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Las secuelas del fuego

Agua negra en el grifo y los ríos por el lodo y la ceniza tras los incendios

La Xunta y la Miño-Sil fijan una reunión sobre la crisis para el día 19, tras críticas cruzadas | El BNG urge a ambas instituciones actuaciones coordinadas ante los problemas del agua potable con las lluvias

Agua negra, por los arrastres, en la desembocadura del río Leira, en Vilamartín. En lugares como Valdegodos, del grifo sale agua turbia.

Agua negra, por los arrastres, en la desembocadura del río Leira, en Vilamartín. En lugares como Valdegodos, del grifo sale agua turbia. / BRAIS LORENZO

Javier Fraiz

Javier Fraiz

Ourense

El Leira, en Vilamartín de Valdeorras, es un río de agua negra. Del grifo, en localidades como Valdegodos, sale el líquido turbio. El tono marrón chocolate se observa a simple vista en el Sil. La escorrentía arrastra el suelo y restos quemados a los regatos, ríos y aguas de captación para el suministro. La concatenación de días con lluvias, intensas por momentos, prolongan el problema de los arrastres de lodo, ceniza y restos vegetales quemados; las secuelas de los gravísimos incendios de agosto, que en otoño causan problemas de turbidez del agua en varias zonas, especialmente en la comarca de Valdeorras, donde las llamas arrasaron 40.000 hectáreas en dos semanas de agosto, lo equivalente a 400 millones de metros cuadrados de superficie calcinada que está expuesta al efecto de las precipitaciones. Cuando las lluvias son intensas, las medidas aplicadas en el entorno como las barreras naturales mediante ramas y troncos —para retener y filtrar el agua— pierden eficacia. Xunta y Confederación Hidrográfica del Miño-Sil defienden las actuaciones que han desempeñado, y ponen deberes a la otra parte. Tras un intercambio de cartas y de críticas cruzadas, el próximo miércoles, 19 de noviembre, se celebrará una reunión entre las dos administraciones.

Foto de dron de la desembocadura del río Leira, en Vilamartín.

Foto de dron de la desembocadura del río Leira, en Vilamartín. / BRAIS LORENZO

Entre quienes, ajenos a esta disputa institucional, demandan un plan de acción conjunto y sin más dilación, está el BNG. El partido nacioalista exige la «colaboración inmediata» de todas las administraciones para poner freno a las consecuencias que, tres meses después, provocan en otoño los efectos de los incendios del verano. El BNG considera que la Xunta y el Gobierno han tenido hasta el momento una «xestión neglixente» ante este problema. El Bloque insta a ambas instituciones con competencias a que trabajen con la «máxima colaboración» y adopten medidas para, sobre todo, garantizar el abastecimiento de agua potable a los vecinos afectados por la turbidez, que obliga a restringir el suministro y a tener que comprar agua embotellada.

Una vecina de Valdegodos, en Vilamartín, muestra el color y estado del agua de la red pública.

Una vecina de Valdegodos, en Vilamartín, muestra el color y estado del agua de la red pública. / BRAIS LORENZO

«Ante unha situación de emerxencia, tanto ambiental como sanitaria, requíresen actuacións inmediatas e coordinadas. Non se pode mirar cara a outro lado e botar balóns fóra mentres as cinzas dos lumes producidos na época estival están a chegar aos ríos e mananciais que abastecen a poboación», señala la senadora del BNG Carme da Silva, que ayer estuvo en Valdeorras con varios cargos del partido, como el parlamentario Iago Tabarés, el diputado provincial Bernardo Varela y la alcaldesa de A Rúa, María Albert, uno de los concellos más afectados. «Non se fixeron os traballos necesarios e agora tampouco se levan a cabo as suficientes medidas para paliar a situación», lamenta la regidora, que pone en contraste la labor del servicio municipal de aguas: «Está a traballar 24 horas ao día, 7 días da semana para poder levar auga potable á veciñanza, sen contar coa axuda doutras administracións».

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