Drones, robots y gafas de realidad aumentada: así quiere la UVigo revolucionar el sector de la construcción
El equipo universitario Aerolab, lidera el proyecto Radiance, financiado con 4 millones de euros por la UE
En él participan 14 organizaciones de 8 países diferentes
En estos días celebran su primera asamblea general en el Hotel Laias

Operarios de construcción controlando un dron / Radiance
El hotel-balneario de Laias (Cenlle) es un lugar ideal para disfrutar de aguas termales, descansar después de una ruta de vinos Ribeiro... o investigar sobre cómo se pueden usar drones y robots en el mundo de la construcción. Y es que el parador acoge entre el 24 y el 25 de marzo la primera asamblea general del proyecto Radiance, liderado por la Universidade de Vigo y que ha llevado estos días a una treintena de investigadores de ocho países diferentes a la comarca ourensana. La iniciativa está financiada al 100% por la UE, que ha desembolsado casi 4 millones de euros para su desarrollo a través del programa Horizonte Europa.
El objetivo principal de Radiance es, cuanto menos, ambicioso: pretende transformar el sector de la construcción y rehabilitación de edificios integrando en él sistemas de robótica avanzada, así como de programas de automatización y digitalización, para conseguir así que el trabajo sea más eficiente, menos costoso y con un impacto ambiental rebajado. Para ello, plantean, por ejemplo, utilizar tecnologías de robótica aérea (drones) a la hora de inspeccionar y remodelar fachadas, así como limpiar o aplicar capas de mortero y pintura.
También está programado poner a andar robots cuadrúpedos para hacer labores de logística, o emplear otros de tipo cableado para poder reparar grietas. Y todo ello generando una nube de datos digitales que permita interoperabilidad entre todas las plataformas, es decir, «contar cun soporte dixital que saiba en cada momento que tipo de operacións se están a realizar na rehabilitación do escenario construtivo», explica Higinio González, catedrático de la UVigo y coordinador del proyecto.
Una treintena de expertos de ocho países
Además de querer utilizar recursos robóticos para mejorar la eficiencia, el proyecto Radiance también se preocupa por la seguridad de los operarios al hacer labores de construcción. Para conseguirlo, estudian entre otras medidas dotar el casco del trabajador con gafas de realidad aumentada, que le avisen de los niveles de polución o le den indicaciones ergonómicas, así como poder utilizar exoesqueletos o establecer protocolos de interacción entre humano y robots. Un proyecto que pone a la UVigo «na primeira división europea de robótica», como incide González, y que celebra ahora en Cenlle su primera reunión presencial, en la que los implicados en el proyecto pueden trabajar codo con codo mientras disfrutan de un paraje privilegiado.

Los investigadores, en el entorno del hotel-balneario Laias Caldaria / Iñaki Osorio
La intención de Radiance es que estas tecnologías y robóticas puedan llegar a utilizarse en el día a día de constructoras, pero se debe soñar con los pies en la tierra. En este momento, el proyecto tiene un TLR (nivel de maduración tecnológica, por sus siglas en inglés), de categoría baja, lo que significa que apenas se están comenzando a desarrollar ideas y analizar la viabilidad de sus aplicaciones, y es precisamente a ello a lo que están dirigidos los esfuerzos de este primer encuentro en Laias: «Estamos definindo as especificacións das diferentes tecnoloxías que vamos a empregar, e tamén estudar a súa interoperabilidade, é dicir, como se poden entender entre elas. Queremos mellorar na xeración de coñecemento para que despois se poida integrar este traballo en diferentes ámbitos», explica el coordinador.
Hay tiempo de sobra para llevar el proyecto mucho más allá, pues el presupuesto otorgado por la UE financia cuatro años de investigación. Eso sí, los pasos tomados hasta ahora son confiantes, pues ya hay acordadas cuatro entorno reales de aplicación del proyecto, que tendrán lugar en Noruega y España. Estas pruebas estarán enmarcadas tanto en usos residenciales como de investigación, se realizarán en edificios de madera, hormigón o yeso, y tratarán de evaluar la optimización de la construcción y la interacción humano robot. Además, desde la coordinación ya se atreven a poner plazos estimados para su implantación real: «Pensamos que na seguinte década, algunhas destas tecnoloxías se poderá chegar a implementar en escenarios de construción».
En total son 14 las organizaciones detrás de Radiance, provenientes de ocho países diferentes como Francia, Suiza o Finlandia. Cuatro de ellas son universidades públicas y cinco centros de investigación, a los que se unen las macroconstructoras Misturas y Skanska y las pymes Contactica, Probot y IMC. Todos ellos coordinados por la Universidade de Vigo bajo el grupo de investigación Aerolab de la Escola de Enxeñería Aeronáutica, que sigue destacando al campus de Ourense como un tesoro en cuanto a investigación: «Pretendemos ser unha referencia no eido tecnolóxico», afirma González. Y es que lo de implementar robótica aérea en campos poco habituales no es una novedad para este equipo de investigadores: ya lo hicieron con el proyecto Goldrán para monitorear grandes extensiones de ganado en Galicia, y han logrado que la Agencia Estatal de Seguridad Aérea (AESA) aautoriceal Instituto de Física y Ciencias Aeroespaciales como operadora de estas aeronaves.
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