Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

Un restaurante escuela en Ourense ofrece menús de alta cocina a precio formativo y reservas agotadas

El CIFP de Vilamarín, el único centro de Ourense que ofrece formación en hostelería, cuenta con un restaurante didáctico en el que los aprendices preparan y sirven todos los platos. Forma parte de sus prácticas escolares, hace falta reserva con antelación y se puede disfrutar de un menú de alta calidad por 17 euros.

Ourense

¿Se imaginan estudiar mecánica y que parte de su formación en la escuela sea trabajar en tu propio taller para atender coches de fuera del centro? ¿O apuntarse a marketing, y que una de sus asignaturas fuese la de manejar entre todos los compañeros una agencia con servicio profesional? Pues los alumnos del CIFP Vilamarín en Ourense no tienen por qué soñar para creerlo: esta escuela pública especializada en hostelería y turismo cuenta con un restaurante didáctico del que cualquiera puede disfrutar con previa reserva, y todo el servicio que se ofrece al comensal, tanto los platos como el oficio de camarero, es llevado a cabo íntegramente por sus aprendices de cocina y restauración.

Una idea con décadas de historia

Aunque la idea les pueda resultar sorpresiva a muchos lectores, ni viene de cerca ni es única en su especie. Como explica el jefe del departamento de Hostelería y Turismo, Jacobo Rodríguez-Hermida, la idea de contar con un taller-restaurante nació prácticamente a la par de la inauguración del centro formativo, allá por finales de los 80, con la intención de poder ofrecer una práctica real que potenciara en el propio centro lo inculcado en el aspecto teórico.

Y es que el restaurante didáctico del CIFP Vilamarín no es una oportunidad casual para sus alumnos de enfrentarse a la responsabilidad de un cliente, sino una constante semanal: cada martes, los estudiantes de los dos ciclos superiores de hostelería (Dirección de Servicios de Restauración y Dirección de Cocina) se ponen al mando de los fogones con sus profesores haciendo únicamente labores de supervisión, y los jueves, sus semejantes del ciclo medio les toman el relevo.

Calidad gastronómica a precio formativo

Y que a nadie le engañen los prejuicios, pues el hecho de que esta sea una actividad de formación no se riñe con la calidad. El menú cerrado que se ofrece en este centro del rural de Vilamarín no tiene nada que envidiarle a la carta de ningún local gourmet de la provincia, y sus reservas agotadas cada poco lo demuestran.

Ahora bien, ¿qué y por cuánto se puede comer en este restaurante didáctico? La primera pregunta varía su respuesta cada día, pues el concepto del menú cambia totalmente cada semana con la intención de abordar todos los tipos de servicios. Ayer, los comensales pudieron disfrutar de un menú degustación de siete platos pensado para una cena navideña de empresa, mientras que los que se acercaron en los últimos días de noviembre hicieron una cata de platos basados en la caza y la recolección de setas.

Una idea constantemente mutante, pero que mantiene la clara base del cuidado del producto y la creación de platos sofisticados preparados a través de las bases de la cocina.

Lo que no varía es el precio del menú: 17 euros si se acompaña con agua, 20 si se le añade un maridaje personalizado con vinos de Valdeorras o la Ribeira Sacra, y todo lo recaudado se destina únicamente a cubrir los gastos de producción.

Hay quien lo pueda encontrar costoso si se compara con menús del día que se encuentran por Ourense, pero nada más lejos de la realidad. La tasación se justifica con un producto de primera y unas técnicas de alta cocina que harían que si este mismo servicio se ofreciera en el centro de la ciudad de As Burgas «custaría o dobre ou o triple, entre 35 e 40 euros como mínimo», afirma Jacobo.

Unas reservas imposibles

Es posible que lo descrito en el texto, junto a la imagen del majestuoso canelón de carrilleras que se muestra en el medio de estas letras le haya hecho la boca agua, pero su visita al CIFP Vilamarín tendrá que hacerse esperar.

Al tratarse de una práctica escolar y no un negocio, el restaurante didáctico acepta un máximo de 25 comensales por cada uno de sus dos servicios semanales, y las reservas on-line que se abren al inicio de cada trimestre se agotan con un mes de antelación. «De feito, se en vez deste sistema abriramos as prazas para todo o ano a inicio de curso, esgotaríase todo nunha semana», explica Jacobo.

Tanto es así, que frente a lo que cabe esperar, los profesores y alumnos de otros ciclos componen la mínima parte de la clientela: «O 90% da xente que vén comer é de fóra do centro, veñen de Vilamarín ou outros lugares porque coñecen o noso traballo e queren probalo», cuenta Rodríguez-Hermida.

Formación con salida laboral asegurada

Entre todos los beneficios que tiene una formación tan aplicada, Jacobo destaca el prestigio que aporta de cara a las prácticas externas, pues le ofrece la posibilidad de que en su primera estancia ya puedan recibir una compensación, e incluso integrarse en el mundo laboral antes de acabar los estudios: «Temos moitos contactos de restaurantes que queren que un alumno compaxine o grao de cociña e restauración con traballar no seu local», explica.

Y es que el de la hostelería es a día de hoy un sector al alza en cuanto a la inserción laboral. El profesor asegura que en la zona de As Burgas hay suficiente demanda de personal como para que el 100% de los que hoy practican en el restaurante didáctico puedan trabajar en el mundillo, que, según él, «está mellorando as condicións, cada vez hai salarios máis dignos e sobre todo horarios como son debidos. Moitos locais están cambiando o chip, e en vez de estar abertos todo o día, agora o fan nas ventás nas que hai máis clientes e iso axuda».

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents