Exámenes de Navidad: una psicóloga de la UVigo revela las claves para estudiar con éxito y evitar el estrés
La profesora y psicóloga de la UVigo Mónica Rodríguez Enríquez, da las claves para preparar las pruebas de Navidad con jornadas de estudio eficaces y sin agobios. Respetar los descansos y evitar el móvil es fundamental
Para la gran mayoría, la época de Navidad significa celebraciones, regalos y días de descanso, pero los estudiantes universitarios saben que estas fechas tan señaladas son también sinónimo de hincar los codos: los exámenes finales del primer cuatrimestre están a la vuelta de la esquina, y tanto los alumnos como los centros están preparados para ello.
Desde este martes, las bibliotecas de la UVigo en Marcosende, Torrecedeira, Pontevedra y Ourense han habilitado su horario nocturno, con el que permanecen abiertas desde las 9 de la mañana hasta las 0.30 de la noche. Sus salas de estudios se llenan desde primera hora, tanto de aquellos que han trabajado durante el curso y aprovechan la recta final para repasar entre amistades como quienes optan por dejarlo para el último momento y meterse atracones de horas de memorización.
Las dos semanas de examinaciones, una antes de Nochebuena y la otra justo después del Día de Reyes, determinarán si su trabajo y planificación fueron acertados. Pero, ¿cuáles son las claves para poder ir lo mejor preparados a la prueba, y de paso evitar situaciones de agobio o estrés? La profesora y psicóloga Mónica Rodríguez Enríquez imparte clase en la Facultade de Educación e Traballo Social de la UVigo en Ourense, y experta en la psicología de la educación y el aprendizaje. Con ella, descubrimos los aspectos a tener en cuenta para un estudio eficiente.
Planificar con tiempo y respetar los descansos, las claves para rendir bien
Aunque todos saben que lo ideal es comenzar cuanto antes, Mónica es consciente de que a veces no es posible anticipar el estudio todo lo que se quiere, y remarca la importancia de estas semanas previas. Por ello, su primer consejo es identificar bien a qué tipo de evaluación se va a enfrentar el estudiante. Y es que aunque parezca algo intrínseco, la experiencia le aconseja recordar esta parte fundamental: «Moitísimas veces ocorre que a xente non ten claro como vai ser o exame, que contidos e competencias se van avaliar, ou ás veces non saben nin o día nin a hora. Pode ser algo obvio, pero moitas estudantes sáltanse a verificación desta parte e chegan exames suspensos por este motivo», explica.
Una vez se tenga claro qué prueba se va a afrontar, es necesario saber con qué tiempos se va a contar. Mónica aboga por no caer en la improvisación, pues es mejor planificar los días disponibles según los objetivos. Para ello, recomienda dos técnicas: preparar un checklist, o lista de verificación, con los que revisar y tachar las tareas completadas y por hacer; y preparar un calendario cerrado « para asegurar que, tal e como temos distribuído o traballo, vainos chegar i temoi». Para esta agenda, opta por dejar el optimismo atrás, y añadir «en torno a un 20% ou 25% de tempo máis do que pensamos que necesitamos, porque sempre poden xurdir problemas imprevistos».
Otra cuestión a destacar es el número de horas que pasaremos hincando los codos. Más de un universitario de la UVigo se planteará como reto estar desde la hora de apertura a la de cierre, pero por todos es sabido que cuánto más tiempo de esfuerzo se pase, menos productivo se va a ser. Mónica, tras leer decenas de trabajos, asegura que la clave no está en la cantidad de horas de productividad, sino en la organización de los minutos, y recomienda establecer bloques de estudio: «Consiste en marcarse 30 ou 40 minutos de traballo e 5 ou 10 de descanso. Tense máis que demostrado que este é o método máis produtivo, xa que o noso cerebro non está preparado para estar tanto tempo atendendo», explica. En este sentido, es importante hacer la pausa incluso cuando sintamos que no nos hace falta y, sobre todo, que ese receso sea activo: «Que non sexa coller o móbil, hai que saír a dar unha volta, coller un auga, falar con alguén... ese pequeno espazo vai facer que voltemos con máis forza e unha atención renovada».
