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Vecinos de Valdeorras piden la ayuda de la UME para garantizar el agua potable

«Vilamartín necesita intervenciones ágiles para no demorar más la resolución de una crisis ambiental que nos está superando», expone una asociación vecinal

Arrastre de cenizas con las lluvias en Vilamartín, hace días. |  Brais L.

Arrastre de cenizas con las lluvias en Vilamartín, hace días. | Brais L.

J. F.

Ourense

Vecinos que sufren desde mediados de octubre problemas con el agua del grifo por los arrastres de lodo y ceniza tras los incendios piden una respuesta mayor de las administraciones supramunicipales, puesto que los medios de los concellos son escasos. Una «emergencia ambiental». Así califican el problema de deterioro de agua por las secuelas del fuego en Arcos, una de las parroquias de Vilamartín de Valdeorras más afectadas por los arrastres. «Mientras no se pongan más medios materiales y humanos no divisamos que esta adversidad tenga un final idóneo», expone el presidente de la asociación San Lourenzo, Jesús Dorado. La entidad ha registrado un escrito dirigido al delegado del Gobierno en Galicia, Pedro Blanco, al que solicita «medidas urgentes para garantizar la suministración del agua de consumo» en el municipio de Vilamartín. En concreto, la asociación vecinal de Arcos pide al representante del Ejecutivo en la comunidad que recabe, a través del Ministerio de Defensa, la presencia en la zona de la Unidad Militar de Emergencias (UME), «ya que la situación real en el campo de batalla, es decir, en las casas de los vecinos continúa siendo penosa», expresa Jesús Dorado. «La incorporación de cisternas con agua potable por parte de la UME aliviaría en parte al sufrimiento del vecindario», introduce. Su intervención para dar apoyo a la población civil estaría justificada en este caso, cree el presidente vecinal: «Este servicio público fue creado para intervenir y asistir en situaciones de emergencia. Vilamartín necesita intervenciones ágiles para no demorar más la resolución de una crisis ambiental que nos está superando a toda la población».

Tras la limpieza del depósito y el refuerzo de la depuradora por parte de operarios municipales, con la activa implicación del alcalde, este jueves el agua del grifo salía clara, a la vista, en varios puntos del municipio, tras jornadas pasadas con el líquido entre negro y marrón. «La situación mejoró tras la limpieza del depósito, pero aun así el agua sigue siendo no apta para el consumo», dice Dorado.

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