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La mujer de un guardia civil con graves secuelas tras un siniestro de tráfico: «Mi marido es dependiente para todo, nos destrozaron la vida»

Piden indemnizar con más de 4 millones a un agente que necesita apoyo permanente tras un siniestro en cadena con una víctima mortal y un camionero acusado de imprudencia

La Guardia Civil cree que la causa fue una distracción del chófer y una velocidad inadecuada para el peso que llevaba

Peritos de la defensa exculpan al camionero y achacan el descontrol a que el remolque hizo la tijera porque la carga estaba mal distribuida

Inspección ocular tras el siniestro, con el camión volcado tras la doble colisión. |  Iñaki Osorio

Inspección ocular tras el siniestro, con el camión volcado tras la doble colisión. | Iñaki Osorio

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Necesita apoyo para todas las actividades de la vida diaria, las 24 horas, y sufre una discapacidad del 96%. «Mi marido es dependiente para todo: para comer, beber, vestirse... Nos han destrozado la vida. No ha podido ejercer como padre», dijo este jueves en el juicio la esposa de un guardia civil que sufre secuelas severas por un siniestro de tráfico registrado el 9 de febrero de 2023 en la OU-525, en el municipio ourensano de San Cibrao das Viñas. La mujer estaba embarazada cuando ocurrieron los hechos y tuvo que enfrentarse a un cambio radical de vida, a un exigente proceso de acompañamiento en los ingresos y en las terapias, mientras a la vez criaba a un bebé. Su marido sufrió en el siniestro un traumatismo craneoencefálico grave y un traumatismo torácico que desencadenaron una alteración muy grave de las funciones cerebrales y una tetraplejía. Fue un doble accidente en cadena causado por un tráiler, con dos colisiones sucesivas, en pocos segundos, en el carril contrario a su marcha. El segundo impacto se saldó con una víctima mortal. Tras un primer golpe del camión contra el vehículo en el que iban dos guardias de la Policía Judicial, de servicio, —el conductor fue el peor parado—, el vehículo pesado siguió descontrolado y colisionó también contra una furgoneta, cuyo usuario perdió la vida. Tenía 58 años.

El camionero, sexagenario, está acusado de un delito de homicidio por imprudencia en concurso con dos delitos de lesiones por imprudencia. En la vista, este jueves, ejerció su derecho a no declarar. En principio, la Fiscalía solicita 2 años y medio de prisión, 3 años y medio de privación del derecho a conducir —esa duración conllevaría la pérdida de vigencia—, más el pago de una indemnización a favor del guardia gravemente afectado de 3,42 millones. La acusación particular eleva las peticiones a 3 años y 4 meses de cárcel, 4 de privación y una indemnización de más de 4 millones. La familia del fallecido en este siniestro de tráfico en cadena fue indemnizada por la aseguradora, así como el otro guardia civil herido, menos grave. La compañía ha consignado 2,727 millones para resarcir al agente que resultó afectado severamente.

El camionero acusado, este jueves en el juicio. |  FdV

El camionero acusado, este jueves en el juicio. | FdV

Para que las secuelas se mantengan estables es fundamental seguir con las terapias especializadas, declaró la mujer en el juicio. La atención por parte de profesionales expertos es cara. «El año pasado gasté 35.000 en terapias y este llevo 60.000». Entre 80 y 213 euros cuestan las sesiones de profesionales de distintas disciplinas. «Son fundamentales para reducir el impacto de las secuelas y mejorar la calidad de vida de mi marido».

Tras el ingreso en el hospital de Ourense, el agente estuvo ocho meses en un centro de alta especialización de Cataluña. «Me fui a Barcelona embarazada, con una maleta, junto a mi suegra y con mi marido en una ambulancia», resumió en la sala, emocionada. Durante aquel tiempo asumió un alquiler en la ciudad condal de 1.400 euros, más la hipoteca de Ourense, sin percibir «ni un euro» de la compañía aseguradora. En agosto dio a luz a su hija, mientras el esposo y padre seguía ingresado. Después de esa difícil etapa, de vuelta a Ourense, el reto continuó: «Tuve que montar en casa un hospital de terapias a domicilio. Volví con un bebé y con mi marido y tuve que adaptar para él mi casa, que no era accesible», dice la mujer.

