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Tren de borrascas

Ourense bajo la lluvia: el Miño supera los 7 metros y los embalses evacúan

La Confederación Hidrográfica mantiene el propio Miño y el Avia en nivel rojo, ocho ríos en naranja y catorce en amarillo n Ribadavia, Monterrei, Xinzo y Boborás afrontan las mayores incidencias

El río Miño en la zona del Muíño da Veiga, en Ourense ciudad, cubre árboles y paseos. | IÑAKI OSORIO

El río Miño en la zona del Muíño da Veiga, en Ourense ciudad, cubre árboles y paseos. | IÑAKI OSORIO

Ourense

La lluvia no da tregua y el agua ya no tiene prácticamente dónde acumularse en Ourense. Tras 18 días consecutivos de precipitaciones, con un suelo saturado que en gran parte de la provincia ya no admite infiltración, el sistema hidrológico de la provincia ha entrado en una situación que obliga a los grandes embalses a abrir compuertas y trasladar la crecida a todos los tramos del río Miño.

La magnitud del episodio se aprecia con claridad al comparar la cabecera del río con su paso por la capital. El Miño a su llegada a la ciudad quintuplica su volumen en apenas kilómetros. El regidor municipal, Gonzalo Pérez Jácome, avanzaba el miércoles que ayer el río crecería por encima de los 7 metros y su predicción se cumplió. A lo largo de la tarde, pese a que las lluvias disminuyeron, el nivel del mayor río gallego superó los 7,7 metros. Un reflejo del peso de los embalses intermedios que colaborar en anegar riberas, piscinas y termas. Por ello, desde el Concello restringieron el acceso al río a la altura del Pabellón de Os Remedios y bajo el centro comercial, así como en otros puntos aledaños.

Mediante un comunicado, el alcalde pidió a la población que se abstengan de acercarse a los márgenes de los ríos «tanto del Miño como del Barbaña, Barbadás y Lonia», así como «revisar desagües y bombas de achique en sótanos y bajos». Asegurando que, con todo, los servicios municipales tanto de Policía Local como de Bomberos y Protección Civil están llevando a cabo «un atento seguimiento al temporal para garantizar que las incidencias que este provoque sean las mínimas».

La saturación es generalizada en el conjunto de la provincia, donde la Confederación Hidrográfica Miño-Sil—CHMS— mantiene dos puntos de control en nivel rojo, el del río Miño en A Peroxa y el del río Avia en Ribadavia, y advierte de que, con las precipitaciones previstas, «los niveles seguirán creciendo».

Así los trasladó el jefe de la Oficina de Planificación Hidrológica, Carlos Ruiz del Portal, explicando que según los datos del organismo de cuenca, para la tarde y noche de este jueves se esperaba una precipitación media de 45 litros por metro cuadrado, con acumulaciones máximas de entre 80 y casi 100 litros por metro cuadrado en zonas de A Limia y del Baixo Miño. Lluvias que alimentarían los cauces que ya presentan desbordamientos en numerosos puntos y que alcanzarán sus valores máximos a lo largo del día de hoy.

Además de los dos puntos en nivel rojo, el organismo mantiene ocho estaciones en nivel naranja y catorce en nivel amarillo, repartidas por los principales ríos ourensanos. Entre los puntos en naranja figuran, entre otros, los del Miño en Ourense, el Limia en Bande-Ponteliñares, el Arnoia, el Avia y la confluencia Avia-Miño en Ribadavia.

Desde la Confederación subrayan que la situación es consecuencia directa de la persistencia de las lluvias. «En solo diez días», coincidiendo con el tren de borrascas que afecta a Galicia, «la demarcación gallega del Miño-Sil ha recogido 270 litros por metro cuadrado, una cantidad que supone el doble de lo habitual en un mes de enero completo», explicó Ruíz, añadiendo que a ello se suma que, desde el inicio del año hidrológico en octubre, la precipitación acumulada alcanza ya los 750 litros por metro cuadrado, un 30% por encima de la media.

