Entrevista | Isabel Bugallo Periodista, escritora y autora de la novela «25 de abril»
«Redes y apps de contactos se han convertido en el escenario emocional contemporáneo»
La periodista y escritora ourensana Isabel Bugallo, ejerce en Houston, Texas, como profesora. De ese salto geográfico y humano ha nacido su primera novela para adultos, «25 de abril», a la venta ya en Amazon . Una obra imprescindible para entender y entenderse, en un mundo en el que hasta las emociones más sutiles, como el amor, pasan primero por el filtro de apps y nuevas tecnología. Unas páginas de contacto en las que se ha adentrado la autora, "para poder imbuir a mis personajes de sus potencialidades y carencias".

La escritora Isabel Bugallo.
—¿Qué ha querido contar con «25 de abril» ?
—«25 de abril» nació del deseo de contar una historia profundamente humana. Yo venía de la literatura infantil, donde siempre busco alentar la imaginación y la creatividad de los niños; pero en abril de 2024 sentí la necesidad de explorar la vulnerabilidad adulta en medio de las redes sociales, abordando lo esencial del ser humano: el amor, el miedo, la ausencia, la espera, la fe, la dignidad. Quise escribir una novela que mostrase lo que ocurre dentro de las mujeres y los hombres cuando se activan en redes sociales y aplicaciones de dating, y de repente la vida les pone delante amores que los transforman pero también los confrontan con sus propias carencias y circunstancias.Las relaciones sociales han cambiado mucho. «25 de abril» no es solo una fecha: es una puerta.que, al abrirse, lo cambió todo. Es un cambio dimensional. Es el día en que algo se encendió y, a partir de ahí, ya nada fue igual.
—¿Tuvo que adentrarse en las redes o en las páginas de contactos para inspirase?
—Más que para inspirarme, lo necesité para abordarlo de la forma correcta. Esta nueva realidad de la socialización ya la venía sintiendo desde que llegué a EE UU. Aquí no se conecta con la gente tomando café, saliendo de paseo o de copas. Aquí las redes y las apps de contactos se han convertido en un escenario emocional contemporáneo donde se mezclan el deseo, la ansiedad, la inmediatez, la ilusión y también la soledad. Lo bueno y lo malo del ser humano: sus virtudes y sus traumas. Yo viví ese mundo en primera persona para poder trasladarlo a mi novela e imbuir a mis personajes de sus potencialidades y carencias. Observé cómo se habla, qué se prioriza, cómo se desaparece y reaparece, cómo se mide hoy el interés y especialmente la consistencia. Ese universo rápido, frágil y a veces cruel es una parte esencial de la novela, porque es el entorno donde nace y se expande la historia.
Yo viví ese mundo de las páginas de contacto en primera persona, para poder trasladarlo a mi novela e imbuir a mis personajes de sus potencialidades y carencias. Observé cómo se habla, qué se prioriza, cómo se desaparece y reaparece. Ese universo rápido, frágil y a veces cruel es una parte esencial de la novela
—¿Es una novela de amor, de miedo a perderlo o de búsqueda?
—«25 de abril» es una novela de amor contemporáneo y multirracial, con sus retos, sus debilidades y sus fortalezas. No es amor romántico tradicional: es el amor navegando por las redes, que te obliga a crecer en medio de la confusión, la incertidumbre, la fe y la convicción.
—En su libro, las mujeres forman un clan de amigas que sostienen a la protagonista
—Así es. Para mí, entre las palabras sagradas hay una muy especial: sororidad. La sostengo en mi vida como un principio elemental . En Galicia, en Houston y en cada etapa de mi vida, las amigas siempre han sido fuerza, empuje y reflexión. Quise que en la novela Ela contara con ese vínculo, y se lo regalé. Le puse tres amigas maravillosas que, en los momentos difíciles, no solo acompañan, sino que salvan . Ellas representan la ternura práctica, el humor que te rescata, la mano que te empuja hacia adelante y te lleva en volandas cuando tú sola ya no puedes Ellas sostienen a Ela porque, cuando somos auténticas, así es como nos sostenemos en la vida real. En la dedicatoria estáis todas.
La forma de relacionarse es diferente. En Estados Unidos se vive trabajando y, cuando hay tiempo libre, se buscan relaciones para desconectar. Las aplicaciones de dating son la vía más directa, pero también la más confusa e inestable para vincularse.
—La novela también es un viaje por Houston. ¿Hay paralelismos entre las relaciones en Europa y en Estados Unidos?
