El fiscal pide 69 años en total para los cinco acusados de un «cruel» asalto a un septuagenario en su casa de Lobios: actuaron con «extrema furia»
La Fiscalía califica de «brutal» la paliza que una banda de atracadores dio en enero de 2025 a la víctima, que sufre secuelas: le causaron «un severo sufrimiento»
El informático del Concello de Xinzo era el presunto cabecilla de esta banda criminal: instó al grupo a «apretar» al señor con la amenaza de que harían «daño» a su mujer

En febrero, un mes después de los hechos, llegaron las detenciones y registros. | Iñaki Osorio

Estaba ya en el suelo, sangraba, se encontraba «rendido», en posición fetal, pero tres atracadores, entre los cinco acusados de una banda de asaltantes que irá a juicio en Ourense, siguieron pegando a la víctima, un septuagenario al que acometieron con «extrema furia», con golpes sobre todo en la cabeza y el costado. Le causaron «un severo sufrimiento, tan cruel como innecesario», reprocha la Fiscalía en el escrito de acusación de unos hechos de enero de 2025 en Vilameá, en el municipio de Lobios.
El ministerio público solicita penas individuales de 13 años y medio de prisión para tres acusados, 14 años y 3 meses para el presunto cabecilla, y 14 años y medio para otro implicado, con antecedentes que computarían como reincidencia, y una orden de expulsión de España pendiente desde 2023. La petición conjunta de penas de la Fiscalía supera los 69 años de cárcel. Les atribuye, en grado de coautoría, los delitos de robo con violencia en casa habitada, lesiones y pertenencia a grupo criminal. La acusación particular solicita más de 72 años en suma.
Dos son rumanos, dos marroquíes y el presunto líder del grupo es español y ejercía de informático en el Concello de Xinzo de Limia. Pasó de testigo protegido a investigado como cabecilla. Los sospechosos tienen entre 25 y 44 años en la actualidad. Llevan en prisión provisional desde su detención un mes después de los hechos, atrapados por la Unidad Orgánica de Policía Judicial de la Comandancia de la Guardia Civil de Ourense, que bautizó este caso como ‘Operación Aquis’.
En los registros se encontraron once pistolas ilegales, un fusil de asalto, munición de guerra, dos kilos de cocaína, dos de MDMA, joyas y dinero. La víctima, que se dedicaba a la construcción, tenía 74 años cuando, la noche del 19 al 20 de enero de 2020, sufrió el brutal asalto en su casa de Lobios, en la que también estaba su esposa. Al señor le han quedado secuelas a causa del ataque. «Es una de las agresiones más graves sufridas por ciudadanos en nuestra provincia», dijo el teniente coronel Rafael Berguillo en su discurso del último Día del Pilar, cuando el instituto armado homenajeó a la pareja.
«La imagen de la violencia empleada permanecerá en la memoria de quienes tuvimos contacto con el escenario de los hechos. Llamaba la atención», describía tras el esclarecimiento el capitán Juan José López Castro, jefe de la Policía Judicial. Los agentes del Área de Patrimonio hicieron «una compleja y laboriosa investigación», en coordinación con la magistrada de Bande y la Fiscalía, que culminó «exitosamente», valora el fiscal.
Un mes después de las detenciones, el Concello de Lobios celebró un acto con el objetivo de reconocer en público la labor de los investigadores y del propio instituto armado. «Siento tranquilidad plena en todos los aspectos desde que la Guardia Civil actuó. Me siento incluso seguro en la propia casa», declaró el perjudicado a la prensa tras ese acto.

