Cientos de ganaderos y agricultores reclaman en Ourense medidas urgentes para frenar la crisis del sector
Centenares de tractores recorrieron Ourense para denunciar la «competencia desleal» de Mercosur, la gestión sanitaria del ganado y el abandono del rural

IÑAKI OSORIO
Ourense se convirtió este lunes en el epicentro del malestar del rural. Una caravana de más de 90 tractores —180 con relevos— tomó las principales arterias de la ciudad en una tractorada que trasladó un mensaje de auxilio, resistencia y hartazgo. Bajo el paraguas de la asociación Sector Primario de Galicia — y sin apoyo sindical—, ganaderos y agricultores de toda la provincia —con apoyos llegados también desde Pontevedra y Lugo— denunciaron ante la Subdelegación del Gobierno lo que consideran un abandono sistemático del campo.
La protesta, convocada a las 11.00 horas en el polígono de San Cibrao das Viñas, arrancó prácticamente una hora más tarde. En el polígono de mayor extensión de Galicia se concentraron inicialmente una treintena de vehículos. Desde allí, tras quemar una bala de paja y preparar los carteles, la marcha avanzó por el polígono Barreiros hacia la ciudad de As Burgas, donde entró cuatro horas más tarde, a las 16.00, relentizando el tráfico hasta alcanzar su destino final ante el Parque de San Lázaro, bajo lemas como «Gandeiros unidos. Sen campo, a cidade non come».
Indignación con Mercosur
El principal detonante de la movilización es el rechazo frontal al acuerdo comercial con Mercosur. Los portavoces del sector alertan de que la entrada de productos agroalimentarios procedentes de Sudamérica, sin las mismas exigencias sanitarias, medioambientales ni de bienestar animal que se imponen en Europa, supone «una competencia desleal» que amenaza la supervivencia de las explotaciones gallegas.
«Nuestros alimentos son de calidad, pero lo que va a entrar es comida sin trazabilidad y sin controles suficientes», denunció Miguel Gómez, presidente de la asociación convocante y ganadero en Maceda. La preocupación va más allá de la salud pública y apunta directamente a la economía del campo: precios artificialmente bajos que, según advierten, «acabarán expulsando al productor local». «Es pan para hoy y hambre para mañana. Cuando desaparezca la soberanía alimentaria, otros impondrán sus precios, como pasó con el cereal en la guerra de Ucrania», advirtió Gómez.

Uno de los tractores delante de la sede de la Subdelegación del Gobierno. / FDV
Otro de los ejes de la protesta es la gestión de la dermatosis nodular bovina. David García, ganadero y veterinario de Montederramo, puso rostro a esta preocupación del sector. Con diez años de experiencia y al frente de una explotación familiar de 120 vacas de carne—70 él y 50 sus padres—, su advertencia fue clara: «Si esta enfermedad entra en nuestra zona, supondría la sepultura de las explotaciones».
David critica que la respuesta administrativa se limite al sacrificio masivo de animales, «como ya ha ocurrido en zonas de Francia» y reclama medidas basadas en criterios científicos. «Existen herramientas como la vacunación y las serologías. No se puede aplicar solo el hachazo», sostiene. También denuncia la incoherencia normativa: «Se nos prohíbe vacunar aquí mientras se permite la entrada de animales de otros países sin controles estrictos».
Vejez, incendios y malestar
La elección de Ourense como escenario no es casual. Los organizadores recuerdan que la provincia cuenta con «una de las poblaciones ganaderas más envejecidas, con una media de edad que supera los 58 años». Sin embargo, su papel es estratégico: «La ganadería es clave en la prevención de incendios».
«Si no estamos nosotros se van a quemar hasta las persianas de los edificios de la ciudad. Si seguimos evitamos que arda Ourense», proclamó Gómez , recordando que la lacra de fuegos de este verano pudo ser mayor de no ser por el monte cultivado, las fincas cuidadas y «la gente que colaboró».
Por ello, subrayan que el abandono de explotaciones en zonas como Maceda, Montederramo, Chandrexa de Queixa o Manzaneda —los más representativos en la tractorada—deja el monte a merced de las llamas y vacía territorios. Para evitarlo reclaman que no recorten más servicios en el rural, «si los ganaderos no tienen lo necesario para vivir en las aldeas, tampoco pueden trabajar el campo».
La tractorada no es un punto final. Este lunes esperaban ser recibidos por el subdelegado del Gobierno, Eladio Santos, pero prevén citarse con otros representantes públicos mediante citas escalonadas, pero «sin marcar plazos» para no «dar ventaja» a las administraciones y poder tratar con cada una de ellas sus múltiples reclamaciones, con Sanidade ya adelantan que quieren comunicar sus quejas sobre la dermatosis.
A mayores reclaman una PAC más justa, menos burocracia, indemnizaciones adecuadas por las pérdidas sanitarias, control efectivo del jabalí y la defensa del purín como «recurso agrícola, no como residuo.»
El mensaje final es directo y va dirigido a toda la sociedad: «La comida no aparece por arte de magia. La leche no cae en el supermercado por obra del Espíritu Santo», resume Gómez, exponiendo que detrás hay un trabajo los 365 días del año que en Ourense salió a la calle para evitar que «la administración nos haga desaparecer».
La Xunta se alinea con el sector y carga contra la PAC
La Consellería do Medio Rural en relación con Mercosur afirma compartir la preocupación del sector y aboga porque los productos agroalimentarios de terceros países «cumplan los mismos estándares de calidad, sanidad y bienestar animal» que los comunitarios.
Sobre la futura Política Agraria Común—PAC—, Medio Rural considera que la propuesta de la Comisión Europea «no es buena», al prever «un recorte de fondos que, advierte, podría suponer hasta el 20 %, con un impacto estimado de « 80 millones de euros menos al año» para Galicia. En cuanto a la dermatosis, la Consellería reclama al Ministerio de Agricultura «mayor coordinación a nivel estatal para aplicar medidas homogéneas» entre comunidades y la autorización de una vacuna marcada de uso preventivo. En caso de que se declare algún foco, sostiene que debe haber indemnizaciones «contundentes» para los afectados.
Por último, sobre el purín, comparten lo dicho por los ganaderos «es un recurso».
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