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El felo estrena el Entroido en Maceda y renueva el amor por el rural

La máscara tradicional de la Serra de San Mamede recorre este fin de semana por primera vez la aldeas de Maceda, en una celebración compartida con los vecinos. Las bromas, la retranca y la alegría son señas de identidad. «É unha sensación moi fermosa. Eles senten a ilusión, víveno coma cando eran pequenos, e a nós iso énchenos»

Un grupo de felos participó este sábado en la primera salida del Entroido en Maceda.

Un grupo de felos participó este sábado en la primera salida del Entroido en Maceda. / FELOS DE MACEDA

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

El ruido de las chocas expande el alboroto y anuncia la llegada de los felos a las aldeas de la sierra en Maceda. El bullicio que acompaña el Entroido, en este fin de semana de estreno del recorrido, como marca la tradición al llegar San Antón, da vida a localidades afectadas por la despoblación. Pero la tradición reparte sentimiento en una celebración compartida entre generaciones, unida por las raíces. El Entroido más genuino pervive en el rural como una seña identitaria.

Los felos hicieron este sábado el primer recorrido por los pueblos de Maceda.

Los felos hicieron este sábado el primer recorrido por los pueblos de Maceda. / FELOS DE MACEDA

Desde los 4 años, Alexandre —hoy con 17— se viste de felo. «É un sentimento ver a reacción dos veciños, mirámonos con ollos de namorados, é unha sensación moi fermosa. Eles senten a ilusión, víveno coma cando eran pequenos, e a nós iso énchenos», resume este joven. Es uno de los participantes de un grupo de felos que este sábado recorrió por primera vez los pueblos del municipio.

Las bromas, la retranca y la alegría caracterizan a esta figura central del carnaval de Maceda, declarado Fiesta de Interés Turístico de Galicia. Los trajes no son un disfraz, sino una segunda piel, que aporta las cualidades de rebeldía y atrevimiento. La máscara o «carauta», elaborada de forma artesanal, ofrece una expresión dual: un gesto de autoridad, que refuerza el bastón que portan, pero que se ve atenuado con la sonrisa con retranca en el rostro que los enmascara: coloretes, bigote y cejas abundantes pintados sobre la madera. La mitra, que corona la careta, está ilustrada con un animal salvaje, representando el paisaje y la fauna de la Serra de San Mamede, el enclave natural en el que se inspira la tradición ancestral que encarna esta figura.

Uno de los felos coloca su máscara a una vecina mayor.

Uno de los felos coloca su máscara a una vecina mayor. / FELOS DE MACEDA

Este primer fin de semana de recorrido por los pueblos permite un encuentro más íntimo, sin las masificaciones de los próximos fines de semana, en los días señalados de la programación de la fiesta, que se extiende del 24 de enero al 21 de febrero.

Con todo, las fechas principales también tienen su encanto: «É fascinante ver as aldeas cheas nesta época do ano, e poder acompañar os veciños na festa, que é unha alegría para todos», valora Alexandre. El felo -transmite con pasión este joven- «é traste, tolo, atrevido, busca divertirse, xogar coa xente, facer rir, estar todos como unha familia».

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