Saltar al contenido principalSaltar al pie de página

El tren fantasma del interior gallego: una línea con cuatro pasajeros al día

El regional Santiago-Ourense, con parada en Lalín, se llevará por carretera para instalar un nuevo dispositivo de control en la línea, que cuenta con una frecuencia de dos trenes al día

Uno de los trenes que realiza la ruta regional, en la estación de Ourense.

Uno de los trenes que realiza la ruta regional, en la estación de Ourense. / Iñaki Osorio

Ourense / Vigo

En vez de “Sin novedad en el frente”, la línea regional ferroviaria entre Santiago de Compostela y Ourense vive una situación antónima a la de la película de Edward Berger: hay noticias, pero en el vacío. Ayer, Renfe anunció que el viaje en tren que conecta la capital gallega con la ciudad de As Burgas con paradas por el interior tendrá que realizarse por carretera entre el 13 y el 14 de diciembre debido a unas obras que imposibilitan la circulación entre Vedra y A Grandeira. El corte permitirá sustituir el enclavamiento mecánico (el dispositivo que controla la circulación) en la estación picheleira de mercancías de A Susana por otro electrónico, una nueva fase de las obras que llegan a cuentagotas para renovar la red global antes de 2050. Pero el factor noticia está en el leve impacto que tendrán las modificaciones necesarias para la reforma: aunque durará dos días, sólo afectará a cuatro trenes, a los que según los datos, se subirán doce personas en total durante las 48 horas de operaciones.

Un servicio ferroviario con horarios ineficaces y uso residual

La renovación del enclave ferroviario Ourense-Deza-Santiago vuelve a poner en evidencia el vestigio en el que se ha convertido su servicio de tren, y del que si precisamente no se habla es por su abandono tanto por parte de sus gestores como de sus potenciales usuarios. Los números hablan por sí solos: hay dos trenes al día, uno de ida y otro de vuelta, y sus horarios no son precisamente prácticos. La ruta de la provincia termal a la ciudad xacobea arranca a las 16.47 horas, y su contrapartida zarpa de Compostela a las 18.47, es decir, tan sólo 20 minutos después de que el tren inicial llegase a su destino en la estación Daniel Castelao.

Con semejantes frecuencias, escoger esta opción de 100 minutos de viaje para ir desde A Ponte a Santiago pudiendo hacerlo en media hora con el tren rápido carece de sentido, y al menos que uno tenga que ir desde Ourense, Maside o O Carballiño para trabajar o estudiar sólo dos horas por la tarde en Lalín o O Irixo (cuyos apeaderos, por cierto, se encuentran respectivamente a una hora y treinta minutos andando de la localidad que les da nombre), la utilidad de este tren para una rutina diaria se ve mermada, si es que no es nula.

Todo ello se suma a la lentitud de la vía, en la que el tiempo de viaje es el doble que por carretera, y al servicio que el autobús ofrece en estas localidades, pues en todas las paradas intermedias hay un servicio de, al menos, 20 frecuencias diarias a la ciudad más cercana.

Datos que reflejan un tren casi fantasma

Un tren con un sinsentido horario que se refleja negativamente en el número de pasajeros que lo utilizan. Según los datos disponibles de Adif, entre las estaciones de Lalín, O Irixo y Maside (en la que este es el único servicio para pasajeros existente), 1.580 pasajeros utilizaron este tren en 2024... pero no cada mes, sino en todo el año.

Esta cifra, dividida entre las 726 frecuencias que circularon en este mismo periodo, muestra que cada ferrocarril sólo transportó a dos o tres usuarios por trayecto entre todas las paradas. El caso concreto de los concellos carballiñeses (O Irixo y Maside) es aún peor, pues las cuentas de ADIF reflejan que en 2024 hubo en ambos apeaderos menos usuarios que días tiene el año, por lo que el tren paró en esas estaciones sin apear ni montar a nadie más de 90 veces en conjunto.

La alta velocidad abandona a las pequeñas estaciones

La situación que vive la conexión regional entre Santiago y Ourense es ni más ni menos que un daño colateral resultado de priorizar otros objetivos al mejorar el servicio ferroviario de la provincia. Hasta 2011, era solo un tren lento el que conectaba a As Burgas con la ciudad picheleira, pero ese mismo año, la llegada del Ourense-Santiago-A Coruña como primer tramo de Alta Velocidad en Galicia cambió las tornas.

La que era una ruta residual pasó a ser una de las más usadas: frente a los 209.184 pasajeros que se subieron a un Media Distancia entre Santiago y Ourense en 2012, fueron 584.074 los que hicieron ese mismo viaje, siendo la tercera línea más utilizada de Galicia (sólo por detrás de las conexiones de Vigo y A Coruña con la capital).

Pero aunque la llegada del tren rápido instauró en Ourense un transporte entre ciudades digno del siglo XXI, las necesidades de las estaciones pequeñas no solo no se cubrieron, sino que se agravaron: en marzo de 2016, el tren regional entre Santiago y Ourense pasó de tres paradas diarias a una única frecuencia de ida y vuelta en la que se encuentra ahora mismo.

Los vecinos de Maside, O Irixo e Lalín ya dan el tren por perdido, y da la sensación de que el único motivo de mantener la línea es abultar el número de concellos en los que Renfe da servicio a pasajeros.

Suscríbete para seguir leyendo

Tracking Pixel Contents