Concello de Ourense
Menos tráfico en el primer día de activación de multas en el casco viejo
La puesta en marcha de la sanción a través de las cámaras de videovigilancia rebajó la entrada de coches no autorizados, según vecinos y comerciantes

Solo peatones y coches de reparto en este tramo de la calle Santo Domingo, en la mañana de ayer. | IÑAKI OSORIO
Entre el despiste de algunos, la desinformación de otros y el cumplimiento a rajatabla de la mayoría, ayer se levantó la «veda» y se activaron los sistemas de videovigilancia que controlan el acceso al tráfico en el casco histórico de Ourense, activando la «caza» mediante foto y envío automático a la central policial de las sanciones correspondientes a los vehículos que entraron a esta zona peatonal sin contar con la autorización para ello.
«La verdad es que no sabíamos que empezaba hoy», indicaban desde una joyería del casco histórico sus propietarias, «pero ahora entendemos por qué vimos menos tráfico en la zona».
Salvo en las horas de reparto, en las que funcionó con fluidez la entrada y salida de vehículos de transporte de mercancías para los negocios por los 17 puntos de control con videocámaras de la ciudad, los taxis —que son vehículos autorizados, además de los de residentes— bajaron drásticamente, según vecinos y negocios consultados, el número de turismos particulares que circularon durante todo el día por la zona histórica.
Donde más lo notaron fue entre los vecinos de zonas que utilizan habitualmente calles como Santo Domingo como puntos de tránsito para atravesar la ciudaden cche sin pasar por las calles con mayor densidad de tráfico.
La supresión de los bolardos, llamados «asesinos» por el alcalde Gonzalo Pérez Jácome, quien los suprimió en febrero de 2020 —es decir, hace ahora dos años—, dejó esta zona histórica de Ourense, pese a estar declarada peatonal en la ordenanza de circulación, sin vigilancia alguna. De hecho, el casco histórico de Ourense fue declarado zona peatonal de acceso restringido al tráfico en el año 2004, es decir, hace ya 22 años, algo habitual en todas las ciudades con una zona histórica de valor patrimonial para preservarla.
Multas de 200 euros
La activación de las 17 cámaras ubicadas en otros tantos puntos del casco histórico no solo da cuenta de la matrícula de cada vehículo y de si tiene en vigor la tarjeta de autorización para entrar en el casco histórico, sino que sanciona de forma directa y automática a los no autorizados. La multa por entrar en una zona peatonal o en la futura ZBE es de 200 euros, y se rebaja a 100 por pronto pago.
El Concello recuerda a comerciantes y vecinos, y a los usuarios que tengan que acceder a la zona histórica en coche, que deben tener la autorización en vigor para evitar sanciones.
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