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Los Orbán, la abogacía de padre a hijos

José Manuel Orbán inculcó el Derecho y el ejercicio de la abogacía —antes fue inspector jefe en la Policía— a sus hijos José Manuel y Ricardo José, que cumplen 25 años en el oficio. El progenitor fue, además de figura paterna, su profesor en la carrera. Con 78 años sigue ejerciendo de letrado, pero piensa ya en la jubilación. «Los dos me aportan mucho, con mis hijos he tenido toda la suerte del mundo», resume el padre. «Es un ejemplo; con él descubríamos la vocación todos los días», afirman ellos

Los hermanos José Manuel y Ricardo José Orbán Moreno, junto a su padre, José Manuel Orbán Sousa.

Los hermanos José Manuel y Ricardo José Orbán Moreno, junto a su padre, José Manuel Orbán Sousa. / ROI CRUZ

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Los hermanos abogados José Manuel y Ricardo José Orbán Moreno eran niños cuando su padre, José Manuel Orbán Sousa, se colegió como letrado después de una etapa en la Policía, en la que llegó al rango de inspector jefe. Los hijos han cumplido 25 años en activo en una profesión que les inculcó el padre. «Tenía que ir al curso de comisario y eso representaba que el traslado sería incuestionable. ¿Cuándo volvería a Ourense, dentro de 10 a 15 años? No quería tener a mis dos hijos por ahí. Me colegié y ejercí como abogado para que no me destinaran fuera de Galicia. Después me enamoré de la abogacía», recuerda el progenitor, de 78 años y más de tres décadas como letrado. A base de ejercer «vi una belleza que ni me había imaginado en el trabajo de la abogacía, que exige interés y bajar los codos a la mesa. Al final, gracias a ellos me acabó gustando la abogacía», asegura. El penal se convirtió en su jurisdicción «favorita», dice.

Con el camino que emprendió tras el cambio de profesión, Orbán Sousa quería que, tras sus pasos, sus dos hijos «hicieran Derecho», aunque después no ejerciesen como letrados. «Para mí era importante, aunque a partir de ahí hicieran lo que quisieran después», expresa el progenitor. Tuvo el papel de padre y también de profesor de sus hijos, a los que impartió clases de asignaturas de la carrera en la UNED. «En dos cursos consecutivos recibieron el premio académico de Derecho, en toda España», valora Sousa.

«Con 13-14 añitos empezamos a ir a las clases que impartía él en la universidad a distancia. Siendo pequeños comenzábamos a escuchar. También nos daba alguna demanda para que fuésemos leyendo, eran unos pasos y una mecánica casi imposible de romper. No era lógico hacer otra cosa», rememora Ricardo, de 47 años en la actualidad, especialista en penal. «Hice la carrera en tres años, porque tenía la motivación de que mi padre era el profesor y además, con un año menos que mi hermano, me gustaba también estar en las clases con él», subraya Ricardo.

«Descubríamos la vocación todos los días, porque mi padre, no solo como abogado sino también como profesor, llevaba la conversación y la vocación hacia el mundo del Derecho. De hecho, en casa era muy normal que a la hora de cenar, cuando estábamos todos reunidos, en lugar de hablar de otros asuntos lo hiciésemos de casos jurídicos. Era inevitable este resultado», expresa sobre el legado recibido José Manuel, de 48 años y más centrado en la jurisdicción civil y mercantil. «Ahora cada uno tiene su propia familia, pero aún nos reunimos los fines de semana y seguimos hablando de esas cosas como el primer día».

Los Orbán, en el despacho profesional de la familia en Ourense.

Los Orbán, en el despacho profesional de la familia en Ourense. / ROI CRUZ

La influencia que Sousa dejó en sus hijos también se trasladó a muchos de su alumnos de entonces. «Algunos de aquellos estudiantes que mi padre tenía al principio están en este despacho trabajando, o vienen diariamente a tomar un café. Ese vínculo sigue ahí, pasados muchos años», resalta Ricardo sobre el logro paterno.

«Yo con mis hijos he tenido toda la suerte del mundo. A mí me aportan mucho los dos. Yo a ellos, poquito o nada», contesta el progenitor, entre la humildad y la gratitud. «Nosotros solemos llevar los casos aisladamente, pero en los asuntos especiales a veces nos reunimos. Cuando hemos estado los tres juntos jamás hemos perdido un asunto», subraya José Manuel. «Es una vida dedicada al Derecho con una influencia paterna en todos los ámbitos», enlaza Ricardo. «Es un ejemplo como padre, eso es lo que yo me llevo», resalta.

Tras unos 35 años en activo como letrado, Sousa piensa en el retiro «Tengo un horizonte de finalización: cuando termine los casos que tengo pendientes», comparte. «Estoy en vías de marcharme, me sigo sintiendo capaz pero, con un defecto: tardo en hacer un trabajo más de lo que tardaba antes. Vendré de vez en cuando por aquí, pero quiero acabar lo que tengo y no pienso en seguir». El antiguo policía se adentró en la abogacía por sus hijos, resalta, y la dejará con ambos plenamente consolidados en un oficio en el que, para los Orbán, la familia ha sido esencial.

«La relación profesional es un ejemplo de nuestro vínculo como hermanos»

Ricardo y José Manuel tienen números de colegiados correlativos —1.102 y 1.103 en Ourense—, y en el DNI. La familia de abogados Orbán comparte despacho profesional en Ourense, con una dedicación independiente en la mayoría de casos, pero «con una intensa unidad como hermanos, una relación con gran vínculo», dice el padre. «Sobre todo, somos hermanos. La relación profesional es ejemplo de nuestro vínculo como hermanos», confirma Ricardo. En los actos de celebración del San Martiño, el patrón del colegio profesional en Ourense, Ricardo, José Manuel y otros letrados recibieron una insignia en reconocimiento a sus 25 años en activo en la abogacía. «Queda mucho camino por delante», normaliza Ricardo. «En una profesión como esta, extraordinariamente dura, más de lo que se pueda imaginar, montar un despacho solo desde cero sería imposible. La ayuda de mi padre ha sido muy importante, pero también la de mi hermano», enlaza José Manuel. «Los dos hemos empezado juntos y los dos hemos sufrido los mismos inconvenientes que conlleva el inicio de la profesión. El hecho de estar con él probablemente ha ayudado a que haya seguido en estos 25 años. Si él no estuviese, a lo mejor hubiese hecho otra cosa», amplía José Manuel.Sousa tiene otros dos hijos de más corta edad, fruto de otra relación. Uno está en el camino de seguir también sus pasos en Derecho, como Ricardo y José Manuel. «Intento llevarle a que haga también Empresariales».

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