Entroido
Recuperar la tradición espiga a espiga
Los Follateiros de Lobios participaron en la cuarta edición de la Mascarada Ancestral del concello de Barbadás. Esta tradición, con más de 200 años, se recuperó en 2018 tras un siglo de abandono

Los Follateiros de Lobios, una tradición secular recuperada / Roi Cruz
Dice la RAE que la tradición es la transmisión de costumbres de generación en generación. ¿Pero qué pasa cuando una camada se olvida de su pasado en prol de las nuevas generaciones, y pierde con ellas un elemento fundamental de su patrimonio artístico? En la Baixa Limia lo tienen claro: que quienes valoran su riqueza recuperará la tradición para llevarla de nuevo a sus vecinos como si la costumbre nunca hubiera desaparecido de sus vidas.
El regreso del Follateiro
Hablamos de los Follateiros de Lobios, que ayer salieron a desfilar en un territorio desconocido, pero por una buena causa, pues el concello de Barbadás dedicó su IV Mascarada Ancestral a su tradición. Alrededor de 40 entroideiros desfilaron junto a la batucada de Os Trebóns de Nova Fronteira desde la Casa do Concello hasta el Museo de la Gaista de Fole, en un recorrido que disfrutaron con creces: «Estamos encantados de virlle mostrar as nosas tradicións, son xente moi acolledora e encantounos o lugar», cuenta Marta Delgado, presidenta de la Asociación Cultural de los Follateiros de Lobios.
Fue precisamente Marta, con la ayuda de otros compañeros, la que reavivó al Follateiro en 2018. Esta figura se conservaba desde hace s más de 200 años, cuando la necesidad de vestir con farrapos viejos llevó a la idea de cubrirlos con «follatos» de millo, y utilizar los carozos para hacer collares y demás decoraciones. Sin embargo, a inicios del siglo XX, la llegada de los tejidos hizo que la gente prefiriera los nuevos vestidos, y abandonara este patrimonio.
La labor de la asociación cultural hace más de ocho años fue digna de quien restaura obras de gran antigüedad: a través de los registros, recuperaron la costumbre vistiendo ropa vieja decorada por las distintas partes del millo, y añadieron como sello propio y de evolución una máscara, cuya base blanca se decora con granos de maíz de múltiples colores, aprovechando la gran variedad cosechera de la zona.
Desde entonces, y como bien señala Marta, para ellos «É Entroido todo o ano». Los follateiros tienen talleres abiertos para confeccionar su traje, visitan colegios y centros de día y participan en todo aquel encuentro de mascarada que se les propone.
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