Sentencia
Suma a su serie de fraudes una condena en Ourense por estafar 160.000 euros a una amante que sufrió «angustia y desasosiego»
Le pidió adelantos para ser socia en una supuesta clínica, fingió detenciones y problemas de salud y «alardeaba» de que tenía contactos en la justicia y la Policía. Condenado a 4 años de cárcel, a devolver el dinero y a indemnizar a la víctima
La «utilización consciente» de la confianza creada entre ambos «intensificó el impacto del engaño, proyectándolo más allá del plano estrictamente económico y afectando a la esfera emocional de la víctima», que tuvo que revelar a su familia la situación, incluida la relación extramatrimonial

Francisco A. I. P., durante este último juicio celebrado en la Audiencia Provincial de Ourense. / IÑAKI OSORIO

Una estafa del amor con un perjuicio para la víctima de 160.000 euros depara una nueva condena para Francisco A. I. P., autor de varios fraudes similares por los que acumula en Ourense pronunciamientos judiciales en contra en tres causas, no todos firmes. Cuenta con un antecedente por este tipo de delito en Lugo. La Audiencia Provincial de Ourense le impone ahora 4 años de prisión y una multa de 2.400 euros, más la devolución a la perjudicada de los 160.000 euros que ella le entregó en sucesivas cantidades, creyendo al principio en él, debido a la relación de amantes que entablaron, tras contactar inicialmente por Facebook, y sintiéndose ya «presionada» al final, como la mujer contó en el juicio. «Decía que se lo iba a contar a mi familia, que me iba a arruinar la vida». Angustiada y sin dinero tras el engaño, vivió «un infierno», manifestó en la vista. El tribunal impone al estafador el pago de una indemnización a la víctima de 4.000 euros, por el daño moral.
«Se valió de su vinculación afectiva, generando expectativas personales y económicas que instrumentalizó para obtener las sucesivas entregas de dinero, bajo pretextos de necesidades urgentes que resultaron ficticias», expone la sentencia. «Esta utilización consciente de la confianza creada entre ambos intensificó el impacto del engaño, proyectándolo más allá del plano estrictamente económico y afectando a la esfera emocional y relacional de la víctima. La posterior revelación de los hechos en el ámbito familiar, necesaria para la interposición de la denuncia, y la gestión de las consecuencias económicas, supusieron para la perjudicada una carga añadida de angustia, desasosiego y alteración de su entorno personal».
Contacto inicial por Facebook
Francisco A. I. P. solicitó a la víctima 160.000 euros con diversos pretextos y aportando documentos para dar apariencia de veracidad. En el juicio, él se declaró inocente y atribuyó la denuncia a un supuesto «despecho». La Audiencia no le da credibilidad. La declaración de la víctima «es plenamente fiable y responde a la realidad», destacan las magistradas, «excluyéndose cualquier ánimo de venganza o resentimiento», puesto que la presentación de la denuncia obligó a la víctima «a confesar a su esposo e hijo la existencia de una relación extramatrimonial, con el riesgo que ello suponía de perder a su familia, y sin que por ello la puesta en marcha del presente procedimiento le hubiera reportado ventaja alguna».
En 2020, Francisco A. I. P. contactó con la perjudicada por Facebook y le pidió amistad. Comenzaron como amigos en la red social, se fue generando una confianza e iniciaron una relación sentimental. Le prometió beneficios por ser socia en una supuesta clínica dental en Ponferrada, a cambio de adelantos de efectivo, y también le pidió dinero para arreglar un piso, para realizar pagos de supuestas multas administrativas y fianzas o para gestionar una subvención dental. Además de hacerse pasar por socio del centro sanitario «llevó el ardid más allá y, simulando una necesidad económica que había que atender, fingió ser detenido, tener problemas de salud, o precisar la realización de gestiones», exponen las magistradas.
La construcción del relato ficticio incluía contactos de terceras personas que validaban la versión de él, alusiones a que se trataba de un protésico de fama nacional, así como a las supuestas buenas relaciones con autoridades. «Alardeaba de ser una persona de contactos y amistades en el mundo de la judicatura, de los juzgados, y con relaciones con autoridades del ámbito policial», señala la Audiencia.
El tribunal tiene en cuenta «la importancia del perjuicio, el quebranto ocasionado a la perjudicada y la peligrosidad del acusado, atendido el modus operandi».
Papeles reconociendo deudas
Después de examinar las pruebas documentales así como la declaración de la perjudicada, la sala considera acreditado que existió una situación de engaño provocada por el encausado. Él no admitió el contenido de los papeles, aunque reconoció que la que aparecía era su firma. «Tal versión es absolutamente inverosímil, y falta de explicación y justificación por el acusado, con lo que cabe concluir que el acusado reconoció lo que realmente sabía que adeudaba, esto es la suma de 160.000 euros, que coincide con la cantidad reclamada», subrayan las magistradas.
«Algunas de las promesas realizadas por el acusado resultaban un tanto fantasiosas», admite la Audiencia, pero «las dudas o reticencias» de la perjudicada «eran salvadas mediante la confección de aparentes contratos o acuerdos, que para una persona no acostumbrada al mundo empresarial o mercantil, resultaban creíbles, máxime cuando, en algunos casos, el acusado fingía, o bien la presencia de un notario, o bien de una magistrada», cita el tribunal.
Tras contar a su hijo y a su marido la situación, la perjudicada dio el paso de poner fin a la relación tóxica y denunciar en febrero de 2023.
Dos causas similares con condenas en Ourense y un antecedente en Lugo
Al acusado, un protésico dental que durante 17 años ejerció en un laboratorio de Lugo, le constan más condenas por fraude. En 2021 fue penado en Lugo, con su conformidad, 2 años de prisión. Ese hecho aplica como agravante en esta reciente causa de estafa del amor. En mayo de 2021, el Penal 1 de Lugo declaró a Francisco A. I. P. autor de un delito continuado de estafa y de un delito continuado de falsificación de documentos públicos. Ese juzgado le impuso una condena de 2 años de prisión más una multa, aunque la pena de cárcel quedó suspendida durante 2 años. El delito ahora sentenciado en Ourense fue cometido, por tanto, en el periodo de suspensión.
En Ourense ya habían recaído en su contra dos sentencias anteriores a esta de la estafa del amor, que todavía admite recurso de apelación al Tribunal Superior de Xustiza de Galicia (TSXG). En mayo de 2025, el Penal 1 de Ourense le impuso 2 años de prisión por engañar a dos hermanas tras prometer arreglos bucodentales y supuestas inversiones en negocios o alquileres. En febrero de 2025, la propia Audiencia Provincial lo condenó a 3 años por estafar a un matrimonio con el que forjó una amistad, haciéndose pasar por socio de una clínica dental. Esa resolución fue confirmada por el TSXG en mayo de 2025, pero aún no es firme, como recuerda la Audiencia en esta última sentencia.
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