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Lola Mónaco, la «madre protesta» detrás del fenómeno @lolailovigo en TikTok

Con 150.000 seguidores, los programas televisivos se rifan a esta ourensana residente en Vigo por su tono desenfadado, pero «ni soy ni me siento una ‘influencer’», asegura ella

La ourensana Lola, la «madre protesta» que triunfa en redes.

La ourensana Lola, la «madre protesta» que triunfa en redes. / FDV

Ourense

Detrás del personaje irónico, permanentemente enfadado y con retranca gallega que arrasa en TikTok , está Lola Mónaco, una ourensana con muy buen humor, que ha convertido la protesta cotidiana en un fenómeno viral. Su cuenta, @lolailovigo, roza ya los 150.000 seguidores en esa red social, cautivados por un discurso que mezcla sarcasmo, costumbrismo y una exageración tan reconocible como eficaz bajo la autodefinición de «madre protesta».

«Muchísima gente piensa que soy una señora siempre cabreada», reconoce ella, con humor . «Los de aquí entienden perfectamente que es ironía, retranca, que es un personaje. Pero alguna gente de más allá de Puebla de Sanabria cree que todo lo que digo es absolutamente cierto». Esa confusión entre la realidad y la ficción forma parte, precisamente, del éxito de sus vídeos.

Aunque su desembarco en TikTok se produjo en 2023, su necesidad de opinar viene de lejos. «Antes de tener redes sociales ya escribía lo mismo en un blog. Las mismas protestas y las mismas temáticas que ahora digo de viva voz», explica. Fue su hija quien le abrió la cuenta de Instagram, pero un sobrino le dio el empujón definitivo: «Me dijo que se protestaba mucho mejor en TikTok, que había más gente. Y ahí me metí».

Lola insiste en que su contenido no es improvisado, aunque lo parezca. «Todos mis vídeos tienen un 80% de verdad y un 20% de interpretación», afirma. Situaciones domésticas, relaciones familiares, hijos que lo desordenan todo, o que «parece que se beben el champú» o se «comen» el papel higiénico por las cantidades que gastan, o maridos que buscan «arrimarse a deshora», cuando ya ha terminado el fútbol, sirven de materia prima. «Si no me pasó a mí, le pasó a un amigo o me lo contaron mi hermana o una amiga, y yo lo represento», explica Lola.

La respuesta del público ha sido positiva en su mayoría. «La gente se ve reflejada. Me dicen: ‘mis hijos también son así’, o ‘en mi casa pasa lo mismo’». Aun así, no faltan los detractores. «Tengo haters que me dicen frases como que soy una ‘vieja ridícula’ o que ya tendría que estar criando malvas. Pero eso pasa siempre, hagas lo que hagas».

Pese a su popularidad, Lola Mónaco huye de la exposición excesiva y del debate televisivo. Ha rechazado invitaciones de programas nacionales porque, asegura, su personaje no funciona fuera del contexto de la ironía. «No voy a ir a que me coman viva defendiendo algo que no es real. Es un personaje y punto», indica en relación a un par de programas de prime time en Antena 3 o Telecinco.

«Querían que fuera a crear polémica, que es de lo que trata uno de los programas. Les dije: ¿qué quieren, que finja una pelea con mi madre y me reconcilie en directo?», contestó ella con humor. «Sí acepté ir a la Televisión de Galicia , porque no tenía que debatir, solo hablar de mis vídeos y punto, pero no fingir que esa persona siempre cabreada soy de verdad yo», finaliza.

«No soy una maruja cabreada con el mundo; trabajo en sanidad y esto es puro divertimento»

Tampoco se define como influencer. «No influyo a nadie», dice tajante. De hecho, en sus apariciones públicas ha pedido figurar como «anónima». Trabaja en el ámbito sanitario en la Ciudad Olívica y deja claro que TikTok es solo «una parte más» de su vida. «No soy una maruja desocupada ni estoy cabreada con el mundo. Esto es divertimento puro», subraya.Su familia, lejos de cansarse, la anima a seguir.

«Mis hijos me dicen que haga más vídeo», cuenta. Aunque reconoce que podría obtener un beneficio económico, asegura que nunca fue su objetivo. «Es dar rienda suelta a la imaginación y a unas protestas que todos tenemos».Entre la temática variada que cuelga en sus redes sociales cuando le apetece, sin obligaciones horarias, se encuentran desde el problema de los patinetes a su experiencia como vecina de una ciudad en la que hay muchas luces en Navidad, pero también algún bache en las aceras de su calle. Incluso, con su humor irreverente, se ha declarado «negacionista» del sorteo de la Lotería Nacional. «Es mentira, son actores. ¿Conocen a alguien que le haya tocado?», asegura en uno de sus sarcásticos vídeos.

Sus hijos, esos que «hacen ensaladas con geranios», o «comen las gambas con cuchillo y tenedor», según sus monólogos-ficción, no se ofenden y están orgullosos de una madre que conquista la redes. Con los pies en la tierra y sin intención de «meterse en jardines», Lola Mónaco continúa observando la realidad y transformándola en humor ácido. Un espejo exagerado y divertido en el que miles de personas se reconocen.

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