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TikTok como brújula para llegar a Ourense

El cubano Luis Álvarez crea desde hace un año contenido en internet para orientar a inmigrantes latinoamericanos sobre trabajo, alquiler o colegios: «Me han llegado a decir que han decidido emigrar a la ciudad gracias a mis vídeos»

Luis Álvarez enseña su perfil en la plataforma Instagram.

Luis Álvarez enseña su perfil en la plataforma Instagram. / IÑAKI OSORIO

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Ourense

La historia de Luis Álvarez es, a priori, similar a la de los centenares de latinoamericanos que viven hoy en día en la ciudad de Ourense. Natural de Cuba, en octubre de 2020 deja el país caribeño en plena pandemia junto a su mujer (que residía también allí pero tenía pasaporte español) en busca de una vida mejor, y llegan a España para instalarse en la casa familiar de ella.

Para obtener la residencia de familia comunitaria, que en ese momento requería «tener una cuenta con cierta cantidad de dinero que no teníamos o encontrar trabajo cuanto antes», su esposa encontró un trabajo de interna en Pereiro de Aguiar en el cual pudo vivir también Luis. Cuatro meses después, se trasladaron a la ciudad de As Burgas, donde todavía siguen afincados.

Vivencias que comparten múltiples ciudadanos ourensanos que cruzaron el océano para encontrar oportunidades, y que ahora se levantan cada mañana como cualquiera para esforzarse en sus estudios o puestos de trabajos. Pero lo que hace que hablemos de la historia de Luis y no de otra es la labor que está llevando a cabo para que los que vienen tengan la misma ayuda que se le brindó a él: a través de las redes sociales, este ingeniero de informática cubano crea vídeos con los que orientar a la comunidad inmigrante sobre los entresijos de Ourense y los pasos que deben seguir para encontrar una vivienda digna o un trabajo en condiciones.

Su aventura comenzó hace poco más de un año, cuando su inquietud por las redes le llevó a crear un contenido en plataformas bastante distinto al que sube ahora, ya que se centraba en blogs o consejos psicológicos sobre estrés o celos. Al poco tiempo, vio que esos vídeos no funcionaban a nivel de audiencia, y por ello decidió darles un giro y centrarse en su faceta solidaria: «Siempre he tenido una inquietud por ayudar a la gente. He tenido la suerte en la vida de que siempre que quise llegar a algún objetivo la gente que ha tendido la mano, y eso me ha generado ese sentimiento de querer retribuir», cuenta Álvarez.

De hecho, esta labor ya la llevaba a cabo fuera de cámaras, pues siempre que se entraba de que alguien quería emigrar a España «le decía que me escribiera para aconsejarle en todo lo que pueda, para que no llegue partiendo y le sea más fácil el proceso de adaptación. En un momento pensé que eso lo podía hacer más extenso, y se me ocurrió empezar en las redes», cuenta.

Comenzó subiendo vídeos únicamente a YouTube, pero a los pocos meses se extendió también a Facebook, Instagram o TikTok, donde sube los cortes más interesantes de sus vídeos largos. Entre las cuatro cuentas, suma más de 25.000 seguidores (en la que más triunfa es Facebook, de donde sale más de la mitad de la audiencia), una cifra que aunque no le genera un ingreso considerable, sí le permite tener un sano debate en sus comentarios intercambiando experiencias con otros migrantes, e incluso inspirar a algunos a tomar el camino que él tomó: «Hay gente que incluso me ha escrito diciendo que gracias a mí supieron de Ourense y llegaron hasta aquí. Que la idea no es tampoco hacer que todo el mundo venga para aquí, pero sí que los que llegan no se conviertan en una carga para el Estado y puedan alcanzar sus metas lo antes posible», explica Luis.

Luis, junto al letrero turístico de Ourense en el entorno del Puente Romano.

Luis, junto al letrero turístico de Ourense en el entorno del Puente Romano. / IÑAKI OSORIO

Entre el contenido que Luis Álvarez sube casi diariamente a sus redes, se pueden encontrar todo tipo de orientaciones (diferencias que el encontró al buscar un colegio concertado o público para su hijo, los requisitos que se suelen pedir a la hora de un alquiler, explicarle qué son las termas a una audiencia que nos las vio en su vida...); pero la sección que más da de que hablar es aquella en la que trata el mercado laboral, desde las oportunidades que uno se puede encontrar hasta los vacíos legales que pueden usar las empresas para trabajar más horas.

En ese sentido, la opinión de Luis sobre las condiciones que los extranjeros experimentan a la hora de buscar oficio son de una igualdad totalitaria: «Hay una opinión generalizada en redes de que al migrante se le da trabajo, pero por mi experiencia y las que he visto, esto no es así. Es verdad que a veces los reclutadores desestiman un currículum de otro país por desconocer las empresas que se reflejan en él son importantes o no, pero por el resto, los inmigrantes reciben las mismas oportunidades que las personas nacidas en Ourense», afirma.

Las dificultades que muchas personas experimentan a la hora de encontrar un contrato acorde con sus estudios también la relaciona a una problemática general, y no de racismo, pues conoce «a médicos, programadores o arquitectos que trabajan de lo suyo. El tema de que en Ourense la mayoría de ofertas sean de hostelería o cosas como teleoperador es una problemática a la que también se enfrenta la gente de aquí, tanto yo como mi mujer en los cinco años que llevamos en Ourense non nos hemos sentido discriminados ni en lo laboral ni en cualquier otro ámbito», cuenta.

Luis es también de los que piensa que se debe agradecer la hospitalidad que la comunidad latinoamericana recibe en Galicia respetando y aprendiendo las costumbres propias de la tierra. Y eso que en un principio le jugaron una mala pasada: una de las primeras ofertas laborales que encontró fue para manejar los sistemas informáticos de la Xunta de Galicia, pero la oferta llegó de una empresa de Madrid que no le informó de que requería un nivel de gallego para el puesto hasta que ya había superado la entrevista y estaba a días de comenzar el trabajo.

Lejos de generarle repulso, Luis pide ayudas para sumergirse en el idioma: «Es curioso que me preguntes sobre el tema, porque llevo ya bastante tiempo buscando una academia que me enseñe gallego igual que se enseña inglés o francés, pero no encuentro ninguna. Yo quiero aprenderlo, primero para poder acceder a todas las ofertas posibles, y segundo porque mucha gente de los pueblos les cuesta hablar castellano, y quiero ser capaz de comunicarme con ellos», afirma Álvarez.

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