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Uno de los jóvenes fallecidos en el incendio de Nochevieja en Suiza tenía raíces gallegas

El joven, de 18 años de edad, tenía raíces en el pueblo de Vilariño das Poldras, donde vivió unos años con sus abuelos y donde reside aún su abuela

Vista de Sandiás en A Limia.  |  I.O.

Vista de Sandiás en A Limia. | I.O.

Ourense

«Viña moito para onda min, que só quería vir onda a avoa porque crieino eu aquí ata os 6 años . E mira, non viñeron pasar as festas e mira onde foi morrer o meu neno», lamentaba ayer, inconsolable, desde el pueblo de Vilariño das Poldras en Sandiás, y en declaraciones a TVG, Bernardina Blanco, abuela de Guillaume Dios, un joven de 18 años, de raíces en esta comarca ourensana de A Limia, que fue una de las víctimas mortales en el incendio de un bar en Fin de Año en Crans-Montana, en el cantón suizo de Valais, que costó la vida a 4o personas. El joven residía allí con su padre. Este último también nació ya en Suiza, pues es hijo de un matrimonio de Vilariño de As Poldras que estuvo emigrado allí en su juventud, Bernadina y su esposo, ya fallecido. Ambos eran los abuelos del Guillaume.

«El dolor es inmenso, porque Guillaume —en el pueblo le llamaban Guillermo— se crió y escolarizó en el colegio público de Sandiás hasta los 6 años, pues vivía con sus abuelos paternos» explica · explica l el alcalde, Felipe Travieso, «pero el joven tenía muchos vínculos y casi todos los veranos pasaba vacaciones en el pueblo».

La trágica noticia fue recibida con gran dolor, porque aunque el padre de Guillaume y su madre no vivían en el pueblo ni habían nacido allí, el joven seguía manteniendo un gran vínculo con vecinos y vecinas y sobre todo con jóvenes de su edad con los que había compartido aulas de infantil y Primaria en Sandiás. «Era alguien muy nuestro», explica el regidor.

Un vecino de la comarca afirma que «por lo que sabemos el propio padre de Guillaume lo llevó en esa noche de Fin de Año al bar de Suiza, donde se produjo ese trágico accidente, para que disfrutara de la Nochevieja, pero ya no pudo volver a recogerlo vivo·» lamenta.

De hecho la mayoría de los fallecidos, según relata la prensa Suiza eran personas muy jóvenes e incluso menores de edad.

El alcalde de Sandiás afirma que «me han llamado de innumerables lugares. Estoy saturado y a todos digo lo mismo: respeten por favor el dolor de esa familia, en especial de la abuela. Es durísimo lo que está viviendo. Yo ni siquiera me he atrevido a ir a visitarle para dejarle unos días de duelo»·.

No cree que los restos del joven vayan a recibir sepultura en Sandiás. «·Lo que importa es que es gente muy querida, y a pesar de que padre e hijo no nacieron aquí, tenían mucho arraigo, de ahí el dolor general»·, dice el regidor.

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