Seguridad vial
Ourense está en el epicentro del riesgo vial con la N-541 como tramo crítico
La carretera que vertebra la comunicación con Pontevedra concentra los mayores índices de riesgo y siniestralidad de la provincia, situándose en nivel negro | La N-525, en nivel rojo en 9 kilómetros

El indicativo de la N-541, dirección Pontevedra, en O Carballiño, en una imagen de archivo. / Iñaki Osorio
Ourense vuelve a ocupar posiciones en el mapa de la siniestralidad estatal. El último estudio de la Fundación RACE sobre la Red de Carreteras del Estado (RCE), correspondiente al trienio 2022–2024, sitúa a la provincia en el máximo nivel de alerta al identificar un tramo de la N-541, entre los kilómetros 38,0 y 51,1, con un Índice de Riesgo de 100,3 puntos. Superar la barrera de los 90 implica entrar en el denominado «nivel negro», la categoría reservada a los corredores con mayor probabilidad de registrar accidentes mortales o con heridos graves en función de su intensidad de tráfico y su historial de siniestralidad.
No se trata de una percepción, sino de una medición técnica. El informe aplica la metodología internacional iRAP—International Road Assessment Programme—, un sistema de evaluación que combina datos reales de tráfico —vehículos diarios y porcentaje de pesados— con los siniestros graves contabilizados y su gravedad. El resultado es un Índice de Riesgo que permite comparar tramos homogéneos en toda España y clasificarlos por colores: verde—bajo—, amarillo—medio-bajo—, naranja—medio—, rojo—medio-alto— y negro—muy alto—. La N-541 ourensana no solo rebasa el umbral crítico, sino que lo hace con una puntuación que la coloca entre las más comprometidas del país.
Según los datos del último informe, en esos 13,15 kilómetros del corredor se registraron tres accidentes graves en tres años, con un balance de un fallecido y dos heridos de gravedad. La estadística, cruzada con el volumen de tráfico, es la que dispara el índice por encima de los 100 puntos.
Pero la fotografía provincial no termina ahí. La N-525, entre los kilómetros 209,5 y 219,1, suma otros 9,5 kilómetros en nivel rojo, también con tres siniestros graves y cuatro heridos de gravedad. En conjunto, 22,6 kilómetros de carreteras convencionales concentran seis accidentes graves y siete víctimas de especial consideración en apenas dos ejes estratégicos.
En la comparativa provincial, Lugo presenta el índice más alto de Galicia en la N-634 (102,4 puntos), mientras A Coruña concentra la mayor letalidad, con seis fallecidos en un tramo de la N-547. Pontevedra, por su parte, presenta una situación muy similar a la ourensana, con tramos en nivel negro en la N-120, pero también en la continuidad de la N-541 ya en territorio pontevedrés, prolongando el corredor de riesgo más allá del límite ourensano durante 8 kilómetros más. Una carretera que, además, tiene una elevada incidencia de vehículos pesados.
Precisamente ese tipo de transporte emplea más las vías estatales que las de alta capacidad y en la N-541, en el marco del informe, tuvo uno de sus peores accidentes. En nochebuena del 2022 un autobús cayó al río Lérez causando siete fallecimientos. La trágica estadística se contabiliza en Pontevedra, pero en la práctica, el corredor une las dos provincias, por lo que poco después del suceso, los alcaldes de los concellos ourensanos por los que transcurre el conflictivo tramo: Punxín, Maside, O Carballiño, Boborás , Irixo y Beariz se reunieron con el alcalde de Cerdedo-Cotobade para firmar el conocido como Pacto de Pedre—en referencia al lugar del accidente de autobús—. Un acuerdo por el que exigían «una mejora integral y de seguridad» de la carretera que años más tarde sigue entre las 30 con mayor riesgo de accidentes de toda España.
El denominador común no es el volumen de tráfico —de hecho, muchas de estas vías no soportan intensidades propias de autovía— sino su configuración: carreteras convencionales de calzada única, con intersecciones al mismo nivel, cambios de rasante, curvas cerradas y adelantamientos frecuentes. La metodología iRAP no solo contabiliza accidentes; busca identificar corredores donde el error humano tiene consecuencias más graves.
La radiografía autonómica refuerza la preocupación. Galicia se consolida como la tercera comunidad con mayor porcentaje de vías estatales de riesgo elevado—5,36%—, muy por encima de la media nacional que se sitúa en el 3,35%. Solo La Rioja y Aragón presentan un peso relativo mayor de tramos críticos. En total, la comunidad acumula 127,3 kilómetros bajo alerta, donde han fallecido 13 personas y otras 45 han resultado heridas graves en el periodo analizado.