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La unidad de ictus que estrena el CHUO pretende evitar las secuelas graves

Para terminar con algunos traslados de pacientes a Vigo toca esperar a 2026: el personal de Ourense debe formarse en la técnica de trombectomías

El conselleiro de Sanidade, con especialistas de varias áreas implicadas en la atención al ictus.

El conselleiro de Sanidade, con especialistas de varias áreas implicadas en la atención al ictus. / ROI CRUZ

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

En las tres semanas desde su entrada en funcionamiento, la unidad integral 24 horas de atención al ictus agudo del hospital de Ourense, con seis camas de hospitalización en la que los pacientes están monitorizados permanentemente —sus constantes se controlan en tiempo real desde el control de enfermería, a pocos metros de los cuartos, al otro lado del pasillo— ha asistido a una veintena de pacientes desde el 1 de noviembre, la mayoría con ictus isquémicos. En 2023 y 2024 se activaron en el área sanitaria 233 y 251 códigos ictus, un proceso centrado en la atención en el menor tiempo posible. El envejecimiento, más acusado en Ourense —el 32% de los 295.000 pacientes de la provincia tiene 65 años o más—, es uno de los factores que eleva el riesgo de esta patología, que puede ser muy limitante.

La unidad que estrena el CHUO pretende evitar las secuelas graves. «Cuando se produce un ictus, hay una zona central, que se llama core, en la que las neuronas mueren. A su alrededor hay una zona de isquemia, de penumbra, que se puede recuperar. Está demostrado que las unidades de ictus disminuyen la discapacidad de los pacientes, lo que se denomina el Rankin, es decir, cómo van a salir y van a estar de aquí a 3 meses. No es lo mismo estar en una silla de ruedas que caminar con bastón; ni es lo mismo tener que usarlo que no necesitarlo», detalla el neurólogo Daniel Apolinar García, el jefe del servicio. «La actuación precoz y coordinada es capaz de salvar vidas y reducir secuelas. La inauguración de la unidad de ictus es un paso adelante en la atención neurológica de los pacientes y un compromiso firme con la equidad», valora, en un territorio envejecido como Ourense. «El objetivo es intentar que los pacientes tengan la mejor oportunidad de tratamiento en la fase aguda», subraya el neurólogo jefe.

Las camas de la unidad tienen monitorización 24 horas. |

Las camas de la unidad tienen monitorización 24 horas. / R. CRUZ

Con la entrada en servicio de la unidad aún no es posible evitar los traslados de algunos pacientes a otros hospitales, con el Cunqueiro de Vigo como referencia para Ourense. Sanidade dice que la previsión es que el próximo año esté finalizada la formación necesaria para poder realizar en 2026 en el CHUO las trombectomías, un procedimiento de neurointervencionismo complejo para retirar un coágulo de sangre del interior de una arteria o una vena. El hospital ourensano dispone del equipamiento necesario para estas intervenciones. En el CHUO ya se viene haciendo la técnica de la fibrinolisis, que también elimina trombos.

El conselleiro, Antonio Gómez Caamaño, acudió este jueves al CHUO para ver la unidad. Estuvo con especialistas de las distintas áreas implicadas en la vía clínica de atención al ictus, así como con el equipo de enfermería quirúrgica que ha sido finalista en unos premios nacionales. Caamaño considera que la nueva unidad de ictus, que atiende a enfermos de toda la provincia y está activa los 365 días, con guardias presenciales de neurología, da un «salto de calidad asistencial». Antes del CHUO ya disponían del servicio los hospitales de A Coruña, Vigo, Santiago y Lugo. Las seis camas de hospitalización monitorizadas están al cargo de dos neurólogos —más uno de guardia localizada, para urgencias—, cuatro enfermeras y dos técnicas en cuidados auxiliares. Para hacer posible esta cobertura de personal y la apertura de la unidad ha sido necesario un aumento de seis enfermeras y una TCAE.

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