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Juicio

Una profesora de matemáticas de Ourense acusa a los padres de un alumno de orquestar contra ella «una campaña de acoso y derribo»

Los progenitores niegan coacciones y alegan que participaron junto a otras familias en concentraciones por el «derecho a aprender», ante las quejas por la forma de dar clase. «Los niños vivieron una situación de frustración y desesperación; ni yo ni mi marido la hemos acosado ni faltado al respeto», sostiene la madre. La exdirectora avala a la denunciante, ratifica que el padre acudió a una reunión uniformado de policía y afirma que la progenitora le dijo: «Hasta que no vea a esta mujer fuera, no voy a parar»

Una de las concentraciones de familias y alumnado en el IES As Lagoas, en protesta por la forma de dar clase de matemáticas de la profesora.

Una de las concentraciones de familias y alumnado en el IES As Lagoas, en protesta por la forma de dar clase de matemáticas de la profesora. / ROI CRUZ

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Tras el conflicto generado en el instituto ourensano de As Lagoas el pasado curso, que se visibilizó con concentraciones en la puerta principal del centro contra una profesora de matemáticas por su forma de impartir docencia (el recinto apareció empapelado con críticas en forma de esquela), un magistrado decidirá ahora si existen pruebas de que los progenitores de uno de los alumnos cometieron supuestas coacciones contra esta maestra. Los hechos son calificados como presunto delito leve y el juicio se celebró este lunes en la Plaza 1 de la Sección de Instrucción de Ourense.

La profesora, que estuvo de baja tras los hechos, y en el curso actual ha vuelto a dar clase en el mismo instituto, se siente víctima de una «campaña de acoso y derribo para apartarme», a base de supuestas «difamaciones» e «insultos», que atribuye a los dos denunciados, pero que ambos niegan. Al contrario, la pareja alega que su intervención fue en colectivo y «en consenso», junto a otros padres y madres, sin ánimo de acosar a nadie, sino para expresar las quejas por la forma de dar clase.

Según estas familias, la profesora supuestamente no explicaba la materia de la manera correcta, eludía las dudas de los estudiantes o les programaba exámenes sin haber impartido parte del contenido. «Todos los padres tuvimos que llevar a nuestros hijos a clases particulares», sostiene la progenitora juzgada este lunes junto a su marido. Las familias movilizadas solicitaban una intervención del centro y una investigación del servicio inspector de la Xunta, que se reunió con todas las partes tras recibir los escritos de queja.

«Estamos aquí porque los niños vivieron una situación de frustración y desesperación, porque no estaban recibiendo la docencia de matemáticas», resumió la madre denunciada, durante su derecho a la última palabra, en el estrado. «Ni yo ni mi marido la hemos acosado ni faltado al respeto. A nivel personal no tenemos nada contra ella; lo único que tratamos un grupo de padres fue dar visibilidad a un problema que había, así como pedir una investigación de lo que estaba pasando», expresó la progenitora.

El juicio se celebró este lunes.

El juicio se celebró este lunes. / IÑAKI OSORIO

La impresión de la docente es distinta. Suspendió al hijo de los denunciados y, tras una primera tutoría «cordial», según reconocen ambas partes, la situación empeoró, sobre todo después de un parte de incidencias contra el adolescente, en febrero de 2025. Según la denunciante, el matrimonio «organizó» a otros padres de alumnos para poner en marcha una campaña en su contra de «difamaciones y acusaciones», promoviendo, según la versión de la profesora, «situaciones de acoso».

El exterior del centro apareció empapelado con una esquela reivindicativa que expresaba: «Alumnos del IES As Lagoas se despiden con pesar de su derecho a aprender matemáticas, de su confianza en la justicia y la verdad, de la imparcialidad del equipo directivo y de la esperanza de que su esfuerzo se vea recompensado y se refleje en las notas medias que condicionarán su futuro inmediato». Según sostienen los denunciados y otras dos madres que declararon en el juicio como testigos, tanto esta acción como el mensaje fueron consensuados por los progenitores de once alumnos que configuraban el movimiento de protesta denominado «Derecho a aprender matemáticas».

Esquelas que fueron colocadas en la puerta del IES As Lagoas.

Esquelas que fueron colocadas en la puerta del IES As Lagoas. / FDV

La exdirectora cree que la profesora sufrió «hostigamiento»

La docente atribuye a los dos denunciados la voz cantante y la organización de protestas presenciales en su contra, así como la publicación en redes sociales de «insultos y difamaciones». Según sus palabras, «fueron los que orquestaron todo», una acusación que ambos niegan. «Las concentraciones estaban organizadas por un grupo de padres, no por nosotros, había mucha más gente implicada», expresó el progenitor.

La profesora afirma que se sintió «amenazada y presionada». En aquel momento, la junta de personal docente se manifestó a favor de la compañera y censuró el «acoso directo» sufrido. Decenas de maestros secundaron una manifestación para expresarle su apoyo y reivindicar la «dignidad del profesorado». Tras esta situación sufrió «varios ataques de ansiedad y tuve que coger la baja médica por estrés postraumático», afirma la denunciante. Eso ocurrió a finales de febrero de 2025.

