Niega que besara a una compañera menor de edad: «Estaba en boga el tema Rubiales»
El denunciado y la víctima —que tenía 17 años en el momento de los hechos— trabajaban juntos en una empresa de limpieza | La Fiscalía solicita año y medio de cárcel; la acusación lo eleva a cinco

El acusado. | FdV
El juzgado de lo Penal número 2 de Ourense albergó un juicio por un supuesto delito de agresión sexual sucedido el 25 de septiembre del 2023 en las instalaciones de una fábrica. Una mujer que en el momento de los hechos tenía 17 años denuncia que un compañero de trabajo intentó besarla varias veces pese a su oposición. Unos hechos que el acusado niega, asegurando que solo le dio «un beso en la mejilla» y describiendo que en el momento de lo sucedido estaba muy presente «el caso Rubiales».
Según se recoge en el escrito fiscal a las 20.00 horas de ese día el acusado, mientras se encontraba en las instalaciones de la empresa para la que realizaba labores de limpieza, llamó a la víctima que se encontraba en la planta superior. Tras acercarse esta, «con ánimo de satisfacer sus deseos sexuales» le agarró de la mano e intentó besarla en la boca en varias ocasiones, mientras ella intentaba evitarlo. Asimismo, el escrito apunta que le dijo cuando quedaran «cinco minutos para las 9 fuese junto a él que la iba a comer enterita».
La versión de la demandantes es que el acusado la llamó para que bajase a hablar con él, momento que ella aprovechó para pedirle que le dijese su nombre porque no lo recordaba, ya que tan solo llevaba una semana en la empresa. «En las últimas sílabas intentó darme besos durante cinco o diez minutos», dijo añadiendo que la agarró de una mano y ella no podía zafarse, solo moverse para evitarlo «pero en el último intento acabó dándome un beso en la mejilla y me dijo que iba a comerme enterita». Desde lo sucedido ella no volvió a trabajar allí, «pese a que me han llamado».
Él negó los hechos explicando que fue ella quien lo avisó y que ambos mantuvieron una conversación «estrictamente laboral» sobre una problemática en el fichaje. Pero a ella «solo le quedaban dos días de contrato» y por ello se despidió «cogiéndole la mano y dándole un roce en la mejilla que si se puede considerar beso pues fue un beso».
«No tengo base para decirlo, pero se le acababan sus días y quería una renovación o pedirse una baja por violencia de género o algo así...No tengo conocimientos para decirlo pero estaba en boga el tema de Rubiales», valoró cuestionado por Fiscalía sobre el porqué de la denuncia en ese caso.
Como testigos declararon la madre de la entonces menor, así como trabajadores de la empresa. La progenitora afirmó que el día de los hechos su hija la llamó «llorando porque un compañero había intentado besarla» y desde entonces «tiene mucha ansiedad y miedo a quedarse sola».
Por su parte, los compañeros de trabajo explicaron que se encontraron «a la chica llorando» en un estado de «nerviosismo» y «temblando» y que esta les relató que el inculpado «había intentado besarla». «Tienes que creerme, yo no miento», comentó uno de los hombres que le había dicho la menor. En la misma línea se expresó uno de los encargados de la empresa de limpieza a quien ella contó lo sucedido, mientras que el acusado le dijo que «todo había sido un mal entendido en un gesto de despedida».
Así pues, Fiscalía solicita un año y seis meses de prisión y un alejamiento a una distancia de 200 metros durante tres años, así como la inhabilitación para desempeñar actividades con menores durante cinco. La representante del Ministerio Público defendió que la víctima «era una niña» y remarcó la «dificultad» de encontrar «pruebas directas» para este tipo de delito porque suele «cometerse con cierta intimidad».
En la misma línea se expresó la acusación particular que solicita una pena de cinco años de cárcel, prohibición de comunicarse con la mujer durante el mismo tiempo y el pago una responsabilidad civil de 15.000 euros por daños morales.
La defensa pide la libre absolución considerando que su cliente estaba «dando recomendaciones» a la víctima «porque tiene una hija de la misma edad». «Los hechos fueron una conversación sin ningún carácter sexual», aseguró. Así lo defendió también el acusado en el turno de la última palabra: «no hubo intención de agresión o forzamiento, sino más bien una relación paternalista porque tengo una hija de la misma edad», subrayó.
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