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Espíritu cívico contra las secuelas del fuego

Una acción de voluntariado para mitigar los arrastres de lodo y ceniza cuando llueve busca evitar el deterioro del agua de consumo en Vilamartín de Valdeorras, uno de los concellos más afectados: el 90% de la superficie del municipio está arrasada

Voluntarios movilizados por Abanca y Afundación participaron este sábado en una acción para proteger la erosión del monte y evitar arrastres.

Voluntarios movilizados por Abanca y Afundación participaron este sábado en una acción para proteger la erosión del monte y evitar arrastres. / FOTOS: BRAIS LORENZO

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

La magnitud abrumadora del daño sin precedentes causado por el fuego en Valdeorras —40.000 hectáreas arrasadas en agosto—, es notoria tres meses después: un paisaje inmenso arrasado, decenas de casas aún en ruinas y problemas recurrentes con el agua de consumo en las zonas afectadas, cuando llueve, por los arrastres de lodo, ceniza y restos quemados monte arriba que, con la escorrentía, llevan las secuelas del fuego a los manantiales y depósitos de abastecimiento. Hay 400 millones de m2 de superficie devastada por las llamas en la comarca, víctima del incendio de mayores dimensiones de la historia de Galicia. Un territorio en el que, además, las llamas han infligido un daño ambiental severo en áreas de especial protección, como Pena Trevinca. La extensión de tierra quemada llega hasta donde alcanza la vista. Para evitar más episodios de contaminación y que el agua no llegue turbia a las casas, como en jornadas pasadas con precipitaciones intensas que tiñeron el líquido de negro o marrón, el espíritu ciudadano se moviliza y las acciones de voluntariado no decaen. Los ciudadanos llegan a donde no lo hace, por sí sola, la administración. A las labores de la Confederación Hidrográfica Miño-Sil, la Xunta y los concellos —estos, con escasos medios para esta crisis—, se suma el apoyo altruista de particulares.

Naturaleza arrasada por el fuego en las montañas de Vilamartín de Valdeorras.

Naturaleza arrasada por el fuego en las montañas de Vilamartín de Valdeorras. / BRAIS LORENZO

En Vilamartín, donde el fuego arrasó el 90% de su superficie, uno de los municipios más afectados por la llegada de cenizas y lodo al agua del suministro, esta semana los operarios municipales limpiaron el depósito y reforzaron la depuradora para mitigar nuevos episodios. Ayer, medio centenar de personas se desplegaron en Abelaído, en la parroquia de San Vicente, para frenar la erosión en el entorno forestal y que los arrastres no lleguen al río Leira y a un punto de captación de agua que abastece a las zonas de Valdegodos y Arcos.

Durante las cuatro horas de tarea in situ, organizada por Abanca y Afundación en colaboración con el Concello, voluntarios de distintas partes de Galicia realizaron tareas de ‘mulching’, acolchado con paja en la pendiente, abrupta allí. La Consellería de Medio Ambiente aportó 150 pacas de 20 a 30 kilos, así como 4 vehículos y 4 agentes para colaborar en tareas de traslado de voluntarios y coordinación.

Una inmensidad de territorio afectado por el gran incendio de agosto, con Pena Trevinca, nevada, al fondo.

Una inmensidad de territorio afectado por el gran incendio de agosto, con Pena Trevinca, nevada, al fondo. / BRAIS LORENZO

La finalidad de estos trabajos sobre el terreno es impedir o paliar la destrucción del suelo quemado y los arrastres que están generando una crisis en el suministro de agua a la población, obligando a los vecinos afectados a comprar y a buscar alternativas para beber, cocinar y asearse. El delegado de la Xunta, Manuel Pardo, participó en esta acción, al igual que el alcalde de Vilamartín, Enrique Álvarez. Pardo asegura que la prioridad es la restauración urgente y más rápida posible. «Sabemos que as consecuencias foron graves, tanto no económico como no emocional e o noso compromiso é estar á beira daqueles que sosteñen o tecido produtivo dos nosos pobos», dice.

Voluntarios de distintas partes de Galicia cooperaron en la iniciativa de este sábado en Vilamartín.

Voluntarios de distintas partes de Galicia cooperaron en la iniciativa de este sábado en Vilamartín. / BRAIS LORENZO

El voluntariado ha llevado a 500 personas desde octubre a doce concellos de Ourense. Además del plan de la Xunta y de las cinco acciones, con la de ayer, desarrolladas ya por Abanca y Afundación, ha habido iniciativas vecinales, de colegios y de colectivos como Adega y Amigas das Árbores.

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