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«Ser sacerdote y cristiano en Nigeria es doloroso, pues es un país donde se perdió el valor de la vida»

Este cura nigeriano, que preserva su nombre por seguridad, habló de la represión en su país durante una conferencia, n Ourense, sobre la falta de libertad para profesar cualquier tipo de religión, que afecta a dos tercios de la humanidad

Juan Maceiras, José Fernández Crespo, el obispo, Leonardo Lemos, y P.A., sacerdote en Nigeria, ayer, en la conferencia.  | |  I. OSORIO

Juan Maceiras, José Fernández Crespo, el obispo, Leonardo Lemos, y P.A., sacerdote en Nigeria, ayer, en la conferencia. | | I. OSORIO

M. J. A.

Ourense

Casi dos tercios de la población vive en países sin libertad religiosa y en muchos casos su elección puede costarles la vida. Es uno de los riesgos que sufren sacerdotes como P.A., cura católico en Nigeria, su país, que visibilizó la realidad que vive en carne propia, durante una conferencia que tuvo lugar en Ourense con participación además del obispo, Leonardo Lemos, y José Fernández Crespo, responsable de promoción de la Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, entidad que apoya a estos religiosos y religiosas en situación de riesgo extremo por el mundo.

Este sacerdote, que oculta su nombre por motivos de seguridad, está actualmente en España realizando su doctorado, y ha descrito la difícil situación que atraviesan los cristianos en su país donde «hay mucho miedo, porque quienes tienen el poder no quieren que el mundo conozca la realidad en la que vivimos» y asegura que la violencia y la persecución se han intensificado y que «hemos perdido el valor de la vida», un hecho que califica de «desgarrador».

El sacerdote subraya que su presencia en Europa tiene como objetivo «compartir nuestra historia, porque lo que no se comunica muere» y añade que ser cristiano en Nigeria «es una tarea muy dolorosa» y que su comunidad vive «un tiempo de calvario».

Según explicó ayer José Fernández Crespo, de esta Fundación Ayuda a la Iglesia Necesitada, único colectivo que elabora documentos exhaustivos país a país del estado de la libertad religiosa en el mundo, «la violencia yihadista continúa sacudiendo el norte de Nigeria, donde grupos como Boko Haram y milicias fulani radicalizadas mantienen una presión constante sobre las comunidades cristianas y los musulmanes moderados».

Explicó que Nigeria, con una población estimada en 237 millones de habitantes en 2025, vive una fractura religiosa prácticamente equitativa: la mitad cristianos y la mitad musulmanes. Dentro del grupo cristiano —unos 125 millones de personas— el 25% pertenece a la Iglesia católica.

Fernández Crespo advirtió de que «desde hace 20 años hay una presión de yihadistas que lo que buscan es poder, instrumentalizando la religión para sembrar terror en zonas estratégicas del país. Lo que hacen es entrar en las comunidades, sembrar el miedo, matar a los hombres —cristianos y musulmanes moderados— y a las mujeres se las llevan para convertirlas y casarse con ellas, y a los niños de soldados», denunció.

El avance de estos grupos no es casual indicó pues se asientan en zonas ricas en litio, gas natural, coltán, aprovechando las debilidades estructurales de países con democracias frágiles que dificultan el control gubernamental. En ese contexto radicalizado, la elección religiosa de una persona, puede ser una excusa perfecta para exterminarla.

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