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Maltrato animal

Condenado por arrojar de forma «despiadada, salvaje y cruel» al perro Pistón desde el viaducto de la autovía: sobrevivir a una caída de 100 metros fue «milagroso»

Un año de prisión para el autor de estos hechos: «Resulta difícil concebir la brutalidad e irracionalidad» con la que obró, censura la jueza. «La frialdad de su conducta evidencia una falta absoluta de escrúpulos y sensibilidad». Su versión de que solo tiró una sudadera es «totalmente inverosímil», subraya la autoridad

Zona de vegetación bajo el viaducto de la autovía AG-53 donde fue localizado el perro Pistón.

Zona de vegetación bajo el viaducto de la autovía AG-53 donde fue localizado el perro Pistón. / FDV

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Pistón, un perro de raza grifón, sobrevivió a una caída libre de casi 100 metros tras ser arrojado desde lo alto de un viaducto de la autovía, la noche del 3 de abril de 2023. N. L. C., de 62 años, es condenado por este hecho como autor de un delito de maltrato animal. La magistrada de la Plaza 2 de la Sección Penal de Ourense, Susana Pazos, no cree la versión de que solo tiró una sudadera y la califica de «surrealista». Le impone 12 meses de prisión, 3 años de inhabilitación para profesión, oficio o comercio con animales, así como para la propia tenencia, más el pago de una indemnización de 1.246,16 euros al hospital veterinario que atendió a Pistón durante 12 días de ingreso, después de que unos senderistas lo encontraran, la tarde del 6 de abril de 2023, en una zona de monte de O Viñao, en la vertical bajo el viaducto de la AG-53 (Ourense-Dozón), que salva el río Barbantiño.

Más allá de que sobreviviese, un hecho «milagroso», según la juzgadora el acusado quería «causar la muerte del animal» y de una forma que la jueza censura en la sentencia como «cruel», «salvaje» y «despiadada». La autoridad añade que «resulta difícil concebir la brutalidad e irracionalidad del comportamiento» del autor de los hechos. «La frialdad con que llevó a cabo su conducta (...) evidencia una falta absoluta de escrúpulos y sensibilidad», afea la juzgadora.

El hombre condenado por maltrato animal, por tirarlo desde el  viaducto. | FDV

El hombre condenado por maltrato animal, por tirarlo desde el viaducto. | FDV

Él negó que tuviera al perro, pero la magistrada ve demostrado que, aunque no contase con la documentación ni se hubiera completado el trámite de transferencia, el 31 de marzo de 2023 acudió a por el can a Valdeorras y se lo llevó a O Carballiño. Ese día se presentó el cambio de titularidad en el registro de identificación de animales de compañía, pendiente de la firma del acusado, explica la sentencia, que no es firme y admite recurso a la Audiencia Provincial de Ourense.

A las 23:35 horas del 3 de abril de 2023, el acusado actuó, concluye la jueza, «con ánimo de menoscabar la integridad física» del perror y «de una manera completamente injustificada». Tras detenerse tres veces con una furgoneta en un tramo de veinte metros del viaducto do Barbantiño, a la altura del kilómetro 85,5 de la autovía AG-53, arrojó a Pistón al vacío, al río. A las 21 horas del día 6, una llamada avisó a la Guardia Civil del hallazgo en la zona del puente de O Viñao de dos perros. Uno, de un vecino. El otro, Pistón. Estaba al lado de un pilar de la autovía, acostado bajo unos arbustos, desaliñado y con un fuerte olor. Tenía una cojera importante en la pata delantera derecha. Además, presentaba un mal estado higiénico-sanitario, con pulgas y garrapatas, una secreción en un oído y otitis. Por suerte, estaba vivo.

Cerca del animal había una bolsa de plástico con una sudadera en su interior, que el acusado reconoció como de su propiedad. En el juicio, aseguró que lo único que arrojó desde el viaducto fue la prenda, porque olía mal y una mujer con la que supuestamente viajaba se quejó. La autoridad califica como «totalmente inverosímil» su relato.

