Maltrato animal
El perro «Pistón» sobrevivió a una caída de casi 100 metros y el acusado de tirarlo desde un viaducto de la autovía lo niega
El sospechoso, captado por una cámara de la AG-53, dice que solo arrojó una sudadera: «A ese perro no lo conozco de nada»
La fiscal califica los hechos como «un acto cruel», pero la defensa solicita la absolución y define al acusado como «amante de los animales»

El perro «Pistón», en la zona bajo el viaducto donde fue localizado tres días después por unos senderistas. | FDV

El 6 de abril de 2023, unos senderistas encontraron en una zona de monte de O Viñao, en la vertical bajo el viaducto de la autovía AG-53 (Ourense-Dozón) que salva el río Barbantiño, a un perro de raza grifón. Estaba tumbado entre unos arbustos, junto a un pilar de esta infraestructura, de 780 metros de longitud y 88,55 metros de altura máxima de pila. Según cree la Guardia Civil y sostiene la Fiscalía, había sobrevivido a una caída libre de casi 100 metros tras ser arrojado desde el viaducto, pasadas las 23.30 horas de la noche del 3 de abril. El animal se llama «Pistón».
Este caso sentó ayer en el banquillo del Penal 2 de Ourense al sospechoso, N. Su vehículo fue captado por una cámara de seguridad de la autovía: se detuvo en el arcén con una furgoneta hasta tres veces en un trecho de veinte metros del kilómetro 85,5 de la AG-53, en Punxín. La Guardia Civil deduce por la imágenes que el encausado arrojó al perro al vacío. El sospechoso alega que tiró una bolsa con una sudadera. La Fiscalía solicita 12 meses de prisión y 3 años sin trabajar con animales y sin poder tenerlos. Según la defensa, el acusado llegó a ser titular de 80 perros, pero ninguno era «Pistón». La abogada pide la absolución e incluso define a su cliente como «amante de los animales».

El perro, tras ser encontrado. | FDV
Las ramas amortiguaron el golpe
«El lanzamiento de un perro desde un viaducto a 100 metros del suelo es un acto cruel, con desprecio a la vida y al sufrimiento del animal. Quería acabar con su vida», manifestó la fiscal en las conclusiones. De forma casi milagrosa, «Pistón» sobrevivió a la enorme caída al vacío. Tenía una inflamación y una cojera en la pata delantera derecha, pero no sufrió ninguna fractura ni fisuras ni derrames en órganos internos. La hipótesis de la Guardia Civil, que comparte la Fiscalía, es que la fuerza y la velocidad de la caída y del impacto fueron amortiguadas por las ramas de los árboles. Dos aparecieron rotas. Tras el aviso del centro de coordinación de la autovía por el extraño movimiento de un varón que parecía arrojar algo desde el viaducto, la Guardia Civil estableció un dispositivo de búsqueda, al día siguiente del hecho, que incluyó la movilización del helicóptero, pero el rastreo inicial en el entorno no dio resultados.
Los agentes creen que el can cayó al agua, fue arrastrado por el río, logró salir y regresó al punto en el que había caído para esconderse allí, herido, guiado por su olfato como perro de caza. Cuando ingresó en el hospital veterinario, el 7 de abril, estaba «en malas condiciones higiénico sanitarias, con otitis, muy mal olor y muchas pulgas y garrapatas, con una enfermedad ocular y una cojera en la extremidad anterior derecha», expuso en el juicio la profesional que lo valoró.

El mal estado del animal tras ser encontrado. / FDV
Estaba sucio y con signos de desnutrición y deshidratación, «condiciones típicas de un animal no cuidado y sin comer, que no está teniendo buena atención», añadió la especialista, quien ve «compatible» la lesión que presentaba en la pata con una caída amortiguada por la vegetación. Opinión que comparte el veterinario traumatólogo que vio a «Pistón». Estuvo hospitalizado doce días y los gastos de asistencia ascendieron a 1.246,16 euros. La Fiscalía pide que el acusado los pague.

El acusado, durante su declaración en el juicio, este martes. | FDV
En las proximidades del lugar donde fue localizado había una bolsa con una sudadera. Es lo único que admite el acusado que arrojó. «O cayó con un paracaídas o tenía que tener los huesos rotos por todos lados», dijo el sospechoso en el juicio. Alega que un perro del tamaño de «Pistón «no cabría en una bolsa y, con su peso, por su gran tamaño, habría que «luchar con él» para tirarlo. Añadió que este tipo de perros de caza tienen un valor elevado, de hasta 3.000 euros. «Cómo se va a tirar un perro de esos», expresó. La versión del encausado incluye la negación de que el animal fuese suyo. «Yo a ese perro no lo conozco de nada», dijo.
«Una chica a la que llevaba en el coche dijo que le olía mal una sudadera, paré, metí la sudadera en una bolsa, salí y la eché para abajo», relató el encausado durante su turno. En las imágenes se observa que paró hasta tres veces en el tramo, se asomó y miró desde lo alto del viaducto hacia abajo. Los agentes creen que buscaba el cauce del río para tirar desde ahí al can.
«Sacó un objeto grande de la furgoneta. Parecía un perro porque, al arrojarlo, se veían cuatro patas y el amago de echar las patas hacia delante al caer», describió uno de los guardias en su testifical. Este funcionario no tiene «duda ninguna» de que el acusado arrojó al animal. «Estuvo cambiando de versión cada dos por tres. Fastidiaba porque varias veces repitió que si era un perro tampoco pasaba nada», manifestó el agente en la vista oral. «Se ve la silueta y la cabeza del animal», dijo otro agente, instructor, sobre el contenido del vídeo.

"Pistón", en mejor estado un tiempo después de los hechos. / FDV
El anterior dueño desmiente al acusado: «Él se lo llevó sano y salvo, el perro estaba en perfectas condiciones, y si no lo quería que me lo volviese a traer»
En el cuartel, N. afirmó primero que no había parado en la autovía y que ni siquiera había estado allí, pero las imágenes lo contradijeron. Los agentes llegaron a él tras ser capaces de identificar la matrícula, además del modelo y color de la furgoneta de su titularidad. Él dio esa respuesta «para que no me multaran, porque paré la furgoneta allí y no me puse el chaleco», sostiene. Fue sancionado también por infracción de la normativa vial.
N. no solo niega haber sido autor del delito de maltrato animal, sino incluso que el perro estuviese en su poder en aquellos días. El anterior propietario desmiente al acusado. «Se lo di porque no podía atender tantos perros», declaró este varón en calidad de testigo.
El 31 de marzo, cuando supuestamente acudió a por el perro desde O Carballiño a O Barco, se presentó el cambio de titularidad, pero quedó pendiente de confirmar hasta la firma por las dos partes del certificado de traspaso. «Había que acordar un día para firmar los papeles pero ya no llegamos a ese punto y me llamaron del cuartel», relató el otro particular.
«Él se lo llevó sano y salvo, el perro estaba en perfectas condiciones, y si no lo quería que me lo volviese a traer», añadió el testigo en su turno. El acusado no admite las conversaciones a través de wasap sobre el perro aportadas por el anterior dueño en una captura. La defensa cuestiona la validez como prueba, por falta de cotejo legal, expone.
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