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¿Está el mejor mural del mundo en el rural de Ourense?

La obra «Juan, el afilador», de Mon Devane, ya se puede votar para ganar

El mural «Juan, el afilador», con el propio Juan debajo.

El mural «Juan, el afilador», con el propio Juan debajo. / Juan Carlos Pérez

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Ourense

¿Acaso se encuentra en una aldea de la Terra de Trives el mural pintado con graffiti más bonito del mundo en 2025? La incógnita, que sonaría a cachondeo si se hiciera 20 años atrás, está hoy a solo un paso de convertirse en afirmación, pues la obra «Juan, el afilador», del artista ourensano Mon Devane, opta a ser la mejor del planeta en un concurso por votación popular organizado por la web de arte urbano más prestigiosa del mundo, Street Art Cities.

El mural, realizado en Castiñeiro, una aldea con apenas una decena de habitantes situada en el concello de San Xoán de Río, ganó su plaza para competir en el premio con más renombre del movimiento el pasado julio. Mediante la elección de asiduos a la corriente de todo el planeta, la obra fue elegida como la mejor registrada ese mes en Street Art Cities, la web que otorga los premios, y que tiene como objetivo mostrar en un mapa mundial todos los murales urbanos del mundo junto con su trasfondo. Al igual que las otras dos creaciones que completaron el podio en julio, la de Mon Devane quedó automáticamente clasificada para los galardones Best of 2025, que ya se pueden votar en la web artística. 36 murales provenientes de los cinco continentes optan a ser el mejor del año.

La historia detrás de «Juan, el afilador»

Aunque cada una de las candidaturas trae consigo una historia admirable, lo cierto es que la de Mon Devane y Castiñeiro destaca de entrada por ser de los relatos más humanos del año. El mural, monocromático y de color azul turquesa, representa en grande el rostro de Juan Pérez, un vecino casi nonagenario de la aldea « que tras pasear su rueda de afilar por media España terminó emigrando a Suiza y pasar por Barcelona para, finalmente, acabar de nuevo en su aldea natal» como explicó el propio Mon Devane en sus redes. Su realización fue un encargo para decorar una de las fachadas de lo que ahora es Rural Haus, un proyecto de innovación pionero en España que trata de rehabilitar casas de la aldea y oficios tradicionales, el cual para darle aún más emoción, tiene como promotor al hijo del afilador, Juan Carlos Pérez.

Ya en Julio, Mon Devane, ourensano y reconocido en todo el país en su género, confesaba a FARO estar feliz y emocionado porque un proyecto a nivel mundial «haya recaído sobre un mural situado en una aldea tan pequeña, demuestra el poder del arte como motor de transformación social y comunicación global». Ahora, con la posibilidad de un premio absoluto, anima a votar como «una manera más de reclamar que hay otras formas de vivir, otros lugares que visitar y más paredes por pintar».

Sorprendentemente, la de Mon Devane no es la única obra de la tierra por la que se puede votar: de las 36 candidaturas espalladas por todo el planeta, 3 tienen sello gallego, y ninguna se sitúa en una ciudad. Al artista ourensano lo acompañan el mural que la viguesa Eva Casais pintó en la protectora de Os Biosbardos (Ponteareas) con materiales donados y apenas infraestructuras; y la pintura del muralista Delio Rodríguez en el concello de As Pontes, que representa a un gaiteiro y una pandereteira en las locales Festas do Carme.

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