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Día Mundial contra el Cáncer

Marco Antonio Fernández Díaz, voluntario de AECC Ourense, relata cómo el cáncer de pulmón le salvó la vida: "Lo más importante es saber que no estás solo"

Tras ser diagnosticado con cáncer, Fernández se sometió a una operación y, una vez recuperado, decidió colaborar con AECC Ourense para ayudar a otros pacientes a sobrellevar la enfermedad

Marco Antonio Fernández Díaz, frente a la carpa informativa de AECC Ourense, de la que es voluntario.

Marco Antonio Fernández Díaz, frente a la carpa informativa de AECC Ourense, de la que es voluntario. / David Alján

Ourense

«Hoy estoy vivo de casualidad, porque gracias al corazón me descubrieron un cáncer de pulmón». Marco Antonio Fernández Díaz no recurre a tapujos al contar la experiencia que le salvó la vida. A este músico de profesión le cambió el ritmo cuando, a raíz de unos estudios para una ablación cardíaca, le detectaron un tumor neumonal. «Lo pasé muy mal, cogí un montón de kilos, no me veía ni los pies, tampoco estaba bien psicológicamente... pero soy una persona con fuerza interior, y por los que tenía alrededor decidí que no podía seguir así». Fue esa voluntad la que permite hablar de su historia con final feliz, y también de su persona como la que abre ventanas de luz en un cuento oscuro: ahora, Marco Antonio es voluntario de AECC Ourense, y participó ayer en la carpa informativa que la asociación montó en la calle Progreso con motivo del Día Mundial Contra el Cáncer.

Afortunadamente, a Fernández le detectaron su cáncer en una fase muy inicial, y poco menos de un mes después de enterarse pudo someterse a operación. No llegó a AECC hasta que ya estuvo con medidas preventivas, y con un carácter totalmente altruista: «Llegué a junto de la coordinadora de voluntariado y le expliqué que no quería que me atendieran a mí, sino poder colaborar, me veía capacitado para ayudar a los demás a sobrellevarlo. Desde aquel día comencé, y es una labor realmente importante, y a la vez, muy gratificante», cuenta.

Aunque inspiradora, su trayectoria no es una rara avis, pues gran parte de los colaboradores de AECC son personas que han pasado por la enfermedad. Esto les aporta una perspectiva extra de cara a echar una mano a quien lo necesita, y transmitirle que no recorrerá su camino sin ayuda. «Lo más importante es ver que no estás solo, y que hay quien está como tú y lo lleva alegremente. He conocido gente que estaba muy agobiada y desesperada, pero que al hablar con nosotros se ha ido no dando saltos, pero sí le ha cambiado el carácter», cuenta. Para Marco Antonio, las conversaciones «de tú a tú» entre pacientes son casi tan importantes como las psicólogas profesionales, pues compartir experiencias te ayuda a construir tu propia terapia. En su caso, fue el ver sufrir a sus seres queridos la que le dio ánimos: «Estaba masacrando a mi mujer, a mis hijos... el más pequeño trabajaba en Alemania y venía cada dos por tres.Fue ahí cuando dije ‘yo no puedo seguir así’, porque tú sabes que de una forma u otra estás sentenciado, pero ellos no tienen que sufrirlo hasta que toque. Mientras tanto, alegría y adelante».

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