Zona de Bajas Emisiones
La zona restringida ya funciona, pero sin señales y con parquímetros aún en pie
Aunque el periodo de adaptación lleva casi dos meses, no hay ningún aviso de que se entra en Zona de Bajas Emisiones, y todo el equipo de la ORA no se ha retirado de las calles

La calle Ramón Cabanillas, que forma parte de la Zona de Bajas Emisiones, con el parquímetro sin retirar / Iñaki Osorio
El modelo de movilidad del centro urbano de Ourense vive en estos días una suerte de viaje temporal: ha puesto en marcha hace dos meses una medida que debía estar implantada en 2023, mientras deroga una ordenanza de tráfico troncal implantada de 1988, y que a partir de junio no dejará entrar a ningún vehículo matriculado antes de 2001. Si este baile de números les ha resultado lioso, la confusión que generan a la hora de conducir es proporcionalmente similar.
Las nuevas ordenanzas de tráfico implantadas en la ciudad de As Burgas están generando múltiples problemas con la desinformación por bandera. Todo comienza el 26 de diciembre del 2025, día desde el que se aplica la Zona de Bajas Emisiones que impide que los vehículos sin distintivo ambiental (aquellos de gasolina dados de alta antes de 2001, y diésel, de 2006) entren dentro del perímetro conformado por las calles Progreso, Coruña, Pena Trevinca, Pardo Bazán, Habana y la Plaza de Concepción Arenal. Una serie de cámaras comenzará a multar a partir del 1 de julio, pero hasta entonces se decretó un plazo sin sanciones, para que los vecinos se acostumbren a las nuevas normativas y reciban avisos en caso de infringir la entrada a la zona.
Es aquí donde viene el problema, pues aunque el concello cuenta con una infografía detallada sobre la ZBE en su página web, la información a pie de calle es prácticamente nula, pues no existe todavía ni una sola señal que informe del inicio del perímetro restringido. Aparte, según informa la portavoz municipal del PP, Ana Méndez, los avisos a los coches sin etiqueta solo están llegando de forma digital. De esta forma, los centenares de conductores no empadronados o llegados de otros concellos para trabajar en Ourense, y que entran en la Zona de Bajas Emisiones a diario, continúan con normalidad una rutina diaria por la cual, dentro de cuatro meses, podrían ser multados con 200 euros.
Y no son pocos los que están en peligro: según la Asociación Nacional de Fabricantes de Coches, el 33,8% del parque móvil de Galicia no puede recibir etiqueta medioambiental, y los coches ourensanos son los más anticuados de la comunidad, pues la edad media de los vehículos de la provincia es de 17,8 años, dos más que los coruñeses y tres por encima de la media española.
La ORA, derogada pero aún visible
Pero el «caos» circulatorio, como lo define la portavoz del PSOE, Natalia González, no se entiende sin la desaparición de la ORA, que se derogó como consecuencia de la entrada en vigor de la ZBE. El alcalde, Gonzalo Pérez Jácome, ya había intentado en varias ocasiones acabar con los parquímetros, prometiendo en la campaña de 2023 sustituirlos por un sistema de «parking exprés gratuito», pero el resultado final ha acabado siendo el libre albedrío: en un momento donde las normativas buscan evitar el tráfico de agitación, se han liberado sin contemplaciones sobre 700 plazas de estacionamento muy codiciadas, provocando exactamente el efecto contrario.
«Cando Jacóme propuxo en Xunta de Portavoces suprimir a ORA, nós estabamos abertos a falar da gratuidade, pero que debía haber algún mecanismo de control. E agora mesmo, temos constancia de que varios conductores deixaron de pagar un garaxe privado para levalo a antiga zona azul e deixalo estacionado toda a semana, porque o usa ocasionalmente», critica el portavoz del BNG Luis Seara. Además, la señalética de la ORA sigue intacta: las torretas de pago y las líneas azules no se han repintado ni retirado, por lo que en lo que a la vista de calle se refiere, la movilidad de Ourense sigue igual que en 2025 mientras que el plan de tráfico cambiará radicalmente a final de año.
En definitiva, la entrada en vigor de la «pre-zona ZBE» sin la planificación necesaria ha generado que, en vez de un periodo de adaptación, estos dos meses se hayan convertido en uno de excepción, en el que de facto hay menos regulación de tráfico que en 2025. A todo ello se le añade la falta de un sistema de aparcamientos: las pocas zonas de estacionamento gratuito no cubren la demanda, múltiples párkings privados no tienen capacidad para más reservas de plazas, y de los seis gratuitos que se planeaban construir en la redacción del PXOM y el Plan de Estacionamientos Disuasorios de la Xunta hace diez años, ninguno de ellos está en marcha.
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