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Seguridad ciudadana

Preocupación en el barrio ourensano de O Pino por la apertura de un bar de alterne 24 horas en un entorno escolar

La asociación vecinal ha enviado un escrito al alcalde para que se garantice vigilancia y que no afecte a la convivencia en el barrio

Local que reabrió en O Pino como bar de alterne 24 horas. | ROI CRUZ

Local que reabrió en O Pino como bar de alterne 24 horas. | ROI CRUZ

Ourense

La Asociación Vecinal de Santa Ana do Pino, en Ourense, ha trasladado por escrito al alcalde de la ciudad, Gonzalo Pérez Jácome, su preocupación por la reapertura de un bar de alterne ahora con actividad las 24 horas, ubicado en una zona residencial con presencia de viviendas familiares, parada de autobús y próxima a un centro escolar.

Desde la asociación vecinal advierten de que no se trata de un local de hostelería convencional, sino de un establecimiento «cerrado, sin escaparate, con persianas y accesos discretos», lo que genera inquietud entre los residentes por el tipo de actividad real que se desarrolla en su interior y por el constante trasiego de personas, especialmente en horario nocturno, pero a veces también diurno.

Reconocen que las fuerzas de seguridad están respondiendo y hacen vigilancia habitual en la zona para garantizar que la actividad se mantenga dentro del local y que no se den situaciones problemáticas en la zona», explica una portavoz vecinal.

El BNG ya pidió explicaciones en un pleno para saber si se estaba controlando periódicamente el local ante la preocupación que les habían transmitido los vecinos de cómo podría desarrollarse esta actividad y si vulneraría algún derecho.

«Nos preocupa la convivencia y la seguridad, sobre todo porque es un entorno donde hay niños, gente mayor y familias. No es lo mismo abrir una cafetería que un local de este tipo, y menos funcionando todo el día. No queremos afectar a una actividad o negocio, pero tampoco que interfiera este en la calidad de vida», señala la asociación.

El local, que en el pasado tuvo otros usos —desde taller mecánico hasta bar con distintos nombres comerciales— ha reabierto recientemente con nueva denominación y nuevos propietarios. Según los vecinos, su actividad se prolonga día y noche, algo poco habitual en la zona.

Ante esta situación, la asociación ha solicitado al alcalde información sobre la licencia y el horario real del establecimiento, así como esa mayor vigilancia policial para garantizar una convivencia entre los promotores del negocio y el vecindario.

La Policía Local y la Policía Nacional ya han realizado patrullas por el entorno y mantienen contacto con la asociación. Por el momento, no se han registrado incidentes graves, aunque los vecinos reconocen sentirse «inseguros» por la concentración de personas frente al local y por el tipo de actividad que, presuntamente, se desarrolla en su interior.

«De momento no hay problemas, pero queremos prevenir antes de que los haya. No se trata de juzgar a nadie, sino de proteger a nuestros hijos y la tranquilidad del barrio», explican desde la entidad vecinal. La asociación insiste en que su demanda no es el cierre del local, sino que se controle su funcionamiento y se garantice que cumple la normativa, máxime teniendo en cuenta su ubicación en una zona sensible desde el punto de vista social y educativo.

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