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Tractorada

Medio millar de ganaderos gallegos ensordecen Madrid entre chocas y folións contra Mercosur

Los ganaderos ourensanos, tras bloquear la A-52 y avisar sobre la posibilidad de movilizarse a Madrid, se unen a la protesta en la capital para defender sus intereses

El sector primario gallego toma Madrid en contra del acuerdo con Mercosur

David Alján

Madrid (enviado especial)

La aventura de los ganaderos para llevar sus propuestas al punto más álgido posible no comenzaba precisamente de la forma más beneficiosa para sus intereses. Del aproximado de 400 personas pertenecientes de una manera u otra al sector primario que viajaron desde Ourense, la mitad lo hacían desde siete autocares nocturnos financiado por múltiples concellos del Macizo Central y la zona de Trives. Tras recoger a parte de la expedición en Montederramo, los buses partieron desde las dos de la mañana en Xinzo y las tres y media en A Gudiña para llegar a primera hora de hoy a Madrid, con las pocas horas de sueño que se pudieran recolectar en la A-6. Pero si piensan que este hecho iba a condicionar la potencia con la que los ganaderos y agricultores iban a llevar sus reclamas a Madrid, es porque no han seguido las acciones que han llevado a cabo desde el 29 de diciembre para protestar contra el acuerdo de libre comercio entre UE y Mercosur, y por lo tanto, no han podido apreciar el espíritu incansable del campo provincial.

Intentando adentrarse en el centro de la ciudad mesetaria, con los kilométricos atascos de hora punta sin la cual perdería su esencia (y que los trabajadores del agro aprovecharon para retranquear sobre los «enormes perjuicios» que su corte en Xinzo provocaba comparado con los de ayer), se podían intuir frases como «Vai arder Madrid», bromas con que, al ser una reivindicación autorizada por el gobierno «perdía a súa graza» o un mensaje final antes de bajarse al autobús de ir «á guerra», que ya preveían que los ganaderos ourensanos serían de los más guerreros de la tractorada a nivel nacional que acabó reuniendo a entre 8.000 y 10.000 trabajadores del agro de toda españa, desde Galicia hasta Andalucía, pasando por Castilla y León o Extremadura.

Los de la provincia termal cumplieron su promesa a los pocos minutos de aterrizar en la Plaza Colón en la que comenzaba la movilización, y calcinaron la ciudad de los Austrias, eso sí, en lo acústico, y con los sonidos más enxebres posibles: los ganaderos ourensanos fueron de los más ruidosos de la concentración manteniendo costumbres propias del Entroido. De Vilardevós llegó el tradicional folión, que con dos enormes bombos baquetados como si les fuera la vida en ello superaron en decibelios a las miles de trompetillas que escandalizaban el ambiente. A ellos se le unió una gaita, que hizo las delicias de los ganaderos no acostumbrados a escucharla, y decenas de chocas que como se de felos se tratase, auguraba la llegada, esta vez, de un pueblo cansado. Si por algo se caracterizó la inmensa movilización del sector primario de todo el país fue por dejar atrás sus diferencias y dispersiones por un bien común. Banderas franquistas e insultos colectivos a Pedro Sánchez se coordinaron, casi de forma incomprensible, con carteles en lenguas cooficiales y estandartes nacionalistas en su caminata de la Plaza Colón al Ministerio de Agricultura en Atocha bajo un único mensaje: Que el campo exige dignidad, y que votar a favor del pacto con Mercosur con el agro incluido en él supone una estocada final a un sector ya de por sí perjudicado.

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Iñaki Osorio

Y si el trayecto de los ganaderos que acudieron en autobús puede calificarse de epopeya, el de los que decidieron llevar sus tractores sobrepasó prácticamente la Ilíada. Hasta 14 vehículos agrícolas partieron el día anterior transportados en góndolas para sumarse a total de 500 efectivos que el gobierno acabó autorizando para la manifestación (una tercera parte de los que se querían llevar inicialmente). Sus conductores emprendieron el camino a la capital en taxi ya por la noche, y se detuvieron a 70 kilómetros de Madrid, distancia que recorrieron hasta la Plaza Colón como parte de una de las cinco columnas de vehículos que irrumpieron en Madrid.

Pocas definiciones hay más completas de la paliza que supuso dicho viaje que el «larguísimo» que soltaba Miguel Gómez, ganadero de Maceda, portavoz de la tractorada y uno de los conductores tras completarlo. «Levamos 28 ou 29 horas sen deitarnos, e estivemos conducindo das 6 ás 12 da mañá sen parar, ao final faise longo», comentaba el responsable de bovino, que sabía sacarle también el punto positivo a la situación, pues «é moi gratificante ver a morea de aplausos que nos dá a xente na rúa e nas xanelas. É un orgullo saber que chegamos a Madrid e que o reciben con esa con esa alegría. Creo que hai galegos no mundo, pero aquí en Madrid está unha tolada de galegos, e todo o mundo cando ve a bandeira de Galicia emociónase, ata choran e todo.

Una comitiva de unas 400 personas y 14 tractores participan en una macrotractorada con participantes de todo el país

Una comitiva de unas 400 personas y 14 tractores participan en una macrotractorada con participantes de todo el país / David Alján

Puede que esta manifestación fuera la que menos avances administrativos a medio-corto plazo les va a retibuir. Es más que probable que, tras llegar de vuelta en buses y taxis a Xinzo y A Gudiña, los ganaderos vuelvan a su rutina habitual desde el inicio de la tractorada. Pero el gratificante mensaje que han mandado tanto a la ciudad donde, si cabe, más hace falta concienciar de que lo que se pone en la mesa no procede del envase en el que se compra, como a ellos mismos, paga por todo lo demás: el campo ourensano y el de resto de España demostró con creces que está vivo, resistente y contrario a dejar que las decisiones administrativas acaben con el modo de vida que sueñan tenern

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