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«Hay muchos abogados que ejercen y cobran menos que personas con derecho a asistencia jurídica gratuita»

Precariedad y prejuicios, dificultades de los nuevos profesionales de la abogacía en sus comienzos

«Tener que demostrar el doble, por ser mujer y joven, es una doble imposición; para algunos somos la chica, la ‘nena’, la secretaria»

Integrantes de la junta directiva de la Agrupación da Avogacía Nova de Ourense.

Integrantes de la junta directiva de la Agrupación da Avogacía Nova de Ourense. / IÑAKI OSORIO

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

«Los jóvenes abogados se enfrentan al problema de la precariedad laboral. En Ourense la mayoría es autónomo, tiene que afrontar gastos y, si carece de un respaldo económico o de compañeros con los que compartir despacho, el inicio es complicado», introduce Lucía Álvarez, la presidenta de la Agrupación da Avogacía Nova de Ourense, con más de setenta asociados, menores de 40 años o bien en los cinco primeros de ejercicio profesional. Apenas hay una decena de altas de nuevos letrados cada año en Ourense, pero la asociación representa a casi el 20% de profesionales de la abogacía colegiados y ejercientes en la provincia, 637 actualmente, con otros 712 inscritos que no están en activo.

«Otra dificultad en los comienzos es lograr la confianza de la clientela», añade la presidenta. Sofía Velasco, vocal en la agrupación, alude a otro factor: las mujeres abogadas sufren más prejuicios. «Para algunos somos ‘la chica esta, la nena, la secretaria’; tienes que estar demostrando constantemente tu trabajo». Con determinados clientes e incluso con funcionarios de justicia han percibido trato paternalista y machista. «Me ha pasado sobre todo con gente mayor, con la que parece que tengas que demostrar el doble. Es como si todos los días tuvieras que hacer ver que vales, que haces bien tu trabajo y sabes de lo que hablas», se suma Tania Vázquez, la secretaria de la agrupación. «Tener que demostrar el doble, por ser mujer y joven, es una doble imposición que sufrimos a veces», dice.

Comenzar desde la inexperiencia en una profesión competitiva complica los inicios, pero el alto nivel de formación entre los cuatro cursos de grado, los dos del máster más el examen de acceso a la abogacía, el empuje de los comienzos y, en el caso de Ourense, poder actuar como abogados «generalistas» al principio y probar varias jurisdicciones hasta dar con la predilecta, son condiciones favorables para el desarrollo profesional. Aunque requiere sacrificio. «Tienes que hacer tú el marketing, ser tu propia secretaria, ser la relaciones públicas. Eres la que haces los escritos, coge el teléfono y atiende a la gente», resume Sofía Velasco.

Entre las principales reivindicaciones de los nuevos abogados sobresale la petición de eliminar el requisito de al menos tres años de colegiación para poder trabajar en el turno de oficio, un servicio que ayuda a ganar destreza y a conocer desde la práctica distintos casos. Esa exigencia «no es un requisito objetivo para valorar la experiencia profesional», considera Lucía.

Como el resto del oficio, las nuevas generaciones de la abogacía reivindican mejores retribuciones en el turno, que garantiza la asistencia jurídica gratuita de personas con pocos recursos. «Ahora mismo es completamente precario, es un servicio social», afirma Francisco José Rodríguez, vocal en la agrupación. Sofía alude a la precariedad que algunos letrados en activo también sufren: «Hay muchos abogados que ejercen y cobran menos que personas con derecho al turno de oficio», resalta. La realidad desmonta el estereotipo sobre la profesión. «Somos autónomos y es inestable; hay meses en los que cobramos bien, y otros en los que todo es gasto», amplía. A veces sienten que sus honorarios son vistos como excesivos, pese a la formación y al trabajo que conlleva su labor. «¿Un iPhone, 1.000 euros? Bien. ¿Mil euros por no ir a prisión tras un procedimiento de 5 años? Carísimo», ironiza Sofía.

Tania, Lucía, Gabriel, Sofía y Francisco, en la entrada de la sede del Colexio da Avogacía de Ourense.

Tania, Lucía, Gabriel, Sofía y Francisco, en la entrada de la sede del Colexio da Avogacía de Ourense. / IÑAKI OSORIO

Pese a la inestabilidad económica, las dificultades de la conciliación y al estrés asociado a una tarea que está marcada por los plazos legales, existen razones para seguir y para ser optimistas, resaltan desde la agrupación. «De la profesión se puede vivir», tercia Francisco. «Hay futuro y un gran nicho de mercado, aunque sea un mercado difícil. Nuestro mensaje es que es importante aguantar, porque todo llega», coincide Lucía.

«La formación que hemos tenido que superar para llegar aquí es muy grande y eso nos permite tener amplitud y perspectiva con los casos», expone Gabriel Guntín, tesorero de la agrupación, sobre las cualidades que percibe en el colectivo de la nueva abogacía. «Solemos prepararnos el cuádruple de tiempo, porque tenemos menos casos y a veces nos puede también el síndrome del impostor, eso de ‘no lo sé hacer, voy a llegar y hacer el ridículo’», enlaza Sofía. «Suples las falta de experiencia con más trabajo y constancia», añade Lucía, aunque a veces implique tener que «pagar el peaje de quitar tiempo de ocio para dedicarlo al trabajo; te vas a casa y sigues buscando jurisprudencia, dando una nueva vuelta al caso, continúas preparándolo», dice Tania sobre el tema.

Una rebaja del IVA para el ejercicio de la abogacía, que se sitúa en el tipo máximo del 21% en la actualidad, es otras de las metas que persigue el sector para sortear las dificultades. El pago trimestral de las liquidaciones asesta un fuerte impacto económico a sus cuentas.

«Lo lógico sería que, al menos en los primeros años de profesión, hubiera una reducción. Sería una forma de discriminación positiva», cree Lucía. «Si voy a un comercio, pago un 21%. Si salgo a comer, el 10%. Si me quiero divorciar, tengo que ir a un abogado. No es voluntario, es necesario», ilustra Sofía. «Sería esencial una reducción», comparte Francisco. «Hay muchas profesiones cuya actividad no devenga IVA porque se consideran necesarias, mientras que la nuestra no. Casi todas las personas, en algún momento de su vida, para un asunto pequeño o grande, necesitarán abogado», recuerda Gabriel. «Materializamos la tutela judicial efectiva, sin nosotros no funcionaría la rueda de la justicia», enlaza Lucía.

Los cinco jóvenes letrados que integran la junta directiva de la Agrupación da Avogacía Nova de Ourense atesoran entre tres y cuatro años de experiencia desde que se colegiaron. Aún están en la fase inicial de su carrera pero, a la vez, disponen de cierta experiencia que les permite dar consejos y respaldo a quienes acaban de empezar. «La base de la agrupación es hablar, compartir experiencias, realizar formaciones prácticas y de interés, apoyarnos y ayudarnos», resume la presidenta. El esfuerzo de cada profesional es ineludible, pero desde la agrupación inciden en la importancia del espíritu colectivo. «Nuestra profesión tiene la fama de ser individualista y de ver a los compañeros como competencia. Queremos superar eso y fomentar el compañerismo».

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