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La limpieza del monte tras el magosto que invita a la reflexión: «La fiesta no está reñida con la buena educación»

Los «ecovigilantes», alumnos que conciencian con el ejemplo, retiran cientos de kilos de residuos de Montealegre tras las celebraciones de San Martiño en Ourense

Los «ecovigilantes» retiraron los residuos del magosto en Montealegre. |  Roi Cruz

Los «ecovigilantes» retiraron los residuos del magosto en Montealegre. | Roi Cruz

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

Desde hace 28 años, el colegio Franciscanas de Ourense fomenta la concienciación ambiental de sus alumnos y de la sociedad a través de numerosas iniciativas sobre el terreno, en estrecho contacto con la naturaleza, para educar a los alumnos con el ejemplo y para que actúen como agentes sociales de cambio. La iniciativa de los «ecovigilantes», así llamada por los profesores artífices, Gonzalo Sánchez y Cristina Bravo, está activa toda el año, en diferentes acciones como la de este miércoles, en Montealegre, donde un grupo de escolares se encargó de la limpieza de la basura abandonada en la naturaleza tras las numerosas celebraciones de grupos de familias y amigos en el reciente magosto.

«Un año más, como ese cuento que nunca acaba, como un déjà vu que se repite año tras año, subimos a Montealegre después de la fiesta del patrón de San Martiño y hemos encontrado muchísima basura», lamenta Gonzalo. Dos jóvenes, Xabi y Julio, facilitaron la labor de los estudiantes, depositando previamente en bolsas los residuos que habían quedado en la zona tras las fiestas. Una quincena de personas de Franciscanas, entre profesores y alumnos de 1º y 2º de ESO, acudieron a Montealegre, cargados con capazos, bolsas y guantes para adecentar toda la zona.

Estudiantes retiran residuos en bolsas.

Estudiantes retiran residuos en bolsas. / Roi Cruz

«Bajando cientos de kilos entre vidrio y plástico, la reflexión es siempre la misma: la fiesta no debe estar reñida con la buena educación. Nosotros también subimos al monte, nos divertimos, cantamos y comemos chorizos y castañas. No cuesta nada a cada uno meter en una bolsa los restos. No se pueden dejar metros cuadrados llenos de plásticos, basura, comida, toldos, casetas, palés de madera... Hay que dejar el monte como lo has encontrado», resume. Como docente muy implicado, que contagia el entusiasmo cívico a sus estudiantes, Gonzalo destaca que es importante «inculcar valores desde bien pequeños. Estos chavales harán su acto de reflexión y contarán en su casa lo que han visto».

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