El móvil también es un tema a debatir. Durante estos días será difícil encontrar a un solo universitario que no estudie con su smartphone en el bolsillo o la mesa. Y aunque lo de dejar las pantallas alejadas pueda sonar a riña de madre, Mónica incide en que tiene un motivo científico: «Un estudo de 2024 revelou que os rapaces reciben de media 247 notificacións ao día. Iso é como se che estiveran chamando a porta máis de 200 veces mentres estudas, é imposible de xestionar», cuenta. Esto no sólo es un problema por las veces que detenemos nuestra concentración, sino porque también resta la información que ya hemos leído, ya que «un neurocientífico australiano chamado Mark Williams observou que todo o que estuda 90 segundos antes de que chegue unha notificación ou revisemos o móbil non ten tempo de consolidarse na memoria, e non o acabamos lembrando». Por ello, apartar nuestros dispositivos móbiles lo máximo posible es una buena medida a tener en cuenta.
La forma de recomponer energías influye. Frío, caliente, en lata o en botella, no son pocos los estudiantes que recurren a altas dosis de café o beber varias bebidas energéticas durante el día con la intención de rendir mejor y estar más concentrados. Por el contrario, Mónica tiene claro que ayudan tanto como perjudican: «son estimulantes que non momento inicial dan esa sensación, pero como calquera substancia psicoactiva ten un efecto de subida e outro de baixada. Despois do subidón, imos estar moito máis cansos e con dificultade para para atender», detalla. Y es que los efectos secundarios de las bebidas energéticas, como Mónica presenció en su trabajo como psicóloga, pueden llegar a causar efectos similares a la contradicción. Según su experiencia, «é frecuente que nesta época cheguen a urxencia estudantes con crises de ansiedades e síntomas propios ás de consumir cocaína, pero que logo eran propiciados por estas bebidas. Son substancias nocivas que poden alterar a nosa vida».
Por último, y no menos importante, es esencial manejar tener tiempo más allá del estudio para un autocuidado. En este sentido, Mónica realza la importancia de la actividad física: «Sabemos que aqueles rapaces e rapazas que practican deporte durante o período de exames teñen un mellor rendemento académico», explica. Si se mantiene esta misma actividad física, un ritmo de sueño adecuado (ella recomienda siete horas como mínimo) y evitamos distractores como el móvil o las bebidas estimulantes, tendremos más probabilidades de pasar la época de exámenes exitosamente.
«Seguímonos atopando con alumnos que non saben estudar»
Tan importante es la cantidad de tiempo que se pase en la biblioteca como la forma en la que se aprovecha, y en eso incide expecialmente Mónica, que ve como aún en la universidad, hay estudiantes con técnicas completamente ineficaces: «Seguímonos atopando con alumnos que non saben estudar, que a súa estratexia e ler e reler ata que non poidan máis ou subliñar todo (iso si, con diferentes corres). Esas técnicas non funcionan porque non organizamos nin elaboramos información», apunta. Desde su experiencia, señala que la mejor forma de aprender un tema es interiorizarlo, es decir, aplicar los contenidos a experiencias personales, para que así sea mucho máis fácil retenerlos en la memoria. «Por exemplo, se estou estudando patoloxías, intentar lembrar que persoas que coñezo presentan as condicións que teño que estudar, e cando as teñas, plantexarme tantas preguntas como sexa posible para eu mesma respondelas», cuenta Mónica. Autoevaluarse o contarle lo aprendido a otra son también buenas estrategias para evitar el ineficiente estudio pasivo, a las que se suma el hacer estudio aplicado espaciado en diferentes formatos: «Sempre que teñamos a posibilidade de alternar teoría con práctica, ou mesmo de empregar algún recurso audiovisual, vai moi ben, porque nos axuda a facer repasos elaborativos».
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