La esposa asegura que su pareja tiene necesidades de atención durante el día y la noche, lo que motivó que tuviera que contratar personal de apoyo. Cuando recibió el primer pago de la aseguradora en diciembre de 2023 —pasados diez meses en los que tuvo que asumir la nueva situación a base de ahorros—, cambió de vivienda, a una más accesible y preparada para la asistencia a su marido. El alquiler le supone 1.650 euros al mes.

La perjudicada volvió a trabajar pero hace dos meses, cuenta, «tuve que parar por sobrecarga física y emocional». Para hacer frente a las necesidades de cuidados las 24 horas de su esposo tiene a dos personas contratadas a jornada completa, una de ellas interna. «Por la semana nos turnamos por las noches. En realidad necesitaría a 3 personas, pero con 2 contratadas son más de 4.000 al mes», dijo en su declaración. Se está planteando, añadió la testigo, comprar un solar y construir de cero una casa aún más accesible, lo mejor preparada posible para seguir cuidando de su marido, gravemente afectado por el siniestro de febrero de 2023.

En primer término, el coche de los guardias civiles y, al fondo, el camión.

En primer término, el coche de los guardias civiles y, al fondo, el camión. / INAKI OSORIO

El juicio, que sigue este viernes, debate la cifra de indemnización para el perjudicado y también si el camionero acusado tiene responsabilidad penal. La defensa considera que no, al contrario que creen la fiscal y la acusación particular.

La Guardia Civil entiende que la causa del siniestro en cadena fue una «distracción», un «despiste» o una «desatención» del camionero, así como una «velocidad inadecuada» para la carga que llevaba, 40.560 kilos de grava y arena. Según los datos del tacógrafo, durante 33 segundos y 500 metros , el chófer salió a 41 km/h de una rotonda y aceleró progresivamente hasta llegar a un máximo de 85 km/h antes del siniestro, en un tramo limitado a 80. Puede haber un margen de error de 6 km/h. Entre el segundo 35 a 36, el registro fue de 84 km/h. En los dos segundos siguientes deceleró y, en otros dos, la velocidad cayó en 40 km/h.

«Creemos que, llegando a la curva, percibió peligro, se dio cuenta de que no podía gobernar el vehículo e hizo una maniobra evasiva. Una frenada brusca con ese tipo de vehículo cargado lo hace ingobernable, va sin control», dijo una agente. «En el momento que frenó y giró a la izquierda, ya no dominaba el camión, el que regía era el peso del semirremolque», expresó otro compañero. «A 60 km/h habría tenido más margen para corregir un error», expuso.

Tráfico considera que, después de un despiste, el camionero temió salirse por la derecha, frenó, giró a su izquierda y el vehículo pesado se descontroló, invadió como resultado el carril contrario e impactó en el lateral izquierdo del coche de los guardias —el agente que conducía intentó esquivar la colisión, «hizo la maniobra que le dio tiempo a hacer y nos salvó la vida», recordó su compañero en el juicio—, y después de frente contra la furgoneta del fallecido, contra la que impactó en el arcén. «No tuvieron margen de maniobra», manifestó un guardia de Tráfico.

En la segunda colisión, el tráiler impactó contra la furgoneta del fallecido.

En la segunda colisión, el tráiler impactó contra la furgoneta del fallecido. / INAKI OSORIO

Dos peritos de la defensa discrepan de la versión oficial y exculpan al camionero. En su opinión, por una mala colocación de la carga en el punto de suministro, no achacable al chófer, el semirremolque hizo la tijera y causó el descontrol del camión y la invasión del carril opuesto. Consideran que no hay indicios de que fuese a salirse y diese un volantazo, frenase bruscamente, circulase distraído o a velocidad inadecuada, sino que creen que el chófer intentó controlar el camión pero no fue capaz por el empuje del remolque. La Guardia Civil descarta la hipótesis de una tijera como causa.

Un testigo que iba detrás del tráiler vio «una pequeña explosión» y «humo blanco» en la parte delantera izquierda del camión y cree que se trató de un pinchazo previo a la invasión de carril, pero un análisis pericial lo descarta: el daño en la rueda fue por el primer impacto. En la inspección de la calzada no se apreciaron huellas y marcas de un pinchazo anterior.

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