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La asociación ADAO de Ourense forma a futuros artesanos con un curso de 30 horas y nueve oficios diferentes

La presidenta de ADAO, Olga Santos, destaca la importancia de estos cursos para generar empleo y cubrir la creciente demanda de profesionales en el sector artesanal.

Los participantes, tras recibir sus diplomas y mostrar parte de su trabajo.

Los participantes, tras recibir sus diplomas y mostrar parte de su trabajo. / Iñaki Osorio

Ourense

En tiempos de escasez, toda nueva ayuda es buena. Y cuando consigues 50 posibles nuevos cualificados en un sector en el que necesitas personal cualificado como el comer, todo es pura alegría. Esta fue la situación que la asociación de artesanos de Ourense (ADAO) vivieron el día de ayer, en el que realizaron la entrega de diplomas al en torno a medio centenar de personas que completaron el curso de iniciación a la artesanía organizado por el colectivo y financiado por la Deputación de Ourense.

Formación para despertar vocaciones

Fueron 30 horas de formación, repartidas desde septiembre hasta las últimas que se llevarán a cabo en diciembre, las que los participantes reciben sin requisito de edad en este curso donde los objetivos son «conseguir que la gente descubra en la artesanía una aptitud que no conocía, y a partir de ahí despertarles la vena del oficio para en un futuro poder generar empleo», cuenta Olga Santos, presidenta de ADAO. De esta forma, los nuevos menestrales pudieron probar y asentar los conceptos básicos de hasta 9 oficios diferentes, y en la presentación que ayer hicieron en la sede de la Confederación Empresarial de Ourense (CEO) se expusieron los diferentes resultados manuales que se trabajaron en las jornadas.

Una muestra con oficios de todo tipo

Como dice el refrán, en la variedad estaba al gusto, y en las muestras se podían apreciar todo tipo de trabajos: una foto mostraba cómo una silla aparentemente impoluta estaba inicialmente astillada y sin pintura, pero el taller de «Upcycling artesanal y restauración» la renovó por completo. A su lado, varias mesas exponían lo logrado en los talleres más tradicionales, es decir, de marroquinería, cerámica y esmaltado y bordado al aire. Y en contraparte, hubo también artesanos que optaron por obradoiros más novedosos, como el de empaquetado artístico, el de esmalte al fuego, la joyería artística o el de arte miyuki, una técnica japonesa que transforma cuentas en arte.

Posibles cursos más avanzados

Aunque ADAO podría haber propuesto más plazas con seguridad de cubrirlas, solo permitió a un máximo de 5 participantes por curso para garantizar que todo aquel que se formara acabara con lo enseñado bien metido en su mente. Además, esto permite que los ahora aspirantes a artesanos quieran convertirse en unos formados al 100%, para lo cual la asociación ya está preparada: tienen en mente llamar a los participantes el año que viene para un curso de perfeccionamiento, el cual ya les permitiría incorporarse al mercado laboral. Un mercado en el que, como comenta Olga Santos, «cada vez se reconoce más el trabajo del artesano, aunque no se refleja como debería en el precio que paga el consumidor». Desde la ADAO son conscientes de la necesidad de nuevos profesionales «en un sector en constante movimiento», por lo que se implican al máximo en este tipo de iniciativas.

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