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Atencion médica no remunerada

Área Sanitaria y Deputación presentan un guía para cuidadores

El libro contiene ayuda útil para mejorar los conocimientos de quienes atienden a sus familiares desinteresadamente

Ourense centro cultural Diputacion jornada sobre Cuidados a cuidadores enfermeros enfermeras

Ourense centro cultural Diputacion jornada sobre Cuidados a cuidadores enfermeros enfermeras / Iñaki Osorio

Ourense

Además de los miles de galenos que trabajan en los diferentes hospitales y centros de sanitarios, existen en Ourense otra camada de responsables que también se dedican a atender la salud del resto, pero que lo hacen con el cariño como única compensacion. Más de 13.000, concretamente, son las personas cuidadoras informales no remuneradas, que atienden a 3.855 personas inmovilizadas o dependientes en la provincia, segundo datos del Instituto Galego de Estatística. El Área Sanitaria Ourense - Verín - O Barco de Valdeorras es consciente de ello, y tras más de 2 años de obradoiros y talleres para ayudarles en su labor, publica ahora junto a la Deputación de Ourense un libro en el que recogen todo lo esencial para que los cuidadores no remunerados atiendan a quien quieren de la mejor forma posible.

Construida en el trabajo diario

Se trata de la Guía das Persoas Coidadoras, que se presenta tanto en versión física como en digital a través de un QR con el lema «Coidar para coidar». En su redacción han participado 59 personas, provenientes de un equipo multidisciplinar de enfermería, nutrición, trabajo social, fisioterapia y medicina. A ellos se les sumaron un exhaustivo colectivo de revisión que comprendía a cuidadores de O Barco, Vilamartín, A Pobra de Trives, Castro Caldelas o Ourense, los cuales antes de acabar con el resultado aplicado, pusieron a examen la guía en temas como la comprensibilidad de la información o si el lenguaje utilizado era adecuado para el público al que se dirigía.

Porque como se incidió al inicio de la presentación, esta guía «non se escribe non despachos, senón que naceu do traballo diario das enfermeiras e as profesionais de atención primaria», que traballan man a man da comunidade nas consultas, nos domicilios, nas asociacións, nos concellos, ou nos colexios. En este sentido jugaron un papel importante las Escolas de Coidadores que el Área Sanitaria creó al ver que muchos enfermeros encontraban problemas y dudas tanto en la faceta administrativa como en las labores más básicas. Fue ahí donde comenzaron los talleres sobre protección de la piel, auxilios, ayudas técnicas, o alimentación, entre otros aspectos, en los que los familiares desinteresados «foron adaptando nun horario impropio as necesidades detectadas polos profesionais e transmitidas polos coidados.

El perfil de quien cuida en la provincia sigue teniendo rostro femenino y familiar. El gerente de la Área Sanitaria de Ourense, Verín e Valdeorras, Santiago Camba Bouzas, recordó que la mayoría son mujeres del entorno más cercano que se comprometen a un trabajo continuo, «non restrinxido», y profundamente sacrificado. Gracias a esa entrega, miles de personas reciben los apoyos indispensables para permanecer en su domicilio, en su villa o en su aldea, sin perder el vínculo social que las sostiene ni la autonomía que les da calidad de vida. Ese esfuerzo, además, protege un bien colectivo: la sostenibilidad de los recursos sociosanitarios y la memoria de los mayores que levantaron el país.

Pero el cuidado tiene un reverso que no siempre se ve. En una sociedad «máis conectada e á vez máis individualista», el aislamiento aumenta y el peso diario puede derivar en soidade y esgotamento. El presidente de la Deputación de Ourense, Luis Menor, puso el acento en que «o que coida tamén necesita ser coidado» y reclamó que el acompañamiento no se limite a lo físico: hay que poner el foco en la salud mental, combatir la soledad y el agotamiento y tejer una red de apoyo sólida, coordinada y humana. Porque —advirtió— no es asumible que el cuidado siga «a coste vital» ni que recaiga por inercia en la mujer, obligándola a renunciar a su vida profesional o personal.

La meta es, y debe ser, que ninguna cuidadora o cuidador se sienta solo o sola ante la adversidad. Y esa respuesta requiere cooperación entre sanidad, servicios sociales de proximidad y el tercer sector, para levantar apoyos antes de que el cansancio se convierta en ruptura. Porque en una provincia de dispersión y envejecimiento, con concellos del rural perjudicados en la comunicación de los que provienen la mayoría de cuidadores y cuidadoras, esa coordinación también combate la soledad. «Coidar a quen coida non é unha política, é un deber moral», lo define Menor.

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