Condenado en Ourense por maltratar a sus animales: pisaba a gatos y gallinas y rociaba al perro con veneno e insecticida
Encausado por su presunta afición sádica y una obsesión a pegar de forma cruel y salvaje a los animales de casa, acepta a sus 77 años una pena de prisión, que se suspende, y debe indemnizar a la protectora

El acusado, condenado por unos hechos descubiertos en 2022, vive ahora en una residencia. | FdV

J. tiene 77 años y vive en la actualidad en una residencia. Apoyado en su andador accedió a la sala de vistas del Penal 2 de Ourense, este viernes, y se mostró conforme con una condena como responsable de un delito continuado de maltrato animal. Era el dueño de cuatro gatos, un perro y dos gallinas a las que pegaba y trataba de forma violenta. Hasta el punto de que, en julio de 2022, una familiar cercana contó a la Guardia Civil que el varón tenía una afición sádica y una obsesión con maltratar a los animales de casa. Según el escrito de acusación de la Fiscalía, el encausado obraba «de manera completamente injustificada», propinando golpes y patadas de forma frecuente a los animales. A los gatos los pisaba, les daba patadas y les pegaba con un palo, llegando a sacarle un ojo a uno de ellos. Al perro lo rociaba con veneno, lo golpeaba y le echaba en los ojos insecticida del que suele emplearse con las moscas. A las gallinas las pisaba con frecuencia y también les tiraba de las alas, arrancándole las plumas. Es el relato de hechos que se declara probado tras la conformidad que zanja con condena esta causa, tres años y medio después.
Tras un acuerdo entre la Fiscalía, la defensa y la acusación popular —en representación de la protectora de animales de Verín—, el encausado acepta una sentencia que le impone ocho meses de prisión, una pena suspendida durante dos años en los que no podrá cometer ningún delito y, además, deberá abonar 409,17 euros, la indemnización a favor de la asociación, que atendió a los animales maltratados. Podrá abonar la cantidad en cuotas de 35 euros al mes. Durante dos años, el septuagenario tiene prohibido la posesión de animales, así como ejercer cualquier profesión, oficio o comercio que tenga relación con los animales. El acuerdo de conformidad conlleva una rebaja con respecto a las peticiones iniciales de la Fiscalía y la acusación popular, que solicitan condenas de uno y dos años de prisión, respectivamente.
Disconforme con cómo trataba a los animales el acusado, una familiar directa llamó a la protectora de Verín para informar de lo que sucedía. La asociación avisó a la Guardia Civil y un agente se desplazó a la localidad para contrastar los hechos. La mujer, que no quería permanecer impasible ante el sufrimiento de los animales, a los que muchas veces curó las heridas. contó al agente que llevaba cinco años residiendo con el acusado en ese domicilio familiar, y que el agresor tenía presuntamente una afición sádica, una obsesión que consistía en maltratar a los animales que tenía en casa, golpeándolos, atemorizándolos y maltratándolos de forma cruel y salvaje.
El agente que acudió al lugar pudo comprobar que a una de las gatas le faltaba el ojo derecho. El perro, atado y con una caseta de reducidas dimensiones, se mostraba atemorizado al ver a personas. Tenía los ojos dañados, como si le hubieran echado algún producto. Además, según el relato inicial de esa familiar, el acusado pegaba al can en la cabeza con un palo, o lo pinchaba empleando otro afilado, hasta que sangraba.
En el inicio del procedimiento, la testigo también contó a la Guardia Civil que su hermano dejaba a las gatas que se reprodujesen para maltratar después a los pequeños, llegando presuntamente a matar a algunos. A dos gallinas, según dijo la familiar, el ahora condenado les habría retorcido el pescuezo, arrastrado por las alas y pegado.
El 28 de julio de 2022, agentes del instituto armado se personaron en el domicilio. Los cuatro gatos y una gallina fueron entregados a la protectora de animales de Verín, por cuyos cuidados debe indemnizar el septuagenario. El perro fue trasladado por el servicio de recogida de animales de la Diputación de Ourense. Como consecuencia de los golpes causados por el ahora condenado, los gatos tuvieron que ser tratados y desparasitados, al igual que el can.
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