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El campo gallego mantiene su lucha en el cuarto día con la N-120 cortada

Los agricultores y ganaderos tienen hoy una reunión con representantes de la Consellería de Medio Ambiente, pero siguen sin fecha para restaurar el tráfico en la nacional: «Aquí hasta que nos echen»

Más de cincuenta tractores flanquean la N-120 ante el Parque Miño. |  Iñaki Osorio

Más de cincuenta tractores flanquean la N-120 ante el Parque Miño. | Iñaki Osorio

Ourense

Los agricultores y ganaderos ourensanos no se rinden, mantienen su pulso en el que es ya su cuarto día consecutivo de concentración ante el centro comercial Ponte Vella provocando el corte de una vía clave en la ciudad y su entorno: la N-120. Resistiendo bajo la lluvia al cansancio, el colectivo, convocado por la Asociación do Sector Primario de Galicia, permanece firme en sus reivindicaciones mientras espera ser recibido por las administraciones «con educación y respeto», una exigencia que consideran básica para avanzar en la resolución del conflicto y despejar una carretera que, de momento, no tienen fecha para liberar: «aquí hasta que nos echen o hasta que se solucione».

La protesta, relatada desde el terreno por Miguel Gómez, ganadero y portavoz de la asociación convocante, evidencia el desgaste de los manifestantes, aunque también su determinación. «Aquí seguimos, pese al tiempo y pese a que nadie da señales claras de querer sentarse a hablar», resumía ayer en su tercera jornada a orillas del río Miño.

Las demandas del sector se articulan en dos ejes centrales que afectan tanto a agricultores como a ganaderos. El primero es la agilización de los protocolos de vacunación ante la Enfermedad Nodular Contagiosa, una competencia que reclaman a la Xunta de Galicia ante los retrasos que, aseguran, están comprometiendo la viabilidad de muchas explotaciones.

El segundo gran frente es el incumplimiento de la Ley de la Cadena Alimentaria, una cuestión que, según relatan, «la delegación del Gobierno nos ha explicado que corresponde supervisar a la administración autonómica», así que también exigen solución a la Xunta.

Los manifestantes denuncian que los precios que se pagan en origen no cubren los costes reales de producción, una situación que se agrava con la entrada de producto extranjero. «Mientras en Francia las patatas se pagan con el transporte incluido, aquí se sigue comprando fuera porque el precio local no compensa», explican. A su juicio, las importaciones deberían ajustarse estrictamente a los criterios de la cadena alimentaria. «Los productos que entren de fuera tendrían que venir sobre el precio de la cadena alimentaria», insisten, señalando esta condición como clave para levantar las movilizaciones que afectan a la N-120, después de ya haber supuesto bloqueos en la A-52 a su paso por Xinzo de Limia el pasado 10 de enero.

El improvisado campamento en la carretera nacional. |  Iñaki Osorio

El improvisado campamento en la carretera nacional. | Iñaki Osorio

Pese a los contactos mantenidos con la Consellería do Medio Rural, el sector muestra un claro escepticismo. «Por ahora solo hemos escuchado palabras», lamentan. Tras días de protesta en la nueva ubicación— que son ya semanas de concentraciones en distintos espacios desde el pasado 29 de diciembre—, aseguran no haber recibido nuevas llamadas ni del Gobierno central ni de la Xunta y todo ello con la vista puesta en el Parlamento Europeo, donde tras la firma el sábado en Paraguay del acuerdo de Mercosur aún es necesario el visto bueno de la cámara para que salga adelante. Paso al que se aferran los manifestantes para seguir luchando por «evitar la competencia desleal» .

En esa línea, con el conflicto abierto y buscando ser escuchados, el sector tiene hoy una nueva reunión con la Xunta de Galicia. En concreto, está previsto que los reciban representantes de la consellería de Medio Ambiente en la delegación territorial de Ourense. El sector desea que las promesas comiencen a traducirse en medidas concretas y que la situación del campo gallego encuentre soluciones. «Por el momento sabemos que los ciudadanos van a mirar más donde se produce lo que compran, en ese aspecto estamos satisfechos, porque para algo ha servido, pero necesitamos apoyo institucional. Solo Luis Menor, el presidente de la Diputación, ha puesto en marcha medidas concretas, como la gestión de la recogida de residuos plásticos reciclables y la elaboración de bases para ayudas a la ganadería extensiva, reconociendo su labor esencial en la prevención de incendios forestales», sostienen.

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