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Firma de protocolo

Xunta y Diputación culpan a la «cerrazón» de Jácome de que la plaza de abastos siga sin reformar

El conselleiro de Comercio y el presidente del Pazo provincial, piden «cordura», pues la obra será a coste cero para el Concello

Luis Menor y Xosé González, sentados, tras la firma del protocolo de mejora de plazas de abastos. | IÑAKI OSORIO

Luis Menor y Xosé González, sentados, tras la firma del protocolo de mejora de plazas de abastos. | IÑAKI OSORIO

M. j.Álvarez

Ourense

El presidente de la Diputación de Ourense, Luis Menor, y el conselleiro de Emprego e Comercio de la Xunta, Xosé González, firmaron este martes un protocolo de colaboración destinado a impulsar la modernización de las plazas de abastos de la provincia y dedicaron ademas una especial atención a la de Ourense, ubicada en el entorno de As Burgas.

El protocolo establece un modelo de financiación en el que la Xunta asumirá el 70 % del coste de las actuaciones, la Diputación aportará el 20 % y los ayuntamientos el 10 % restante. Pero en el caso concreto de la plaza de abastos número 1 de Ourense, recordaron, la parte municipal ni siquiera tendría que realizar aportación económica directa, ya que ese 10 % sería asumido por los propios placeros.

Sin embargo, tanto Menor como González lamentaron públicamente la postura del alcalde de Ourense, Gonzalo Pérez Jácome, por no aceptar el protocolo, lo que, a su juicio, está bloqueando la finalización de las obras de reforma del mercado. El presidente de la Diputación hizo un llamamiento a la «cordura y la racionalidad» del gobierno municipal, señaló el presidente de la Diputación, que dirigió especialmente sus palabras al alcalde, pues consideran que es incomprensible que se rechace un acuerdo que «le costará cero euros al Concello».

Por su parte, el conselleiro criticó la «cerrazón» del alcalde y recordó que la plaza de abastos de Ourense es «la plaza de abastos por antonomasia de Galicia», por su valor arquitectónico y simbólico y porque cumple todos los requisitos para convertirse en un «mercado excelente», de referencia en la comunidad.

Ambos dirigentes explicaron que el principal punto de desacuerdo no es económico, sino el plazo exigido por el alcalde para la finalización de las obras, que consideran «inviable». Según detallaron, el Concello pretende que, si las obras no están terminadas en una fecha concreta, los placeros abandonen definitivamente su ubicación provisional en la Alameda, sin una alternativa clara para continuar su actividad.

Desde la Xunta y la Diputación, en cambio, se defiende que los comerciantes puedan permanecer temporalmente en esa ubicación provisional, con cargo a sus concesiones, hasta que la plaza esté completamente rematada. «Es una solución racional y no supone ningún perjuicio para el Concello», señaló Menor, quien insistió en que no existe «ninguna propuesta trampa» y que el objetivo es únicamente garantizar una transición ordenada.

Tanto Menor como González lamentaron que, mientras otros municipios de la provincia se muestran dispuestos a acogerse al protocolo, Ourense siga siendo la única excepción. «No se entiende que no estemos ya licitando las obras y a punto de inaugurar la plaza, salvo por la cerrazón absoluta del alcalde», concluyó el conselleiro.

Las dos instituciones reiteraron su disposición a mantener el diálogo, pero advirtieron de que la responsabilidad del bloqueo recae exclusivamente en el gobierno municipal, que, según subrayaron, está dejando pasar una oportunidad histórica para completar la reforma de uno de los principales símbolos comerciales de la ciudad.

El ultimátum del alcalde

El hecho de que el alcalde diera como plazo máximo para que los placeros desalojen el local provisional de la Alameda y se trasladen al edificio civil ya rematado, es otro hándicap para los propios comerciantes, para la Consellería de Comercio y la Diputación que asumirán las obras, pues es materialmente imposible, poder hacer una obra «tan compleja» que incluye además un proceso burocrático previo de concesión de licencias.

Por eso, en su propuesta, Xunta y Diputación le piden que amplíe ese plazo inicial, que mientras tanto siga corriendo el tiempo de concesión que tienen los comerciantes, pero que no se les desaloje sin más y se les deje en la calle sin darles otra oportunidad.

A la pregunta realizada ayer por un periodista sobre si lo que pretende Gonzalo Pérez Jácome ante tantos impedimentos y trabas a los actuales comerciantes es que den una plaza totalmente remodelada a coste cero pero sin placeros dentro, ambos cargos públicos optaron por el silencio.

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