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Frei Canedo saca a los gamberros de A Ponte en procesión

La irreverente tradición sacó en paso a todo el barrio , con Champi Muros en el pregón

Ourense

El Puente Romano de Ourense está ya acostumbrado a ver peregrinos pasar, pero los que se asomaban ayer por el barrio de A Ponte poco tenían que ver con los que frecuentan el Camino de Santiago: llevaban las vestimentas de fraile, y no conjuntos de senderismo; en vez de bebidas isotónicas, peregrinaban cigarro en boca y cerveza en mano; y cuando llegó el turno de los novatos de bautizarse como cofrades, un plumero colgante hizo las veces de agua bendita.

Sí, se trata de una broma, pero de una comenzada hace 23 años por un grupo de amigos que se ha convertido con el tiempo en la celebración más irreverente y gamberra de todo el Entroido de la ciudad de Ourense. Y es que la asociación cultural Frei Canedo da Ponte culminó ayer sus particulares celebraciones con los «solemnes actos», en honor a su santidad, el hombre que, según cuentan las antológicas, poseía una doble virtud: una gran humildad... y un miembro que medía alrededor de 25 centímetros.

Liturgia pontina con pota e plumero

Tras cuatro días de fiesta pontina con una carpa en el parque de A Ribeira de Canedo, llegaba el turno de la salida del santo que todos estaban esperando. El «potafumeiro» purificó la zona para celebrar la liturgia en condiciones decentes, se bendijo a los nuevos cofrades y se dejó todo preparado para que, desde el balcón del piso número 1 de la rúa Ribeiriño, el pregonero del año diera el sermón.

Después de que el año pasado fuera Cañita Brava el encargado de semejantes honores, este 2026 le tomó el relevo otro coruñés de la talla del influencer Champi Muros. Tras considerar «un honor ser o suplente» del legendario humorista y referirse a A Ponte como «a Andorra de Ourense, case un concello propio, ata che cobraban peaxe por entrar», el personaje de redes decidió aprovechar su altavoz para pedir la expulsión de las casas de apuestas de los barrios y clamar por la importancia de la salud mental: «Podería contar chistes, facer humor, pero vexo importante facer isto vendo a tanto xoven. O meu sector quere vender a imaxe de que todo é perfecto, pero tamén sufrimos e temos adiccións. Pedir axuda é de valentes, non de cobardes», contó el creador de contenido.

Del pregón a la procesión más canalla

Pregonada la fiesta, tocaba la procesión más esperada. La comitiva de cuatro legionarios made in A Ponte colgó a los hombros a su santidad, con su icónico paraguas y su infaltable cimbrel elevable. Tras él, salieron en paso un confesionario portátil con pósters impropios de la iglesia, la comitiva de frailes y todo el barrio de A Ponte con variedad infinita de disfraces.

Posteriormente, los cofrades, «cofradas» y amistades se reunieron en los «solemnes comedores» para honrar, tal y como lo hicieron los primeros doce discípulos hace 23 años, a su santidad con un contundente cocido.

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