Embalses a pleno rendir

Esta acumulación de agua ha elevado el nivel de los embalses de la cuenca Miño-Sil hasta una media del 83 % de su capacidad, con varios por encima del 90 %. De hecho, todas las grandes presas están vertiendo agua por los aliviaderos, entre ellas Belesar— aguas arriba de la ciudad y a más del 86% de su capacidad—, Albarellos—68%— Velle—82,7%—, Castrelo de Miño —87,7%—y Frieira, el más elevado, a 91,7%, además del embalse de Salas, en Xinzo de Limia. Todo ello porque «solo en los últimos diez días, el volumen de agua embalsada ha aumentado un 22 %».

Desde la CHMS se insiste en que estas maniobras forman parte de la gestión ordinaria de los embalses, pero se hace un llamamiento a la ciudadanía para que evite acercarse a las zonas afectadas, respete las indicaciones de las autoridades y extreme la precaución, especialmente en paseos fluviales y márgenes de los ríos.

Con el agua en la puerta

El impacto del temporal dejó a última hora de la tarde 213 incidencias, de las cuales 55 se sufrieron en terreno ourensano y con claridad en varios concellos. Ourense ciudad con 9 incidencias, O Carballiño con 4 y San Cibrao das Viñas con otras cuatro fueron los municipios más afectados, aunque la mayoría de las intervenciones registradas se debieron a caídas de árboles y cables, vías anegadas o con bolsas de agua y desprendimientos.

Con todo, el protagonismo recayó especialmente en Ribadavia, donde el río Avia— en nivel rojo—se abrió paso fuera de su cauce, obligando a cerrar paseos fluviales y las áreas recreativas, así como la carretera hacia A Arnoia desde primera hora de la tarde porque anegó A Veronza y todo el paseo fluvial, desde A Quinza hasta Francelos.

Ya por la mañana en la villa medieval los vecinos cuyas residencias se encuentran más próximas al Avia se preparaban tapiando entradas y valorando poner muebles y electrodomésticos en alto, aunque más de uno contaba con bombas de achique. Pese a ello, en el parte de las 19.00 horas del 112 se registraban «daños en algunas viviendas» de la localidad, así como de Barbadás, Beariz y Rairiz de Veiga por «acumulación de agua en las partes bajas de las casas».

Otro concello, que no pasó a formar parte del informe de emergencias pero que se preparaba para posibles inundaciones fue Monterrei. Desde el consistorio fueron claros desde las primeras horas, llegando a animar a los habitantes a «no salir de los hogares, salvo en caso de necesidad». El motivo fue la prevención ante la crecida del río Bubal, que también conllevó la suspensión de las clases del CRA de Monterrei en Vilaza situado en la zona de la alameda, próximo al cauce.

Igual que en Ribadavia, efectivos de Protección Civil ayudaron a proteger las viviendas para evitar las entradas de agua en vista de que, para la noche, aún seguía la previsión de lluvia.

Otras incidencias

Las incidencias se extendieron a otros puntos de la provincia. El río Arnoia, a su paso por Baños de Molgas, también se paseó por los paseos fluviales y por varios viales, entre ellos el que conecta con Os Milagros. El río Limia, en Xinzo, mantiene activado desde el martes el Plan Municipal de Emergencias, y en Bande, en la zona de Ponteliñares la vigilancia aumenta con carreteras secundarias balizadas. Una situación que también se da en Porqueira, donde se cortaron varias vías para evitar riesgos.

A estas incidencias se suman problemas en el abastecimiento de agua en municipios como Boborás, donde la alcaldesa, Patricia Torres, pide « comprensión y responsabilidad en el uso del agua» porque la zona de bombeo del río Viñao está anegada y no se puede enviar agua al depósito para evitar quemar los motores. Son seis las parroquias afectadas por esta situación: Brués, Cameixa, Moldes, Laxas, Xuvencos y parte de Pazos de Arenteiro. Desde el consistorio invitan a aquellos que tengan pozos privados a usar ese agua «para reservar la de la red pública para los que no tienen otra opción».

También en Ourense ciudad el desplazamiento de una tubería de la calle Río Arnoia por acumulación de aguas provocó un reventón que sorprendió a los vehículos con una lluvia añadida, quedando resuelto antes de las 13.00 horas.

Con todo, desde la CHMS invitan al optimismo, a partir de última hora de esta tarde, las previsiones apuntan a que los niveles comenzarán a descender y, aunque seguirá lloviendo durante el fin de semana, «será con menor intensidad».

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