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Tren de borrascas

Los ríos ourensanos bajan tras una semana tensa, pero la alerta continúa

La Confederación Miño-Sil mantiene 19 puntos en aviso hidrológico y advierte de que las precipitaciones previstas a partir del martes podrían devolver los caudales a niveles máximos

Los paseos fluviales siguen restringidos en las riberas del Miño y en la mayor parte de la provincia. | IÑAKI OSORIO

Los paseos fluviales siguen restringidos en las riberas del Miño y en la mayor parte de la provincia. | IÑAKI OSORIO

Ourense

La demarcación hidrográfica del Miño-Sil respira con cautela. Tras días de intensas precipitaciones que han dejado imágenes de ríos desbordados en toda la provincia, la situación actual en los cauces ourensanoss tiende a la estabilidad y al descenso progresivo de los niveles. Sin embargo, la guardia no se baja: Ourense sigue bajo vigilancia estrecha con caudales que todavía se mantienen en aviso.

Así lo explica Carlos Ruíz del Portal, el jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica de la Confederación Hidrogáfica Miños Sil, según cuyos datos, actualmente existen 19 puntos de control en situación de aviso hidrológico: 11 se encuentran en nivel amarillo, siete en naranja y uno todavía resiste en rojo, el Miño en A Peroxa. «A pesar de que la tendencia es descendente, el Miño sigue circulando con fuerza por la capital ourensana, registrando un caudal de 1.700 metros cúbicos por segundo, lo que mantiene activo el nivel naranja», expone sobre la ciudad.

Año hidrológico excepcional

Las cifras de este mes de febrero confirman la excepcionalidad meteorológica que atraviesa la provincia. En lo que va de mes, se han recogido ya 122 litros por metro cuadrado, lo que supone un 16% más que la media de un mes de febrero completo en la serie histórica (1980-2018) según los datos proporcionados por el organismo de la cuenca. Si ampliamos el foco al inicio del año hidrológico, el dato es todavía más contundente: se han acumulado 820 litros por metro cuadrado, un 35% por encima de lo habitual.

Esta abundancia de agua se refleja de forma directa en la salud de los embalses, que se encuentran ya al 85% de su capacidad. Se trata de una cifra muy superior a la normalidad por estas fechas, situándose 15 puntos por encima de la media y «habiendo crecido 24 puntos en tan solo las últimas dos semanas», confirma Ruiz del Portal.

La tregua, no obstante, será breve. Aunque se espera que la tendencia descendente continúe hasta la tarde del lunes, la llegada de la borrasca Marta este domingo provocará un repunte puntual de los caudales. Pero lo que realmente preocupa a los técnicos de la Confederación es la previsión a partir del próximo martes.

Los modelos meteorológicos apuntan a la entrada de un frente muy activo que podría dejar acumulaciones superiores a los 100 litros por metro cuadrado entre el martes y el viernes. Desde el organismo de cuenca piden cautela, pues no se descarta que esta nueva embestida de lluvia provoque que los ríos alcancen niveles similares, o incluso superiores, a los máximos registrados esta semana.

Problemas con la traída

El Támega, el Limia, el Avia y el Miño a su paso por A Peroxa fueron los cauces fluviales que mayor tensión generaron puesto que, en distintos momentos de la semana, llegaron a asentarse en el umbral rojo, con zonas como Monterrei o Ribadavia donde los vecinos más próximos a los ríos tapiaron las entradas de sus casas para evitar la entrada de agua. Sin embargo, con el descenso de las precipitaciones y, con ellas, del caudal de los ríos, hay cuatro concellos afectados que hasta ahora no habían llamado la atención. Cenlle, San Amaro, Boborás y Punxín se han visto obligados a restringir el consumo de agua por el grado de turbidez.

Los primeros en dar la voz de alerta fueron los vecinos de Boborás. Desde el consistorio, la alcaldesa, Patricia Torres, advertía que las bombas de drenaje del río Viñao se habían anegado, por lo que no era posible utilizarlas para evitar la quema de los motores. Así, ya desde el jueves pedía a sus vecinos que si disponían de pozo, lo usasen para reservar el agua de los depósitos a aquellos que no tuviesen otro suministro.

En Cenlle y San Amaro la alta turbidez que reduce la efectividad de los procesos de desinfección también hizo a los consistorios recomendar a sus vecinos emplear el agua únicamente para labores de aseo o limpieza, por precaución.

La situación se repite en el concello de Punxín, donde los bandos municipales también recomiendan evitar consumir de la traída. Al respecto, el BNG de Punxín, solicita que tanto su concello como el vecino de San Amaro «no se limite a poner bandos» sino que, mientras no se restablezcan los parámetros de potabilidad, pongan en marcha « un reparto gratuito de garrafas de agua dirigido prioritariamente a personas mayores que viven solas, a familias con niños y a personas vulnerables». Señalan que son «muchas» las personas con «problemas» o «recursos limitados» para desplazarse a comprar agua embotellada por lo que solicitan a las administraciones «responsabilidad y sensibilidad social».

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