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Tren de borrascas

La lluvia mantiene el pulso: ríos al límite y nuevas incidencias en A Limia y Verín

Siete puntos fluviales siguen en nivel naranja en la provincia, con atención al Miño | Las brigadas de la Diputación atendieron 300 incidencias en la red viaria provincial

El caudal del río Arenteiro, en el Parque Municipal de O Carballiño. | IÑAKI OSORIO

El caudal del río Arenteiro, en el Parque Municipal de O Carballiño. | IÑAKI OSORIO

Ourense

Ourense continúa sufriendo los efectos de un prolongado episodio de inestabilidad meteorológica que mantiene en alerta a administraciones y servicios de emergencia. Las lluvias persistentes de los últimos días, encadenadas a la sucesión de borrascas, siguen dejando ríos con caudales muy elevados, vías cortadas y afecciones en infraestructuras y centros educativos, especialmente en la comarca de A Limia y en el valle del Támega.

Según los últimos datos de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, dos ríos se encuentran al límite de incrementar su nivel de alerta. El Miño, a su paso por A Peroxa, está muy próximo al nivel rojo, mientras que el Limia, en Ponteliñares, roza el umbral naranja. En total, siete puntos de la provincia permanecen en nivel naranja, entre ellos el Miño en Ourense y A Peroxa, el Avia-Miño y el Avia en Ribadavia, el Arnoia en Baños de Molgas.

Con este contexto, el Concello de Xinzo mantiene desde este martes activado el Plan Municipal de Inundaciones, ante la persistencia del agua acumulada en pistas, vías locales y terrenos agrícolas. El alcalde, Amador Díaz, confirmó que continúan cortadas varias infraestructuras, como el enlace de la OU-301 a Gudes, la pista del río Limia a la altura del matadero o el túnel de la A-52 en Boado. «Hay varias pistas asfaltadas y muchos accesos, incluso a núcleos, que no se pueden utilizar porque están anegados», señaló el regidor, que confirmó que, aunque no se han registrado entradas de agua en viviendas, sí hay importantes daños en el campo. «Solo se ha podido sembrar el 30% del cereal de invierno y, a día de hoy, creo que se va a perder todo», lamentó.

La situación también ha afectado a la actividad educativa. Dos centros del municipio, el IES Cidade de Antioquía y el IES Lagoa de Antela, registraron inundaciones en aulas bajas, patios y aparcamientos. Fue necesario reubicar alumnado en plantas superiores, aunque, por el momento, las clases no han sido suspendidas. El Concello permanece en contacto permanente con los equipos directivos y con la Consellería de Educación ante una posible evolución desfavorable.

Situación del Támega

La lluvia no solo no da tregua en la comarca de A Limia, sino que en el concello de Verín la preocupación se hace visible en el valle del Támega. Allí la Dirección Xeral de Emerxencias e Interior ha activado el nivel naranja por avenidas tras alcanzar el Támega un nivel significativamente alto en la estación de Castrelo do Val, aguas arriba del municipio.

Con este telón de fondo, el Concello ha presentado un nuevo recurso web que permite consultar un mapa interactivo de las zonas inundables del municipio. La herramienta identifica áreas de flujo preferente y zonas con periodos de retorno de 100 y 500 años, con el objetivo de mejorar la prevención y facilitar la toma de decisiones durante episodios de lluvias intensas. Una herramienta orientativa, que debe complementarse siempre con los avisos oficiales de los servicios de emergencia.

«Hay ciertos puntos donde se desbordó y conllevó a cerrar algunas vías secundarias, como la de Pousa con Vilela, la que une Mourazo con Oímbra o Tamaguelos con San Cristovo, en Oímbra , así como paseos fluviales y areas recreativas en Vilela y Queizás», informa el responsable de Protección Civil del municipio, Manuel Alfonso, quien apunta que la peor parte no es el caudal del río «que está controlado» y que «el pasado 29 de enero iba peor, porque hoy registramos un nivel de 1,95 y ese día 2,10 en la estación de Castrelo do Val», sino «que las fincas están tan encharcadas que producen balsas de aguas en algunas carreteras por no poder asimilar todo el agua»

Con todo, manda un mensaje de tranquilidad, «tenemos un buen protocolo y no hay nada alarmante, pero sí que hay que estar pendientes estos días del manto nivoso deshaciéndose, porque, además, sin la vegetación en los montes a causa de los incendios el agua corre libremente y cae más rápido», dice el responsable de Protección Civil, quien añade que «no hay problemas para el agua potable porque no va a afectar a las captaciones, lo peor del post-incendio ya lo pasamos» .

Red viaria provincial

En paralelo, el servicio de Vías y Obras de la Diputación ha atendido cerca de 300 incidencias en la red viaria provincial desde el pasado 26 de enero, como consecuencia de las intensas y continuadas precipitaciones . De ese total, 51 actuaciones se realizaron tras avisos directos del 112, mientras que el resto procedieron de comunicaciones de los concellos o de las inspecciones permanentes que realizan las brigadas a lo largo de los 1.850 kilómetros de carreteras provinciales.

Los trabajos se centran en derrumbes de taludes, presencia de piedras en la calzada, atascos en caños y sumideros, así como en la caída de árboles y ramas, aunque también se han llevado a cabo labores de señalización de hundimientos del firme, limpieza de arrastres de tierra, intervención en muros de contención colapsados, tramos anegados, caída de postes de servicios públicos e incluso auxilio a conductores que se salieron de la vía. Uno de los puntos que ha requerido una actuación especial es la OU-0504, entre A Casilla y Barra de Miño, donde el tráfico permanece desviado por un carril ante el riesgo de derrumbe.

Por todo ello, la Diputación mantiene además una vigilancia reforzada en las carreteras próximas a los ríos Támega, Limia, Arnoia y Avia, con 16 brigadas y unos 60 efectivos movilizados por toda la provincia, además de equipos de retén para atender emergencias en cualquier momento.

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