Patrimonio termal
Baños de Outeiro, de historia del termalismo local a territorio okupa
La emblemática edificación termal, con 150 años de historia, inició desde su cierre en 2012 un lento deterioro y expolio de murales, grifería o bañeras

Fachada de los Baños de Outeiro o Casa de Baños, cuya trasera da a las orillas del Barbaña. / Iñaki Osorio
«Si usted padece alguna afección reumática o de la piel haga uso de estas aguas y comprobará sus maravillosos resultados». Era el anuncio que aparecía en el periódico Galicia, promocionando en 1930 las propiedades de la Casa de Baños de Ourense, los Baños de Outeiro, cuya historia arranca en 1857 y alcanzó su máximo esplendor con la adjudicación del proyecto de obra del edificio neogótico a Daniel Vázquez Gulías a finales del siglo XIX, hasta su cierre en el año 2012.

Interior de la casa de baños antes del expolio / I. Osorio
Una historia fascinante tanto en el ámbito terapéutico, por las propiedades de sus aguas, como recoge la doctora Marita Souto en su libro «Ourense, terma bimilenaria», como por su función casi social, cuando ya a finales del siglo XX y principios del XXI era el lugar donde muchas personas sin bañera o agua caliente en sus casas podrían bañarse e incluso alquilar toalla por un módico precio.
Sin embargo, casi 150 años después, aquel balneario coqueto de fachada neogótica «con magníficas y lujosas habitaciones de baño» es hoy una casa okupada; con ‘k’ de okupa. Ya el PSOE, hace cuatro años, en una moción que consiguió aprobarse por mayoría, y ahora el PP, a través de su edil Francisco Javier Rodríguez Novoa —que es además vecino del entorno próximo a esta dotación histórica—, solicitan un proyecto urgente para protegerla, restaurarla y volverla a poner en valor. Eso sí, antes tendrá que hacerse con la propiedad de unas instalaciones cuyo intento de expropiación hace unos lustros por parte del Concello fue anulado.
Para muchas de sus piezas ya es demasiado tarde, pues en su interior han ido desapareciendo desde la grifería de bronce primero hasta una histórica bañera, y las aguas siguen manando sin que se les dé uso alguno. Lucila Vázquez Gulías, presidenta del colectivo cultural que trata de preservar la obra de su abuelo, el arquitecto Vázquez Gulías, ya había denunciado la desaparición de elementos «de interés artístico», incluso mosaicos originales.
Años después, el Concello ha dado un primer paso, pero solo sobre el papel, y ha incluido dentro del Plan de Dinamización del Área Rexurbe del casco histórico la recuperación de distintos elementos en estado de ruina, como la cárcel vieja y también la Casa de Baños, o lo que queda de ella.
Sin embargo, tantos años después, ¿qué queda de aquella casa de baños? De momento se mantiene más o menos su fachada neogótica y una historia que caminó paralela a la del Ourense de las dos últimas centurias.
La profesora Marita Souto recoge en «Ourense. Termas bimilenarias» la hipótesis de esta aguas habrían sido aprovechadas ya por los romanos, «al ser de una temperatura más baja que las de As Burgas, de 48 grados», advierte.
Agua que nace entre las piedras
Destaca que el agua que alimentó durante más de un siglo y medio esta casa de baños «nace entre piedras de granito y posee un bajo caudal».
La historia de este enclave tuvo muchos sueños fallidos y varios gobiernos locales la anunciaron como parte de un proyecto termal, anexo al también del también fallido gran balneario de Xardín das Burgas.
Pero ya en 1867 «consta un expediente en el Archivo Histórico a favor de una casa y más obras por parte de Joaquín Pérez, y con Juan José Cañizo como arquitecto», incluye la doctora Souto. En 1869 es cuando los baños pasan a ser propiedad de Manuel Novoa, quien a su vez los vende al italiano Genaro Mileo.
Baños excavados en roca
En ese momento eran baños excavados en roca. Fue la hija de Mileo quien, en la última década del siglo XIX, duplica la parcela y encarga un nuevo proyecto al arquitecto Daniel Vázquez Gulías. Aumentó la altura y el espacio para nuevas bañeras de mármol, y dotó al conjunto de jardines, pilón y huerto en la parte trasera.
La obra, tras un cambio de gerencia, vuelve a manos de Carmen Mileo, y luego la sustituye su hijo, Emilio Santamarina. En 2012 se cierran los baños por problemas burocráticos con el Concello, según indica en su recopilatorio la doctora Marita Souto.
Según la clasificación que hace también de las mismas, se trata de un agua de mineralización media, mesotermal, que mana entre los 39 y los 45 grados centígrados y está especialmente indicada, como ya rezaban los anuncios publicitarios de hace casi un siglo, para las afecciones reumáticas y problemas de la piel.
Al margen de si prosperará o no esta promesa del actual gobierno local de recuperar y poner en valor los Baños de Outeiro, el PEPOU, el nuevo plan para rehabilitar y aún sin aprobar pero muy avanzado en 2022 —cuando la edil del PP, Sonia Ogando, llevaba Urbanismo en el bipartito en el que ya estaba Gonzalo Pérez Jácome, de DO, como alcalde— preveía un gran espacio termal en ese entorno de más de 10.000 metros cuadrados entre La Molinera, el río Barbaña, las traseras de Progreso, la Praza de Abastos y el puente del Murallón, que sería «uno de los mayores jardines termales de Galicia, e incluiría la rehabilitación de la Casa de Baños de Outeiro para abrirla al público. ¿Cuándo será finalmente la promesa cumplida?
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