Conflictos
De una agresión tras una intimidación con nunchakus, al lanzamiento de gel hidroalcohólico a los ojos: enemistad entre vecinos de Ourense con versiones opuestas
Un acusado culpa al otro de golpearlo tras amenazarlo de muerte («me machacó hasta que quiso», afirma), mientras el segundo acusa a su rival de tirarlo de la moto y arrojarle gel desinfectante a la cara: «No podía ver; tenía miedo de quedarme ciego»

Los dos acusados comparecieron este martes en el Penal 2 de Ourense, donde tuvo lugar el juicio. | FDV

Una mala relación enquistada entre dos hombres vecinos de la zona de O Ribeiro quedó de manifiesto este martes en el juicio celebrado en el Penal 2 de Ourense, con acusaciones cruzadas entre los dos por supuestas agresiones. Ambos culpan al otro y, ante la magistrada, dieron explicaciones opuestas sobre lo que supuestamente ocurrió el día de los hechos, el 10 de marzo de 2023. Uno de los encausados afirma que su vecino lo amenazó de muerte, lo empujó por la espalda y lo agredió. «Me estuvo dando dale que te pego; me machacó en todos los sitios», manifestó en su interrogatorio. En cambio, el otro acusa al primero de arrojarle gel hidroalcohólico a los ojos. «No podía ver; tenía miedo de quedarme ciego», dijo este varón.
«Nunca discutí con él, siempre lo evité», alega el primer encausado. Él y su pareja se cruzaron con el vecino y, presuntamente, este los amenazó de muerte por pasar por esa zona junto a su casa. «Nos amenazó, nos dijo que no iba a matar, estaba como poseído», manifestó el primer hombre. Según su versión, el vecino cogió unos nunchakus —un arma de artes marciales—, «como en las películas de los karatecas», verbalizó este acusado en su declaración. Su reacción, que admite, fue echarle gel hidroalcohólico, pero nada más. «Ni le toqué ni le tocaría», manifestó este sospechoso. Cuando se disponía a marcharse junto a su pareja hacia el coche, «vino por detrás, me empujó y me estuvo machacando hasta que quiso». Consta un parte de lesiones.
Este acusado niega que fuera él el agresor, y que arrojase a su vecino de la moto, una afirmación que sí realiza el segundo encausado. Este último hombre aludió a un contexto de enemistad previa por denuncias cruzadas anteriores. Él dijo en la sala que lo había denunciado por el supuesto uso de trabajadores ilegales, un hecho que había molestado al otro. «Estaba nervioso y agresivo, me dijo que con una hostia me borraba del pueblo, que me quitaba del mapa», expresó. En cambio, él niega haber cometido agresión alguna. «A ver de dónde saqué los palos nunchakus», añadió en su turno. También argumentó que presenta limitaciones en un brazo que le impediría, por tanto, utilizarlo para golpear.
Según la versión de este sospechoso, su rival «me cogió por el brazo y caímos los dos y la moto. No me dio tiempo a poner la pierna. Cuando me quise levantar del suelo me salpicó con el gel y recibí todo el chorro. Yo no veía, no sabía lo que me había echado. Tenía miedo de quedarme ciego», relató el encausado ante la jueza. Sobre las lesiones que presentaba su vecino, apunta a la posibilidad de que se produjeran en la caída conjunta con la moto. «Hacía poco que habían echado cemento y estaba abrasivo», dedujo este acusado.
La magistrada del Penal 2 decidirá cuál de estos dos varones, si es que alguno, tiene razón.
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