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La lírica más ácida nace en las calles de Ourense

Un grupo de ourensanos organiza desde hace más de un año Escribas GZ, una competición donde raperos de toda Galicia se ponen a prueba en batallas escritas. Frente a la improvisación de los gallos, ellos pasan meses ideando los ataques más ingeniosos.

El equipo organizador de «Escribas GZ», con Hombre P en el medio de la imagen. |  Roi Cruz

El equipo organizador de «Escribas GZ», con Hombre P en el medio de la imagen. | Roi Cruz

Ourense

Les propongo un reto. Intenten adivinar en qué lugar de Ourense se recitaron estos versos: «Enriquecer el nivel que se exige y sin límite. Derretir el régimen, extinguir el príncipe. Que se pringue el triste de pelis que se ven felices. Que se vire el ser vil y deje de servirles. Que el vivir se dicte en vivir en sinfín de findes».

Si piensan que resonaron en un teatro, se equivocaron. Si optaron por un café de poetas, tampoco están en lo cierto. Estos versos, repletos de paronomasias y polisíndeton, fueron parte del round o asalto con el que el rapero conocido como Ceegee participó hace unas semanas en una competición celebrada en las escaleras del Auditorio municipal de Ourense. Sí, han oído bien: no en el escenario, ni siquiera en su interior, sino en los aledaños, que una y tantas veces han acogido al panorama del rap improvisado de la ciudad de As Burgas. Y que, desde hace más de un año, sirve también de tablado para una nueva modalidad de rap de batalla en la que la capacidad lírica de la poesía más ingeniosa se pone al servicio de lo urbano.

Y es que las competiciones de rap escrito han llegado a Ourense de la mano de la organización Escribas GZ. Aunque está afincada en tierras aurienses, es la referencia para todos los batalleros de Galicia, y en sus tres eventos organizados hasta la fecha (con un cuarto a la vista) han contado incluso con raperos de fuera de Galicia, o incluso del país. Detrás de su organización están los mismos responsables de Horus Rap, que llevan años organizando competiciones de rap improvisado en Ourense.

Dos mundos: improvisación vs. texto

Pero aunque parten del mismo origen, las batallas de gallos (como se le conoce a dicha modalidad) y las escritas tienen amplias diferencias. Lo explica el rapero y organizador de batallas Hombre P, uno de los responsables de Escribas: «Nas batallas de gallos vas sen ningún tipo de preparación, non coñeces ao teu rival ata ese mesmo instante e todos os versos que tiras son pensados ao momento, aí está a graza. En cambio nas batallas escritas non hai improvisación». En esta modalidad, los encuentros se pactan con meses de antelación, tiempo en el que los oponentes se estudian para componer los tres rounds o asaltos que tirarán. En ellos, tratan de buscar los ataques más afilados al trasfondo o estilo de su rival, construir un discurso que conecte con el público y mostrar su creatividad con los juegos de palabras, métricas y recursos poéticos más ingeniosos que se les puedan ocurrir.

Esta modalidad hace también que la organización cambie con respecto a las competiciones de freestyle: si bien en las improvisadas puedes competir con cuatro o más personas un mismo día si ganas todas las fases del torneo hasta salir campeón, la preparación que requieren las escritas hace que un rapero solo pueda hacer tres o cuatro al año, en las que al acabar, no se define un vencedor: «Non hai nin xurado, o voto popular decide quen gaña», explica Hombre P.

Una batalla de gallos en las escaleras del Auditorio. |  Roi Cruz

Una batalla de gallos en las escaleras del Auditorio. | Roi Cruz

Fama reciente en España

Aunque esta modalidad de rap de batalla empieza en los últimos años a llegar a los panoramas más locales, lleva en escena desde hace décadas. Surgió en los EE UU sobre los años 90, cuando los raperos que comenzaron a hacer freestyle (rap improvisado) buscaban un formato en el que potenciar su técnica más allá del azar, y allí es desde hace un buen trecho la modalidad predominante. De ahí se extendió a México, escena que fascinó a Hombre P cuando la descubrió en 2015, pero por aquella no había un panorama consagrado en ningún otro país latinoamericano. No fue hasta 2022 que el formato se popularizó por toda la escena de habla hispana con la popularización de la Liga Bazooka en Argentina, en la que improvisadores del país y otras figuras del rap llenaron auditorios en cuestión de meses.

Desestigmatizar el arte callejero

Basta con escuchar alguno de los grandes duelos, tanto de Bazooka como los de Ourense, para entender que esta modalidad no es más que otro motivo para desestigmatizar el arte callejero. Y es que si en las batallas improvisadas ya hace falta un ingenio comparable al de un artista de jazz, el nivel de creación literaria de los mejores de Escribas GZ es comparable al que se necesita para ser poeta o novelista. «As batallas de freestyle e as escritas teñen moita máis riqueza lírica da que a xente imaxina. Podes aprender máis delas que doutros estilos moito máis aceptados», explica el rapero Pini, natural de Vilagarcía de Arousa. Manuel (su nombre tras el apodo) lleva rimando en el parque con sus amigos desde los 10 años «totalmente de risas», pero con el paso del tiempo descubrió que tras la improvisación también podía haber una estructura y motivación más profunda. Fue precisamente eso lo que le animó a batallar en escritas en cuanto le surgió la oportunidad: «Delas namoroume a parte poética, a xente que está aí é porque lle gusta a arte, e non por rimar catro cousas».

Esta modalidad también le permite expresar sus ideas de una forma mucho más extensa, pues «o rap de batalla é como un cadro abstracto, e nas improvisadas ás veces non hai tempo para que se interprete o que transmites. En cambio, nas escritas si que podes poñer ao público en contexto para que se entenda a súa mensaxe», explica.

Cómo enfrenta cada uno la batalla

Al igual que en la literatura, existen múltiples formas de afrontar cómo quieres expresarte a tu rival. Pini opta por «facer moito con pouco», y buscar «unha rima boa e sinxela que impacte, antes que algo tan complicado que a xente non o entenda nunha primeira escoita». En cambio, Mateo Fernández, que también compite en Escribas GZ, prefiere centrarse en el personaje que su oponente representa en escena. «Trato de buscar os seus ángulos pero sen meterme en cuestións persoais, o de mesturar a vida privada coas batallas é algo que penso que non ten cabida». Él sube al escenario bajo el nombre de Emefedez, apodo que adquirió al empezar a competir tras obsesionarse con las batallas de gallos en redes sociales. «Busquei se existía algo parecido en Ourense, mesmo a cheguei a crear un logo para montalo eu mesmo antes de descubrir Horus Rap», admite entre risas. Él también reconoce la carga literaria de estos enfrentamientos, y lo compara con el rap de estudio: «Ao preparar unha batalla escrita sempre vas facer algo máis elaborado incluso que un tema, porque tes que memorizar, recitar e, ademais, enfrontarte a alguén que che pode rebater o que dis», cuenta.

El rapero Mateo Fernández, Emefedez. |  Iñaki Osorio

El rapero Mateo Fernández, Emefedez. | Iñaki Osorio

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