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Alberto y Fina: «En 42 años pasaron por cafetería Alameda, desde Beiras a Bárbara Rey»

Hermanos y dos de los rostros más populares y apreciados de la hostelería local, dejan este café propiedad del Concello y no optar al nuevo concurso público

Se pusieron al frente del negocio tras asumir el traspaso en 1984 cuando tenían 16 y 22 años pero ahora «Nos vamos con pena, pero ahora toca vivir»

Fina y Alberto,
en la Cafetería Alameda. 
|  Iñaki Osorio

Fina y Alberto, en la Cafetería Alameda. | Iñaki Osorio

Ourense

Alberto tenía 16 años y su hermana Fina, 22 cuando, en el año 1984 y gracias a un préstamo de 7 millones de pesetas que avaló su padre —una fortuna para la época—, cogieron el traspaso de la cafetería Alameda, uno de lo negocios de propiedad municipal más populares de la ciudad. Ahora el Concello de Ourense vuelve a sacar a licitación esta instalación, pero Fina y Alberto no van a optar al concurso; han decidido que, pese a la nostalgia y a tener la maleta llena de anécdotas profesionales y personales vividas detrás de esta barra —aunque no les ha llegado aún la edad de jubilación— ellos se van. Son 42 años al frente de un local emblemático al que han dado su propio carisma y «ahora toca descansar un poco y vivir; hemos trabajado mucho», explican.

Alberto y Fina: «En 42 años pasaron por el café desde Beiras a Bárbara Rey»

Imagen de la cafetería del Concello que está de nuevo en licitación / Iñaki Osorio

«Muchos ya no son clientes, sino familia"

Porque ambos son también historia viva de la ciudad, de la hostelería local y de la resiliencia en un oficio al que aman y respetan, pese a unos horarios leoninos «desde 7 de la mañana hasta la noche», reconocen. Han decidido que «hay que disfrutar un poco, aunque tenemos sentimientos encontrados», reconoce Fina con emoción, pues «atendimos en estos años a varias generaciones. Aquí vinieron como clientes primero, luego sus hijos y más tarde los nietos».

Por este motivo, no puede evitar ese salto al vacío de dejar una profesión que ha sido su vida. «Al final irse duele; muchos no son clientes, son ya familia y creo que durante un tiempo no voy a poder volver todavía como cliente», asegura. Pero ambos tienen hijos y nietos a los que consideran que hay que darles ahora el tiempo sisado por el trabajo.

«Pero si yo me alegro aún más por mi hermana. Su hijo está feliz y lo primero que le dijo al nieto de Fina fue «¡al fin vas a tener abuela!», bromea Alberto.

Aunque faltan aún semanas para la despedida, posiblemente hasta abril, cuando culmine el concurso para renovar la explotación de Cafetería Alameda, se llevan su galería vital y profesional repleta de afectos, anécdotas y amigos.

En tantos años, habrán pasado por su local, en especial por esa cafetería exterior, con su apacible terraza, miles de vecinos, turistas, por su proximidad al entorno de As Burgas y, como no, más de una docena de alcaldes. «La verdad es que el trato ha sido siempre muy bueno con todos. No tuvimos problemas con ninguno de ellos», afirman.

Los circos iban en la Alameda

Cuando se les pregunta qué personajes famosos, de visita por Ourense, pasaron por Cafetería de la Alameda, pues por su ubicación fue durante décadas centro de paseo y de ocio de la ciudad y el paseo central, ocupado ahora desde 2018, por el edificio provisional de la plaza de abastos, era el lugar en el que se ubicaban muchos de los circos que se asentaban durante días a su llegada a la ciudad, ambos hermanos coinciden en que «entre los clientes famosos que recordamos, están desde Xosé Manuel Beiras, (el exlíder del BNG) hasta Bárbara Rey y Ángel Cristo»

La actriz y su entonces marido se dejaron ver hace ya más de 30 años como clientes, cuando trabajaban en un circo propio «que como otros circos, se instalaba en la explanada de la Alameda», explican. Cuenta como anécdota que «nos sorprendió que Ángel Cristo además de muy bajito, tenía ya muchas cicatrices en la cara» suponen que de los ataques de los leones y Bárbara Rey pues...sonríe Alberto «cuando la vimos entrar en la cafetería nos pareció lo más espectacular que habíamos visto hasta el momento», recuerda el hostelero.

También fue cliente habitual durante años Xosé Manel Beiras, el entonces portavoz nacional del BNG, cuando estaba en su pleno apogeo en política. «Siempre hacía parada en la cafetería de la Alameda cuando venía a Ourense y decía «mira que teño probado cafés, pero como o que facedes vos, en ningún sitio».

Xosé Manuel Beiras siempre que venía a Ourense, hacía parada en la cafetería de la Alameda cuando venía a Ourense y decía «mira que teño probado cafés, pero como o que facedes vos, en ningún sitio».

Así que «como no hay fecha concreta para irnos, aún no se sabe quién llevará la explotación, muchos clientes nos dicen por favor que aguantemos, y por qué no cogemos empleados y trabajamos menos, pero la vida sigue. Solo tenemos palabras de agradecimiento para todos. Además, no nos vamos del todo, pues, como dicen por ahí, ahora ‘nos vemos en los bares’» , bromea Alberto.

Ya hay dos ofertas para gestionar la cafetería, con coste de 70.000 euros de canon anual

Los hermanos Fina y Alberto Nóvoa, que han entregado la mayor parte de su vida a apoyar el ocio y el descanso de miles de ourensanos durante más de cuatro décadas en la Alameda, se van, pero la cafetería continuará cuando culmine proceso de licitación abierto por el Concello.El pliego económico de esta cafetería salió a concurso con un precio de 712.483 euros a 10 años, prorrogables a dos más. Esto supone un canon anual que los adjudicatarios deben de pagar al Concello de Ourense, de 70.000 euros anuales, —salvo que haya ofertas al alza— lo que la convierte, por ahora, en una de las cafeterías municipales más rentables, a distancia de las de Parque Barbaña . Por ahora hay ya dos candidatos que presentaron sus plicas para retomar la explotación de esas instalaciones a las que los concesionarios ya han dado una profunda remodelación en estos años. Es de esperar que la futura cafetería del Jardín del Posío, también del Concello y que ha triplicado su tamaño aprovechando las obras de reforma del jardín, va a tener también un suculento canon anual . La concesión anterior se encargaba además del mantenimiento de la fauna avícola del estanque.

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