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Raúl, un médico cooperante en Gaza: «Ver niños asesinados a diario no se puede sobrellevar»

Pasó cuatro meses atendiendo a las víctimas del genocidio: «Cuando sales de la Franja te sientes sobrecogido por la barbaridad que has presenciado: cada día era como si se produjera un 11-M»

«Faltaban fármacos para anestesiar, gasas, compresas y antibióticos; faltaban manos porque llegaban de golpe cuarenta, sesenta, setenta, doscientos heridos»

El médico y cooperante Raúl Incertis habló en Ourense, este martes, sobre su vivencia en Gaza.

El médico y cooperante Raúl Incertis habló en Ourense, este martes, sobre su vivencia en Gaza. / IÑAKI OSORIO

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Tras los atentados de Hamás de octubre de 2023, con unas 1.200 víctimas y unas 250 personas secuestradas, la respuesta de Israel con continuos bombardeos y ataques sobre la Franja de Gaza, un genocidio según varias voces de la comunidad internacional —desde la comisión de investigación de Naciones Unidas a gobiernos como el de España—, han causado 70.000 muertes, según el Ministerio de Sanidad palestino. La masacre de la población civil ha afligido al mundo. Cooperantes como el especialista de urgencias y anestesista Raúl Incertis Jarillo (Madrid, 1982), que trabaja desde 2020 con Médicos Sin Fronteras, han prestado su ayuda y han sido testigos de la barbarie padecida a diario por inocentes, incluidos muchos niños. Raúl ha pasado cuatro meses en la Franja en 2025 como cooperante de una ONG dependiente de la OMS. Regresó antes del alto al fuego. Este martes contó su vivencia en una charla organizada por el Colegio de Médicos de Ourense.

«Los pocos médicos extranjeros a los que permiten ir nos integramos en el hospital más grande que había entonces en la Franja, el Hospital Nasser de Jan Yunis. Lo que yo pensaba que iba a ser algo excepcional resultó ser diario: pacientes mutilados, numerosos niños y mujeres. Me sobrecogió ver que de golpe llegaban muchos heridos, muchos de ellos niños. Deseaba que se tratase de algo esporádico, pero no: sucedía todos los días a todas horas», relata Incertis.

«Los médicos extranjeros ayudamos a los médicos gazatíes, que llevan dos años haciendo medicina de guerra. Cuando salimos de Gaza nos sentimos sobrecogidos por la barbaridad que hemos presenciado. Es como si todos los días presenciáramos crímenes, varias veces al día: niños, mujeres, adultos, civiles mutilados de la forma más abyecta posible, con heridas de metralla, también personas ejecutadas por el ejército israelí, en la cabeza y en el tórax». Incertis pone en valor el imprescindible papel de los periodistas gazatíes, la voz para el mundo durante la oleada de bombardeos, mientras Israel impedía la entrada en Gaza a comunicadores de otros países. «En mi hospital asesinaron a un periodista y mataron a los rescatadores que fueron a por él», lamenta.

Los medios para prestar asistencia a las víctimas eran «en general, muy escasos», asegura Raúl. «Faltaban fármacos para anestesiar, gasas, compresas y antibióticos. Lográbamos dormir a los pacientes, pero se despertaban de la cirugía con muchísimo dolor», describe el cooperante. «Lo que más escaseaba, sobre todo, eran manos. Todos los días era como si allí se produjera un 11-M. Llegaban cuarenta, sesenta, setenta, doscientos heridos de golpe. En esas circunstancias no hay ningún hospital, ni siquiera occidental, que pueda. Faltaban manos», reitera.

«Se está cometiendo un genocidio y las sociedades tienen que hablar de lo que está pasando. Hace falta que los colegios médicos profesionales hagan declaraciones oficiales y corten lazos con Israel»

Los bombardeos en el barrio del hospital «eran constantes, treinta o cuarenta al día en los alrededores. Oíamos las explosiones y recogíamos a los heridos», completa. Una experiencia tan dura ha dejado una huella emocional. «Vives con ella, no es algo que se pueda gestionar. Recibes ayuda, vas al psiquiatra y al psicólogo, pero es algo que llevas en silencio, siendo consciente de que has visto, diariamente, niños asesinados. Eso no se puede sobrellevar», señala.

El Colegio de Médicos de Ourense, organizador de la charla de Raúl, muestra su «profundo agradecimiento, como miembros de la profesión, por su trabajo en la asistencia sanitaria a la población palestina, defendiendo la salud como un derecho humano fundamental y asumiendo el alto riesgo personal». La institución subraya que «los ataques a los dispositivos sanitarios son un crimen que debe ser condenado por la comunidad internacional y sus instancias judiciales». Incertis considera que este tipo de jornadas son clave para la concienciación: «Se está cometiendo un genocidio y las sociedades tienen que hablar de lo que está pasando. Hace falta que los colegios médicos profesionales hagan declaraciones oficiales y corten lazos con Israel», subraya.

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