La profesora subraya que tanto la dirección como la inspección educativa avalaron que su actuación profesional era correcta. Los denunciados recriminan la «falta de control» del equipo directivo sobre la manera de impartir la asignatura, que despertó las quejas de estas once familias. La directora en la fecha de los hechos, ya jubilada, hizo un informe por escrito para resumir la situación. Su versión corrobora a la de la docente, a la cual considera una víctima de un «hostigamiento» mediante «ataques constantes».

Pancartas reivindicativas en una de las concentraciones a las puertas del IES As Lagoas, en 2025.

Pancartas reivindicativas en una de las concentraciones a las puertas del IES As Lagoas, en 2025. / ROI CRUZ

Tras la presentación de las primeras quejas contra esta docente, unas objeciones que el equipo directivo le hizo llegar, y después de una reunión con «bastantes padres» en el centro, «a partir de ahí se originó todo», declaró la exdirectora. Según la testigo, el matrimonio le aseguró que tomarían «medidas» y acusaban al equipo directivo de «encubrir» el problema.

En una reunión con la directora y la jefa de estudios, tras el parte de incidencias contra el hijo de los denunciados, al encuentro apareció el padre, con el uniforme de Policía. «Estaba trabajando en ese momento en el que abrieron el parte. Si estuviera en un supermercado habría ido con la ropa del supermercado», se explicó él en la sala al respecto. Su mujer y codenunciada también es agente y representante sindical. Esa conversación fue «muy tensa», relató la directora ante el juez. Según su versión, la madre quería que la profesora «se fuera a su casa».

La testigo añadió que el tono de esta denunciada fue presuntamente «negativo, hostigador y amenazante». Según la exdirectora, le dijo «tú no me conoces a mí» y «hasta que no vea a esta mujer fuera no voy a parar». La intención de la pareja, continuó la testigo, es que la profesora «dejase de dar clase» al grupo del alumno, y después directamente «que se marchase», además de pretender el cese del equipo directivo.

La exdirectora aludió en su intervención en el juicio a las supuestas «faltas de respeto y difamaciones» proferidas contra la profesora por los denunciados. «Dijo que no trabajaba, que era una vaga y también hizo una referencia a su vida personal», expresó la funcionaria jubilada. El abogado de la denunciante ve «clave» su versión, a la que considera dotada de una «presunción de veracidad», por ser funcionaria pública. La defensa, en cambio, subraya que eso no aplica en el derecho penal y cuestiona la versión de la exresponsable por «elevar a altares lo que dice la profesora, pero no lo que relatan los niños». Además, el matrimonio se defiende y asegura que tiene una grabación de dicho encuentro que desmontaría las afirmaciones de la exresponsable del instituto.

Favorable a la versión de estos progenitores fue la manifestación de la tutora de su hijo, que también declaró en el juicio, este lunes. «Más del 50% de los padres», afirmó esta profesora, secundaban el malestar existente contra la profesora de matemáticas por su manera de enseñar. «Tras las solicitudes de ocho padres se lo comuniqué a la jefa de estudios, a la directora y a la secretaria», manifestó esta testigo, que también participó en alguna de las concentraciones, al igual que otros docentes y alumnos, añadió. «Había muchísimos padres», manifestó esta docente.

Una concentración con familias y alumnos del IES As Lagoas.

Una concentración con familias y alumnos del IES As Lagoas. / ROI CRUZ

Otras madres apoyan al matrimonio juzgado: «Mi hijo tuvo que ir a clases particulares y se sintió completamente humillado»

«Pedíamos que por favor la profesora impartiese clase. Y, al equipo directivo, que hablase con ella para que diese la asignatura y explicase las dudas a los alumnos», expresó otra de las madres que participaban en el movimiento de protesta. Según esta testigo, los actos públicos de concentración y también el contenido de los panfletos a modo de esquela fueron «decididos por todos», no dirigidos por los denunciados.

«Se hizo de común acuerdo», corroboró otra progenitora. «Fueron actuaciones consensuadas por todos. Los padres nos reunimos para acordar medidas, porque los escritos y las conversaciones no daban resultado, y queríamos darle visibilidad», explicó esta madre. «Mi hijo tuvo que ir a clases particulares y se sintió completamente humillado», afirmó sobre su caso personal.

Las peticiones de los abogados

El abogado de la denunciante, Pablo Quintas, solicita que los dos padres sean condenados a pagar una multa de 900 euros y a indemnizar a la docente con 6.000 euros. La defensa, que ejerce Javier González, solicita la libre absolución y recuerda que contra esta profesional existían «numerosas quejas» de varias familias sobre su forma de impartir la docencia. Según este letrado, no hay pruebas de que sus clientes «orquestaran e influyeran en el resto de padres que participaron en las movilizaciones, quienes intervinieron de forma libre y voluntaria». Además resalta que no llegaron a contactar en persona con ella, ni le entregarnon ninguno de los pasquines-esquela, ni la mencionaron en las redes sociales, por lo que no cabría hablar de coacciones, según su interpretación.

El magistrado Leonardo Álvarez, titular de la Plaza 1 de la Sección de Instrucción del Tribunal de Instancia de Ourense, es el juzgador de este caso, que se resolverá en los tribunales un año después de los hechos. En los próximos días dictará sentencia.

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