—Paralelismos no muchos, aunque las emociones humanas son las mismas. La forma de relacionarse es diferente. En Estados Unidos se vive trabajando y, cuando hay tiempo libre, se buscan relaciones para desconectar. Las aplicaciones de dating son la vía más directa, pero también la más confusa e inestable para vincularse. En Europa, especialmente en nuestra cultura gallega, el afecto se cocina más despacio, con más ritual y más historia detrás. En la novela, los personajes pasean por Houston, una ciudad de contrastes, igual que lo son las relaciones que Ela observa: intensas, breves, inesperadas, a veces espirituales.
—¿Un «I love you» y un «quérote» expresan lo mismo?
—El sentimiento puede ser el mismo, pero la música cambia. «Quérote» tiene un peso ancestral; lleva el eco de nuestras abuelas, de la tierra húmeda, del cariño silencioso. «Quérote» queda fuera de las redes: no cabe. «I love you» navega liviano: es más universal, más ligero, más de película.Ambos conmueven, pero vienen de universos culturales distintos. Eso se nota en cómo amamos y nos relacionamos a uno y otro lado del mar. Un «quérote» dura toda una vida
Decir «Quérote» o «I love you» define un mismo sentimiento, pero la música cambia. «Quérote» tiene un peso ancestral; lleva el eco de nuestras abuelas, de la tierra húmeda, del cariño silencioso; no cabe en las redes. «I love you» navega liviano: es más universal, más ligero, más de película
—¿Qué llevó a una gallega con trayectoria sólida a irse a enseñar a Houston pasados los 50?
—La necesidad de reinventarme. Mis hijos ya eran mayores, y yo sentí que todavía tenía mucho por hacer, por aprender y por dar. Quise vivir una experiencia profesional nueva por un tiempo, ponerme a prueba, abrir puertas que en España ya no existían para mí y conocer un sistema totalmente diferente. Llegar a Houston fue un salto de fe y, aunque al principio fue duro por estar tan lejos de mis hijos, fue de las decisiones más valientes y fructíferas que tomé.
—¿Fue necesario alejarse 8.000 kilómetros para saltar de la literatura infantil a la adulta?
—No fue la distancia: fueron las diferencias. Siempre me viene a la mente la canción de Xoel López «El hombre de ninguna parte». Siempre me hace llorar cuando la escucho en el avión. Es cierto lo que dice: la gente asoma un tono diferente a este lado del mar. El sol y la luna también se ven distintos. A veces necesitamos distancia para escucharnos de verdad y ver cómo resonamos. En Houston, lejos de mis raíces, tuve que reconstruirme. Ese proceso abrió una grieta por donde brotó esta historia empapada de realidades humanas.No sé si fui yo quien creó a mis personajes o si ellos nacieron de mis sueños y se volvieron casi reales, pero esta novela fue posible porque un un día decidí venir a Houston.
—La iglesia y la estatua de Lincoln parecen tener un lenguaje simbólico en la novela.
—Lincoln es mi hito porque representa la posibilidad de un nuevo comienzo. El capítulo ante su estatua es el corazón emocional de la novela: él absorbe la metáfora del antes y el después en EE. UU. Fue quien detuvo la desintegración del país, preservó la Unión, impulsó el fin de la esclavitud y redefinió la democracia. Bajo la mirada de Lincoln, todo cambia. En cuanto a la iglesia: es refugio, pero también espejo. Ela entra buscando consuelo, pero lo que encuentra es una forma de volver a su centro. Ella me arrastró a Wheeler Avenue Baptist Church para escuchar al Pastor Marcus Cosby y a First Baptist Church para escuchar al Pastor Gregg Matte. Ambos son inspiradores y dan aire a mi segunda novela. A veces cuesta avanzar al paso de los personajes. Tambien tiene simbolismo St. Louis como territorio que redefine la identidad.
—¿Cómo es enseñar en el país de Donald Trump?. ¿Hay más Biblia o más matemáticas
—Enseñar es grato y es una bendición estés donde estés. Yo doy Reading y Writing como profesora bilingüe, pero tanto estas materias como las matemáticas son esenciales. Cada distrito escolar tiene su propia política educativa, Esa diversidad ha enriquecido mi trayectoria. En cuanto a la Biblia, forma parte de la vida cultural y espiritual de millones de personas aquí.
—¿Encontró lo que buscaba al otro lado del océano o su próximo capítulo se escribe en Galicia?
—He encontrado partes de mí que no sabía que existían. Houston me ha dado inspiración para una novela y la segunda que está en camino, un nuevo camino profesional y una nueva forma de mirar la vida. Pero Galicia sigue siendo mi raíz y mi horizonte emocional. En la segunda novela sigue latiendo un corazón gallego con acento tejano enorme y me motiva a seguir dándolo todo.
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