Pistón, tras ser rescatado.

Pistón, tras ser rescatado. / FDV

Las cámaras de la autovía, clave

El hombre negó haber tenido a Pistón, en ningún momento, pero la magistrada declara «plenamente acreditado» que el perro había sido transferido al encausado el día 31 de marzo, aunque no figurase en el registro público REGIAC de la Xunta, una base de datos en la que aparecieron hasta un total de 86 perros que estuvieron a su nombre a lo largo de su vida. La transferencia no llegó a ser firmada por N., pero «los datos objetivos con los que contamos no nos permiten albergar la más mínima duda de que el acusado tenía en su poder el animal», resalta la sentencia.

La jueza cita como pruebas los mensajes entre el anterior dueño y el acusado sobre la tramitación del cambio, y descarta la hipótesis de que el testigo hubiese orquestado una versión para inculpar al encausado. «Qué extraordinaria influencia mental podría haber tenido el testigo para conseguir que el acusado se desplazase al viaducto de Barbantiño, el día 3 de abril de 2023, detuviese su vehículo y arrojase algo al vacío, y así, poder entonces el testigo imputarle falsamente que él fue el que tiró a Pistón», expone la jueza para desmontar ese relato. «Pocas dudas podemos albergar» de que el ahora condenado fue quien arrojó al perro, dice la jueza.

La visualización de las imágenes de las cámaras del centro de conservación de las autovías AG-53 y AG-54 «nos permite considerar plenamente acreditada la comisión por el acusado de los hechos», asegura la togada. «Fueron esas grabaciones las que permitieron destapar la conducta realizada por el acusado, pues, de no existir las mismas, probablemente este hecho nunca llegaría a ser descubierto», destaca la autoridad. Aunque la calidad de las imágenes no permite distinguir «con total nitidez» que N. tirase a Pistón desde el viaducto, «sí permiten apreciar lo suficiente como para concluir que no era simplemente una bolsa con una sudadera lo que arrojó», sino que en el vídeo se distingue «la silueta de un perro de color claro, y en particular, las propias patas del animal».

Además, la conducta del sospechoso al pararse con la furgoneta en el arcén de la autovía, hasta en tres ocasiones, de noche, sin reflectantes, exponiéndose incluso a un «serio riesgo de ser arrollado», así como coger después un bulto del interior del vehículo y tirarlo al vacío, más la constatación de que el perro llevaba días a su cargo, «nos conduce a no albergar la más mínima duda acerca de que el acusado llevó a cabo esa brutal y cruel acción».

El perro estuvo hospitalizado 12 días.

El perro estuvo hospitalizado 12 días. / FDV

Las ramas y el río amortiguaron el golpe

Frente a la versión del sospechoso, «arrojar una simple bolsa con una sudadera dentro no justificaría en modo alguno el exponerse de esa manera», argumenta la juzgadora. Tampoco «estudiar y examinar tan exhaustivamente el lugar», como se ve en las imágenes, con el acusado asomándose a la valla de la autovía y mirando hacia abajo. En la tercera parada tiró algo. La jueza coincide con la Guardia Civil en que «el acusado realmente estaba buscando el cauce del río» para lanzar al perro, «pues, si lo que quería era tirar una sudadera, le hubiese dado exactamente igual dónde la hubiese arrojado», incide.

Que el animal fuese localizado cerca de la prenda del sospechoso y en la vertical del viaducto, «podría explicarse por el hecho de que, después de haber conseguido sobrevivir, hubiese vuelto corriente arriba, deteniéndose justo donde el olor le resultaba familiar», indica la titular del Penal 2, que acoge así las explicaciones de los guardias en el juicio.

La togada expresa su «total asombro» por la supervivencia del can después de una caída desde 90 o 100 metros de altura, como consecuencia de la «brutal acción» del encausado. Es un hecho «milagroso», admite, pero comparte con los agentes que «el impacto contra las ramas y posterior caída del animal al cauce del río pudo perfectamente amortiguar el golpe».

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