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Turismo

La Ribeira Sacra se juega su futuro turístico: ¿venden lo que los turistas buscan realmente?

Un estudio revela que la promoción turística de la Ribeira Sacra prioriza la historia y los templos, mientras los visitantes buscan paisajes, agua y actividades relacionadas con el vino, en plena recta final de su lucha por ser declarada Patrimonio Mundial de la UNESCO

Turistas visitan uno de los paisajes de la Ribeira Sacra.

Turistas visitan uno de los paisajes de la Ribeira Sacra. / Enzo Sarmiento

Ourense

La carrera de la Ribeira Sacra para posicionarse en la Lista del Patrimonio Mundial de la UNESCO vive una etapa crucial. En 2020, la primera candidatura elegida por el Consejo de Patrimonio Histórico no llegó a las evaluaciones del la organización mundial, pues poner el foco en el valor patrimonial e histórico, poco exclusivo respecto a otros territorios, hizo que ICOMOS (el órgano que aconseja a UNESCO) les aconsejara retirar la candidatura. Cuatro años después, se rediseñó la propuesta para poner en valor el «paisaje abrupto», esculpido por el agua, y sus pobladores», y, esta vez sí, el próximo julio la UNESCO votará si la Ribeira Sacra entra en la lista. ¿Pero realmente se ha notado este cambio en la promoción e información que reciben los potenciales turistas?

Esto es lo que han querido investigar los académicos Carlos Alberto Patiño Romarís, Breixo Martins Rodal (UVigo) y Rubén Camilo Lois González (USC), que han analizado la construcción de la imagen del enoturismo en la Ribeira Sacra tanto cuantitativa como cualitativamente. Para ello, analizaron las palabras más utilizadas en los textos web y folletos que promocionan el destino, así como las imágenes que los acompañan, y por otra parte, rastrearon el interés digital del término para saber qué se suele buscar sobre la zona en Internet. Los resultados dieron una clara conclusión: existe una dicotomía considerable entre lo que al turista le interesa de la Ribeira Sacra y lo que sus responsables promocionan de ella. «É un destino moi idealizado nos mercados urbanos españoles, como Barcelona ou Madrid, pero o que puidemos comprobar é que á xente que lle interesa ou acaba indo ao destino faino pola paisaxe, pola auga e polo cultivo, busca actividades que facer no río, e tamén relacionadas co viño», comentan los investigadores. Sin embargo, las directrices que se marcaron en la candidatura a la UNESCO en 2020 siguen muy presentes en el discurso oficial, y tanto las webs de referencia como los panfletos de las empresas que trabajan en su turismo siguen ampliamente marcados por la narrativa de la historia y el patrimonio. Claro ejemplo de ello es la lista que los investigadores elaboraron con las palabras más usadas en webs y guías oficiales: «Siglo» e «Iglesia» son los dos términos más repetidos, 20 veces más que el tercer puesto, mientras que algo tan esencial como el «vino» no aparece hasta el 17º puesto. Es decir, las guías siguen vendiendo historia y templos cuando los turistas buscan tierra y producto.

Otra de las principales debilidades detectadas en el estudio es la débil promoción de los pueblos concretos que forman la Ribeira Sacra. Y eso que sus nombres se hacen presencia en los textos turísticos, pues «Monforte», «Castro», «Caldelas» o «Quiroga», entre otros, aparecen entre los 20 términos más utilizados, y los nombres de concellos y comarcas suponen la tercera parte del «top 40» de palabras escogidas. Pero el problema radica en la promoción visual: son los paisajes, los valles y los viñedos los que se retratan en la inmensa mayoría de las imágenes de las webs y las guías, es decir, forman el «elemento central imaginario», mientras que las localidades concretas quedan relegadas a menciones textuales, y «no existen secciones específicas ni imágenes extensas de estos núcleos», lo que dificulta que el visitante identifique pueblos o villas como destinos con atractivo propio.

El problema de la despoblación

Los investigadores no se olvidan tampoco de la problemática que puede poner en peligro no solo el turismo del paraje lugués-ourensano, sino el de todo el interior europeo:, que es el envejecimiento y disminución de la población. En el caso de la Ribeira Sacra, el censo de habitantes ha bajado un 32,84% en poco más de 20 años (entre 1991 y 2023), y sus apenas 22 habitantes por kilómetro cuadrado indica una baja densidad de población que puede afectar gravemente a la calidad turística del destino, pues «a xente que se despraza dende as cidades quere ver un rural vivo, no que hai actividades e a paisaxe está cultivada. Se realmente hai abandono das terras, a paisaxe perde; se non tes quen poida atender a calidade local do viño ou a comida, e tes que recurrir a elementos ou produtos de fóra porque non hai suficiente tecido agrario, tamén repercute. O abandono do rural non é bo para o turismo», explica Rubén Camilo Lois.

Breixo Martins, por su parte, incide en el impacto de la despoblación en el factor autenticidad que tantos viajeros buscan en sus destinos: «Este factor está directamente relacionado coa produción no propio territorio. Se o interese dixital nos indica que o viño é o factor diferencial xunto co río e despois non hai ninguén que o produza, non hai actividade ofrecible».

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