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Protectoras

La red de perreras acogió 632 animales y consiguió un nuevo hogar a 453

La Diputación destaca el buen funcionamiento de recogida, custodia y gestión que está llegando a 86 municipios de la provincia

Refugio de animales de A Medela,  en O Carballiño. | FDV

Refugio de animales de A Medela, en O Carballiño. | FDV

Ourense

La red provincial de perreras, que da servicio tanto de recogida, como de custodia y gestión de animales perdidos o abandonados, cerró el ejercicio de 2025 con un dato que invita al optimismo, y es que el 95% de los 632 canes rescatados y atendidos, es decir, 453 del total, tuvieron una segunda oportunidad y fueron adoptados en un nuevo hogar. Además, otros 113 pudieron ser identificados gracias al microchip y volver con sus amos.

Este éxito de gestión no es fruto del azar. Según el balance hecho público ayer por la Diputación Provincial de Ourense, la eficiencia del servicio permite que el 75% de los animales encuentren una familia apenas un mes después de cumplir su periodo de custodia legal. Actualmente, se presta un servicio esencial a 86 ayuntamientos, tiene una capacidad de respuesta que permite actuar en las 24 horas posteriores al aviso.

La importancia del microchip

A pesar de los buenos datos globales, el balance de 2025 pone el foco en una asignatura pendiente como es la identificación animal, algo que aún pasan por alto muchos propietarios, y es más común sobre todo en zonas del rural. El informe destaca que el éxito de devolución al propietario es de casi el 100% cuando el perro porta microchip. Sin embargo, estos animales siguen siendo la minoría entre los recogidos.

Para los perros que no están identificados —algo obligatorio por ley desde hace años— las posibilidades de volver a casa caen drásticamente, lográndose solo en un 10% de los casos. Además, el servicio entregó in situ a otros 70 perros que, al ser devueltos directamente a sus dueños en el lugar de origen, ni siquiera llegaron a ingresar en el registro.

El papel de las protectoras

El verdadero motor detrás de estas cifras son las asociaciones colaboradoras, responsables del 76% de las adopciones tramitadas. Entidades como Arume, que gestiona el refugio A Medela en O Carballiño, y Agallas, vinculada al centro de Xinzo de Limia, realizan una labor que va más allá de la mediación.

En el caso de Arume, su intervención fue vital para gestionar 270 adopciones, entre las que se cuentan 8 camadas (48 cachorros) y más de 20 animales en situaciones críticas, como atropellos o perros seniles que requieren cuidados especializados imposibles de prestar en un centro de acogida convencional. Por su parte, la asociación Agallas logró tramitar con éxito 85 adopciones en la zona de Xinzo.

El reto de los «invisibles»

Aunque el flujo de salida es alto, la red provincial todavía se enfrenta al desafío de los animales de difícil manejo, razas potencialmente peligrosas o perros de gran tamaño. Solo un animal en toda la provincia lleva más de tres años esperando una oportunidad, concretamente en el centro de acogida de A Merca. Estos son los que suelen superar el año de estancia en los centros, pues a menudo es más complejo conseguirles un adoptante.

Como dato significativo del compromiso con el bienestar animal y el «sacrificio cero», en 2025 solo se practicaron dos eutanasias por motivos terapéuticos. Siempre son casos en los que una grave malformación, un atropello que los deja gravemente heridos, aconseja la eutanasia.

En el caso de los abandonos, se presentan incluso en Navidad o verano y no falta el hallazgo de animales que fueron rrojados vivos a contenedores.

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