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Madres de bebés prematuros ayudan desde su vivencia

La asociación Agaprem apoya a las familias durante los ingresos de los niños que nacen semanas antes de tiempo: «Que ninguna se sienta sola»

Madres de prematuros que colaboran con Agrapem visitaron la unidad de neonatología del CHUO. |  FdV

Madres de prematuros que colaboran con Agrapem visitaron la unidad de neonatología del CHUO. | FdV

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

El niño de Alicia pasó 73 días ingresado tras nacer a las 28 semanas, con menos de un kilo de peso. Su caso es el de un gran prematuro. «Las primeras semanas son de incertidumbre, de miedo, de pensar qué va a pasar, lo vives con más inseguridades con respecto a una maternidad normal», cuenta esta madre. En la unidad se encontraba en una situación parecida Andrea, cuya niña nació también antes de tiempo. «Me asustaba mucho con los pitidos de la nariz. Ver a mi niña la primera vez con aquel tubo me impresionaba muchísimo», recuerda Andrea. «Me sentí un poco sola pero tuve la suerte de que, a los dos días de nacer mi niña, Alicia entró en la unidad. Vi que había más niños que la mía en la misma situación. Hablar con ella y comprobar que otra mamá sentía lo mismo que yo me ayudó mucho».

Entre ellas dos, junto a otros padres y madres, compartieron su vivencia, se dieron apoyo mutuo y además resultó de importancia un libro guía de la pediatra Lidia Otero, de la unidad de neonatología del hospital de Ourense. «Fue nuestra salvación», asegura Alicia.

Estas dos madres son algunas de las colaboradoras de Agaprem, la asociación gallega de familias de niños prematuros, que retoma su actividad en Ourense con el objetivo de ofrecer apoyo a los progenitores que atraviesan la experiencia tener un hijo en neonatología. «Queremos que ningún padre con la misma sensación se sienta solo, estamos aquí para lo que necesiten», incide Andrea. «Estamos aquí para quienes entran en el nuevo mundo de la prematuridad, esperamos ser de ayuda», añade Alicia. «Como padre te anima ver la experiencia de otro que pasa por lo mismo, compartes el feedback».

Profesionales sanitarios de la unidad de neonatología y dos bebés que pasaron por ella en su día.

Profesionales sanitarios de la unidad de neonatología y dos bebés que pasaron por ella en su día. / FDV

«Un niño prematuro tiene una patología especial a la de un recién nacido: nace antes de tiempo, tiene los órganos en proceso de maduración y, por lo tanto, tiene una patología que hay que conocer y que implica mucho también a nivel futuro. Un niño prematuro siempre es un prematuro, con un seguimiento distinto», expone la pediatra Raquel Fernández, de la unidad de neonatología del hospital de Ourense que atiende a estos bebés desde el nacimiento. «Desde el primer momento intentamos que estén en el ambiente más tranquilo y parecido al útero posible, para que la maduración sea lo más parecida a lo que sería en condiciones normales. Son ingresos muy largos, en los que tenemos que hacer muchas pruebas. Acompañamos a los padres en todo este proceso», describe la especialista.

La visita de las madres que colaboran con Agaprem resultó emocionante para ellas y las sanitarias, a las que obsequiaron con un patuco.

La visita de las madres que colaboran con Agaprem resultó emocionante para ellas y las sanitarias, a las que obsequiaron con un patuco. / FDV

Es una experiencia larga e intensa emocionalmente. Este lunes, con motivo del día mundial del niño prematuro, un grupo de madres que colabora con Agaprem visitó la unidad y regresó con los bebés que en su día fueron atendidos y cuidados allí. El reencuentro fue emotivo. A Alicia le temblaba la voz mientras entregaba un patuco de honor, símbolo de agradecimiento de quienes han pasado por una vivencia como la suya. «Os lo queremos dedicar a todas, porque sin vosotras nuestros pequeños no estarían aquí», resaltó la madre. «Es gracias a todos: a los papás, que pelean; a nosotros, que peleamos, y también a ellos», enlazó Teba Castro, enfermera supervisora, unida en un abrazo.

Profesionales de la unidad de neonatología del CHUO.

Profesionales de la unidad de neonatología del CHUO. / FDV

«En la rama sanitaria ser humano es una cualidad fundamental, pero en el ámbito de la pediatría ese cariño y ese amor son especiales. Delegas en el equipo la atención de tu bien más preciado, y ellos te aportan tranquilidad», valora Alicia desde su experiencia, que quiere compartir con madres y padres en una situación similar, para que el apoyo y la empatía ayuden a otros durante el proceso.

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