Armas, drogas y efectos incautados en la ‘Operación Aquis’. | GC
El informático de Xinzo, el jefe
Los cinco acusados «constituyeron un grupo criminal dedicado a perpetrar robos en casas habitadas y locales abiertos al público», dice la acusación pública. El encargado de «todas las labores de dirección, coordinación y asesoramiento», era J. M. cumplía «el papel de informador sobre posibles objetivos», apunta el fiscal.
Además, junto a los otros tres implicados «ejecutaba materialmente los delitos, siempre bajo la supervisión anterior, simultánea y posterior del jefe», el informático. Esta banda disponía de «armas e instrumentos peligrosos, así como también de medios tecnológicos avanzados de comunicación, de vigilancia y de contravigilancia».
En los primeros días de enero de 2024, M. contó a J. que el constructor de Lobios había recibido supuestamente un pago con una elevada cifra que, creían, guardaba en casa. Presuntamente, el informático convocó una reunión con todos los acusados salvo M., que ya estaba al tanto, en su casa de Xinzo, la tarde del 19 de enero de 2025, en las horas previas al robo. El fiscal dice que el presunto líder impartió «todas las instrucciones precisas sobre la forma de perpetrar» el asalto, incluyendo el itinerario y el empleo de medios técnicos para dificultar el rastreo. Atribuye a los cinco las agravantes de disfraz y abuso de superioridad.
Usaron una porra en la paliza
Minutos antes de las once y media de la noche, los encausados P., I. y Á. llegaron a las inmediaciones de la casa de las víctimas, donde ya estaba esperando M. Después de unos recorridos de reconocimiento por delante de la vivienda, y tras unas últimas indicaciones por parte de M., el plan de acción delictiva se puso en marcha.
Estos cuatro encausados se enfundaron guantes y prendas para ocultar sus rostros, y el acusado Á. cogió una porra. Según la Fiscalía, el investigado P. se quedó en el exterior de la vivienda para la vigilancia. M., I. y Á. saltaron el muro para entrar en la propiedad. Los perros empezaron a ladrar y los asaltantes se escondieron dentro del garaje. Tras oír a los animales, el septuagenario salió con una linterna y gritó: «¿Quién anda ahí?».
Según detalla la Fiscalía, en el momento en el que el perjudicado se asomó a la puerta del garaje fue acometido por M., I. y Á. «Prevaliéndose de su superioridad numérica y física por razones de edad y corpulencia, comienzan a agredirlo con gran virulencia, empleando la porra y otros instrumentos peligrosos, al tiempo que le preguntan insistentemente donde está el dinero», relata el fiscal. Con el septuagenario ya «rendido» en el suelo, los asaltantes siguieron con la «cruel» agresión. Lo maniataron con una cuerda que pasaron varias veces por su cuello.
«Después de haber recibido una brutal paliza, postrado en el suelo, sangrando abundantemente e inmovilizado» —expone la Fiscalía para ilustrar la grave escena—, la víctima dijo a los asaltantes que tenía dinero en la mesilla. El encausado P. saltó el muro y los cuatro delincuentes comenzaron a registrar el interior de la casa en busca de efectivo y de objetos de valor. Se apoderaron de 6.000 euros en la mesilla, además de robar relojes, joyas, los dos móviles del matrimonio y una escopeta del hijo.

La magistrada de Bande dirigió a nivel judicial esta operación. / ROI CRUZ
Querían «más pasta»
El dinero hallado «no les parecía suficiente», expresa el fiscal en su escrito. Presuntamente, P. contactó con el cabecilla y J. le dijo que en la casa tenía que haber «más pasta». El supuesto cerebro instó a sus compinches a «apretar» al señor, y que emplearan como coacción que harían «daño» a su mujer.
La señora, que entonces tenía casi 79 años, estaba durmiendo y no se percató de lo sucedido hasta que P. entró en la habitación y le exigió dinero, mientras él trataba de ocultar su rostro con una funda de almohada y cerraba la puerta. La mujer gritó auxilio y los cuatro delincuentes huyeron del lugar. Los autores materiales acudieron al domicilio en Xinzo del presunto cabecilla, que repartió el botín entre los cinco, señala el fiscal.
La esposa encontró a su marido «en el lamentable estado en que lo dejaron los asaltantes» —reprocha el ministerio público—, lo desató, lo ayudó a sentarse y avisó a unos familiares. Fue trasladado con urgencia al hospital de Ourense e ingresó en la UCI. Sufrió múltiples lesiones, que desencadenaron un estado muy grave. Necesitó dos cirugías. Le han quedado secuelas, incluidas cognitivas, que los forenses han documentado.
Joyas halladas en los registros
La Guardia Civil emprendió una investigación que permitió detener a los sospechosos un mes después. En los registros practicados en Ourense y Xinzo se hallaron varias joyas sustraídas. También apareció la escopeta, que los delincuentes habían transformado en una recortada, un arma ilegal. Los cinco están en prisión provisional desde el 20 de febrero de 2025, y la Fiscalía quiere que continúen en esa situación hasta el juicio, para evitar el riesgo de fuga.
Además, el ministerio público pide casi 55.000 euros de indemnización a favor de la víctima por las lesiones, perjuicios y secuelas sufridos, así como la devolución de los 6.000 euros robados y el pago de las joyas y los relojes sustraídos y no recuperados. El juicio se celebrará dentro de unos meses en la sección penal.
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